Los pasos de Santos para acercarse a las Farc

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Desde cuando  resultó elegido como presidente de la república, Juan Manuel Santos tenía la íntima convicción que su propósito era hacer un acuerdo con la guerrilla para terminar el conflicto. Incluso durante la campaña lo sabía pero no lo hizo expreso porque sabía que eso le generaba un enfrentamiento con el expresidente Uribe, cuyo apoyo resultaba fundamental para ganar las elecciones.

Por eso, en el propio discurso de posesión hizo saber que estaba dispuesto a negociar con la guerrilla; en ese momento dijo que lo haría cuando se dieran las condiciones y dejó entrever que exigiría el cese del fuego y la liberación de los secuestrados, requisitos que ya no menciona.

EL PUEBLO  identificó los cinco grandes pasos que recorrió Santos desde el 7 de agosto de 2010 para finalmente hacer el anuncio oficial el pasado 3 de septiembre. Estos son:

  1. El reconocimiento de la existencia del conflicto

Álvaro Uribe se negó a reconocer durante su gobierno que Colombia vivía un conflicto armado interno y construyó la política de Seguridad Democrática sobre la base de que los guerrilleros eran terroristas y que el Estado sufría una amenaza terrorista. Ese concepto elaborado por su asesor José Obdulio Gaviria cerraba las posibilidades de una salida negociada y dejaba el esfuerzo para el triunfo militar.

Santos reconoció que estamos en un conflicto armado interno al que se le aplican las normas del derecho internacional humanitario, ese reconocimiento conlleva la aceptación del carácter político de los actores y la posibilidad de buscar un acuerdo entre las partes. En estricto sentido, este paso abre la puerta a los diálogos de paz.

  1. El restablecimiento de las relaciones con Venezuela

Santos sorprendió con el radical cambio que introdujo en la política de relaciones internacionales que traía su antecesor. La variación más importante fue el restablecimiento de las relaciones con Venezuela, a cuyo gobierno Uribe –pocos días antes de terminar su mandato– denunció internacionalmente por amparar en su territorio a los jefes de la guerrilla de las Farc.

El Presidente colombiano declaró que Chávez era su nuevo mejor amigo, cosa que causó múltiples críticas por parte de Uribe. Santos persistió porque estaba convencido de que no había posibilidad de llegar a un diálogo con la guerrilla sin contar con la mediación del gobierno venezolano. Ahora se ha sabido que Chávez participó en los acercamientos y que varios de los viajes de los voceros de las Farc hasta Cuba a encontrarse con los delegados de Santos se hicieron a través de Venezuela.

Este país fue designado como observador del proceso que comenzará formalmente el octubre en Noruega y cuyas conversaciones se trasladarán después a Cuba.

El restablecimiento de las relaciones con Venezuela no fue el único cambio en materia de política internacional dirigido a generar condiciones para hablar con la guerrilla. Santos también restableció relaciones con el Gobierno de Ecuador y se acercó a los gobiernos suramericanos con origen de izquierda, como Argentina, Uruguay y Brasil. A Obama lo consultó varias veces e hizo diplomacia en Europa por la paz.

EL PUEBLO pudo confirmar que Santos aprovechó la negativa de la OEA para invitar a Cuba a la Cumbre de Jefes de Estado que se llevó a cabo en Cartagena, para avanzar en los contactos con los gobiernos de La Habana y Caracas para facilitar las conversaciones con las Farc.

Aunque los negociadores de las Farc quisieron reunirse personalmente con Santos en su visita en La Habana, EL PUEBLO supo que el Presidente se negó y mantuvo los contactos a través de sus delegados, dentro de los cuales estuvo su hermano.

  1. La Ley de Víctimas y Restitución de Tierras

La bancada liberal en el Congreso, encabezada por el Senador Juan Fernando Cristo y el representante a la Cámara Guillermo Rivera, habían presentado el proyecto de ley para reparar a las víctimas del conflicto, pero el entonces presidente de la república Álvaro Uribe impidió su aprobación. La llegada del liberalismo a la Unidad Nacional le permitió a Santos acoger esa iniciativa, la cual terminó convertida en la Ley 1448 de 2011.

En el acto de sanción de la ley, el Presidente fue enfático en que se trataba de un paso en la construcción de las condiciones para la paz. “No llegamos a esta cima para quedarnos sentados sobre ella ni mucho menos para volver atrás. La escalamos para llevar al país a un mañana de reconciliación, de verdad, de justicia y, finalmente
–porque esa es nuestra meta y la de todos los colombianos–, de paz. Porque no solo estamos hablando de paz, ¡estamos construyendo las condiciones para la paz!”, dijo Santos, en un escenario imponente que presidía el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon.

El capítulo de Restitución de Tierras de la ley es el instrumento principal para afrontar el primer punto de la agenda acordada con las Farc sobre política agraria integral.

  1. El Marco Jurídico para la Paz

El Gobierno le pidió al senador vallecaucano Roy Barreras que presentara al Congreso un proyecto de ley que se conoció como  Marco Jurídico para la Paz. Su presentación no fue negociada con la guerrilla pero coincidió con la época en la que se desarrollaron los primeros contactos directos. Su aprobación sí fue usada por los negociadores del Gobierno para demostrar la voluntad oficial de promover los cambios jurídicos necesarios para facilitar un acuerdo con la guerrilla.

La reforma constitucional pretende darles estabilidad jurídica a las normas de justicia transicional que permiten que no se castigue con cárcel a los miembros de estas organizaciones, que no se investiguen todos los delitos y que la responsabilidad se concentre en “los máximos responsables”.

El Congreso aprobó esta reforma pero el tema no está cerrado ni mucho menos. Cuál será el sacrificio de la justicia para posibilitar la paz es el interrogante más difícil de resolver en una mesa de negociación, si se tiene en cuenta que hay limitaciones impuestas por tratados internacionales, en especial el que creó la Corte Penal Internacional.

  1. La fase de exploración

En septiembre del año anterior un empresario vallecaucano, por solicitud del presidente Santos, entró en contacto con Pablo Victoria, un caleño que forma parte del Secretariado de las Farc, a quien conoció en la juventud y le transmitió la intención del Gobierno de explorar la posibilidad de establecer una negociación formal con la guerrilla para terminar el conflicto. En esa primera aproximación jugó un papel importante el caleño Alejandro Eder.

A través de este enlace se convino que las partes enviarían emisarios a Cuba. Santos escogió a Frank Pearl, quien en el gobierno de Uribe había intentado contactos similares, y a Sergio Jaramillo, el diseñador de toda la estrategia. Después decidió pedirle a Enrique Santos, su hermano –antiguo militante de izquierda y partícipe en los diálogos que se adelantaron el gobierno de Belisario Betancur, quién además ha analizado el conflicto y conversado en varias oportunidades con algunos de sus líderes–, que lo representara ante la guerrilla. La presencia del hermano del Presidente reforzó la confianza de la guerrilla

Los contactos se hicieron más frecuentes durante el presente año, ya que pocas semanas después de iniciados, la Fuerza Pública dio de baja a alias Alfonso Cano, máximo jefe de la organización guerrillera, quien previamente había autorizado los contactos. Fue necesario esperar tres meses para volverse a encontrar. Largas jornadas de trabajo dieron como resultado el acuerdo general para la terminación del conflicto que fue dado a conocer extraoficialmente por el exvicepresidente Francisco Santos, luego de que Uribe conminara al Presidente a que contara si había o no contactos con la guerrilla.

Santos dio a conocer oficialmente el acuerdo en un acto del que se hizo acompañar por todo su gabinete y por la cúpula de la Fuerza Pública. Terminó así la primera fase que en realidad duró desde el 7 de agosto de 2010 hasta el 3 de septiembre del 2012.

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