Los negociadores de paz chuzados

0

Floro-Hermes-Gómez-PinedaFloro Hermes Gómez Pineda

Twitter: @Florohermes

El señor jefe negociador del Gobierno en los diálogos de La Habana con las FARC-EP, doctor Humberto de la Calle Lombana, expresó: “Sería un tonto el que diga que la chuzadas no existen porque hay serios indicios de que eso está pasando, parece que hay empresas privadas que venden información, pero reitero que en nuestra condición de negociadores nos atenemos a los resultados institucionales”.

Cuando el doctor de la Calle Lombana dice “chuzadas” se está refiriendo de manera eufemística al hecho de “interceptaciones ilegales de comunicaciones electrónicas”, lo cual sin lugar a dudas cambia la connotación de lo que hablamos.

Esta grave situación que demuestra la vulnerabilidad de nuestros sistemas de comunicación estatal, la cual está siendo aprovechada políticamente, por unos y otros, quiere significar a nuestros posibles contendientes bélicos internacionales que Colombia carece de una inteligencia fiable, segura e inexpugnable. En otras palabras, que nuestra soberanía nacional está amenazada.

Pero, más grave es aun la expresión “parece que hay empresas privadas que venden información”, refiriéndose a la información clasificada de agentes del Estado, que posiblemente esté siendo comercializada. Aquí, en tratándose de información reservada del Estado, no estamos ante una compraventa de información clasificada, sino ante la cuestión de traición a la patria, que es bien distinto.

De otro lado, mientras el Gobierno nacional se esfuerza en mantener ocultas las negociaciones de La Habana del público (la sociedad civil), ocurre que la esfera privada (unos particulares-saboteadores) tiene acceso a una información que debiera ser del dominio de la gente de bien. Luego, ¿de qué sirve la confidencialidad?

La confidencialidad es una estrategia para evitar las gentes de mal, pues de las de bien no cabe esperar el daño. Por lo tanto, al demostrarse que la confidencialidad sirve para desinformar a las personas de bien, pero no obstaculiza a quienes persiguen el mal, queda demostrado que tanto sigilo lesiona más que beneficia.

Se bien y no ignoro, que comunicar muchas veces es poco benéfico; sin embargo, es mucho más dañino callar cuando los tramposos, los dañinos, los malos y los indeseables tienen la capacidad de conocer lo que no se comunica, pues tiene la magnífica opción de la distorsión sin posibilidad de la riposta.

En conclusión: se descubren unas interceptaciones ilegales, a las que se denominan eufemísticamente “chuzadas”, se sospecha de una traición a la patria, pero se la llama de manera ambigua “compraventa-venta de información”, las gentes de bien mantenidas al margen de lo que debieran conocer, sin embargo las gentes de mal al tanto, dejando claro que cuando se oculta, se tapa es a los de bien, porque los de mal siempre se las arreglarán.

El resultado final será el triunfo de la distorsión, porque de seguro los malos, malintencionados y dañinos habrán tomado el debido cuidado de distorsionar usando códigos lingüísticos que den la impresión cuando se comunique la verdad, que ellos habían advertido, con lo cual se habrá colocado unos buenos palos a la rueda de la paz, para que siga reinando el negocio de la guerra, que es lo que defienden los oponentes de la paz.

Comments are closed.