Los vallecaucanos que serán protagonistas en el proceso de paz

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Alejandro Éder Garcés

Ha participado de los contactos desde el primer  momento. Es director de la Agencia Colombiana para la Reintegración, ACR. Pertenece a una de las familias más tradicionales y acaudaladas del Valle, los propietarios del Ingenio Manuelita. Alejandro dejó hace un par de años la comodidad de los negocios privados para buscar formas de reinserción económica y social de los antiguos combatientes que han regresado a la vida civil.

Es nieto de Harold Éder  quien fue la primera víctima mortal del secuestro cometido en 1965. Su abuelo fue asesinado cuando él aún no había nacido, en la hacienda Santa Elena, en Corinto (Cauca), asaltada por 30 hombres armados. Éder resultó herido y los guerrilleros no permitieron brindarle atención médica. Su cuerpo fue hallado, gracias a la información de una niña indígena, en una fosa cavada por los secuestradores. Alejandro se encontró con uno de los partícipes del crimen en uno de los hogares de paz que ha promovido para recibir a los reinsertados. El exguerrillero le pidió perdón por el crimen.

Sus vínculos familiares unen la familia Garcés, propietaria de Laboratorios JGB, y a la familia Echavarría, de la empresa Corona y Home Center.

Eder estudió en los Estados Unidos, donde además hizo una especialización en Políticas de Seguridad Internacional y Resolución de Conflictos. Trabajó en ese país en el sector financiero y regresó para explorar nuevos negocios para Manuelita S.A., la empresa familiar.

Eder ha promovido proyectos de responsabilidad social empresarial. Ha trabajado con la Fundación Alvararalice, en el distrito de Aguablanca el programa Francisco Esperanza, que se ha extendido también a Buenaventura.

En el 2007, durante el gobierno de Uribe, comenzó a trabajar como asesor político y gerente de la Unidad de Cooperación y Relaciones Internacionales de la ACR.

Pablo Catatumbo

Jorge Torres Victoria es un caleño de 59 años, 40 de los cuales ha estado en la guerrilla. Ingresó al M-19 a mediados de los 70, y luego se incorporó a las Farc a inicios de los 80. Es miembro del Secretariado de las Farc desde el 2008. Formó parte del estado mayor central de esa organización por más de 10 años, después de haber sido comandante del bloque occidental.

Participó en los diálogos que esa guerrilla sostuvo con el gobierno nacional en Caracas y Tlaxcala, en los años 1991 y 1992, en el gobierno del presidente César Gaviria.

Después formó parte del ala de la guerrilla que no cree en la negociación.

Alias Pablo Catatumbo es uno de los seis hermanos que conforman la familia que tuvo que abandonar Cali por haber sido víctimas de retaliaciones de los paramilitares.

Janeth Torres, su hermana, fue secuestrada en 1996 en la oficina de la agencia de turismo Camino Real, ubicada en el barrio Versalles, en el norte de Cali, donde trabajaba. Ya el narcotraficante José Chepe Santacruz Londoño había secuestrado tres años antes a Amparo Torres, otra hermana de Catatumbo, quien trabajaba en la Universidad Santiago de Cali. El secuestro de Amparo se cometió para presionar la liberación de la hermana del narcotraficante.

Estados Unidos ha acusado a Torres Victoria por narcotráfico y ha ofrecido millonarias recompensas por su captura.

Se cree que podría ser uno de los negociadores de las Farc, dada su experiencia en anteriores diálogos. Catatumbo apareció acompañando a Timochenko en uno de los videos difundidos en los anuncios de los diálogos.

Torres Victoria ha sufrido quebrantos de salud originados por su adicción al alcohol.

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