Los patriotas

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César López
César López

Por César López

Twitter: @cesarlopez_

A nuestros gobernantes les ha faltado amor de patria, dolor por su tierra y tomar decisiones que propugnen el progreso de Colombia más que por el suyo propio. Suena muy sencillo, muy obvio, pero precisamente eso es lo que sucede cuando un concejal, un diputado, un congresista, un alcalde, un gobernador, un congresista y un presidente, toman decisiones que comprometen el futuro y el patrimonio de las personas. Eso es lo que les ha faltado, cuando sin medir consecuencias se aprueban vigencias futuras, presupuestos, tratados de libre comercio y reformas tributarias. Solo a unos antipatriotas se les ocurre legislar en contra de la gente, de los ciudadanos.

Uno se pone a revisar las decisiones que se toman en otros países mucho más adelantados que el nuestro, en los que viven en una economía de tercer o cuarto nivel, a ver si ellos van a hacer acuerdos para quebrar a sus propios empresarios. Todo lo contrario, buscan protegerlos y, de cualquier manera, siempre van a querer el beneficio de su pueblo. Solo en economías de primer y segundo nivel, los gobernantes piensan que la corrupción, la negligencia y la falta de gestión deben ser equilibradas con más impuestos y sacándoles hasta el último peso a sus ciudadanos. Por eso en nuestro país los huecos fiscales se tapan con más incrementos y las excepciones en cobros tributarios se vuelven constantes como el cuatro por mil y la sobretasa a la gasolina.

Lo contrario de ser un patriota es ser un traidor, porque su comportamiento desleal a los demás hace que se vuelva el enemigo de su nación y sus ciudadanos. Nuestro país, Colombia, parece ser que tiene en los más altos cargos a personas a las que no les duele sus campesinos, su base. No comprenden que el servidor público sirve a la gente, y no al revés. Son incapaces de medir la magnitud de su torpeza al arruinar a punta de impuestos a los microempresarios. Dicen que generan empleo y por otro lado les mandan al Esmad y acusan de revoltosos, a pesar que estén peleando por su tierra y exigiendo que se les respeten sus derechos.

Los traidores se hacen los que no entienden que los países ricos viven de los países pobres. Saben que entre más pobre sea un país, garantiza que su única fuente de ingreso será lo que da la tierra y la mano de obra barata, impidiendo que algún día pueda progresar. Nuestro país, Colombia, es pobre; así la minería, las remesas y el lavado de dinero quieran demostrar lo contrario.

Los patriotas saben que el despegue de su nación está en el progreso de sus ciudadanos y no en el suyo individual. Los patriotas conocen la historia de su nación, entienden su cultura y estudian a sus ancestros; por esto aman a su país y lo respetan. A los patriotas no les da pereza prestar el servicio militar, ni pena cantar el himno nacional y menos, hacer obras de filantropía. Ayudan a los más pobres porque entienden que el principio de la abundancia consiste en dejar fluir el capital, generando una verdadera economía.

Los traidores y desleales blindan su terreno alrededor con lo más bajo y asqueroso de la sociedad, para hacer que nadie se les acerque ni desee ocupar su detestable puesto. Ellos manipulan al pueblo a través de medios de comunicación que embrutecen y desinforman a las personas, para mostrarse como salvadores y falsos patriotas, poniéndose la mano en el corazón cuando balbucean el himno nacional. Los traidores tienen una estructura que maneja el comportamiento de los ciudadanos para perpetuar a su familia en el poder, manipulan las religiones para mostrarse como salvadores mientras estafan a las personas y defraudan el erario público.

Los patriotas son visionarios, se anticipan a los cambios y protegen la riqueza de su país, les duele que su pueblo sufra ante los problemas y saben que deben crear leyes que los protejan. Ellos saben que deben mostrar gestión y resultados a los ciudadanos, justificando así su confianza y apoyo. Los patriotas tienen claro que la educación, la salud y el bienestar de las personas son fundamentales en la construcción de una nación, por lo tanto luchan para lograr mejores condiciones con cada cambio que proponen.

Ahora, más que ayer, necesitamos en el gobierno a personas que sean patriotas, que les duela la gente, que estén con el campesino, con el empresario, con el pueblo colombiano. Que su gestión sea una solución a nuestra situación actual y no un problema más, que desgasta el sistema con su desleal comportamiento. Necesitamos de personas que quieran el bien de Colombia, más allá del suyo, que sus acciones vayan en pro de una verdadera prosperidad para todos. Busquémoslos, seguramente hay muchos patriotas que no quieren jugar más a la política que va en contra de los ciudadanos y que por el contrario aman a su país, a sus compatriotas.

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