Los viajes del presidente

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Por Camila Zuluaga

Así como los periodistas tenemos el deber de cuestionar a los gobiernos, también tenemos la obligación de rescatar las cosas buenas y las relaciones exteriores del gobierno Santos, que son un punto a su favor aunque a muchos les parezca que el Presidente está ausente.

A todos los gobiernos se les deben reconocer las cosas positivas que hacen, a pesar de las críticas que constantemente presentamos los periodistas, sin que esto último sea cuestionable pues ese es precisamente nuestro trabajo. Todas las administraciones presentan rasgos positivos. El caso del gobierno actual en Colombia, el del presidente Santos, se ha destacado por hacer un gran manejo de la agenda internacional. Así se ha visto reflejado en el trabajo de la ministra de Relaciones Exteriores, María Ángela Holguín, y del ministro de Comercio, Sergio Díaz-Granados, quienes en conjunto han adelantado acuerdos de comercio e inversión con diferentes países.

También hemos visto cómo en el continente latinoamericano las relaciones con nuestros vecinos están mejor que nunca: aquellas que venían completamente resquebrajadas desde el gobierno anterior en este se mejoraron, tal es el caso de Hugo Chávez y Rafael Correa. Podemos no estar de acuerdo con la forma de gobierno de nuestros vecinos, pero eso no implica que debamos estar agarrados del pelo por nuestras diferencias. Eso lo entendió este gobierno y debido a eso hoy vivimos las positivas consecuencias de ello, y sobre todo quienes están las fronteras de nuestra nación.

A pesar de los resultados, hay varios sectores que critican contundentemente las constantes giras internacionales del presidente. Han llegado a compararlo incluso con el expresidente Andrés Pastrana, quién entre la población cuenta con la mala fama de haber estado más preocupado por lo que pasaba fuera del país, mientras aquí la guerrilla se expandía exitosamente por el territorio nacional. Tanto así, que en uno de esos viajes que realizó con la Canciller Holguín, el entonces gobernador de Nariño Antonio Navarro Wolf le mandó un mensaje contundente mencionándole que mientras él estaba en China de viaje, la población de su región soportaba los constantes ataques de las Farc.

Los viajes del presidente tuvieron una pausa. Las críticas empezaron a hacer mella en su popularidad y, entonces, decidió empezar a recorrer el país y a comunicarse por las diferentes emisoras del territorio nacional; esto después de que su equipo de comunicaciones diseñara una estrategia para reversar la mala imagen que sus viajes por el exterior le estaba dejando.

Sin embargo, la semana pasada el presidente Santos prendió motores y empezó nuevamente sus recorridos por el exterior. Por tal razón la agenda noticiosa estuvo impregnada de su visita a Portugal y España, en donde se llevó a cabo la Cumbre Iberoamericana, un compromiso ineludible para la mayoría de los mandatarios del continente, a excepción de siete presidentes entre los que se encuentran la de Argentina, Cristina Fernández, y el de Venezuela, Hugo Chávez. Una de las razones para que siete mandatarios cancelaran su asistencia a la Cumbre fue la salud (como hemos visto nuestros mandatarios están muy enfermos) y otra fue la mala relación con España.

Por supuesto, este viaje, especialmente el de Portugal, genera nuevamente críticas, más cuando durante los últimos días Colombia se ha sumido en el debate Uribista, en los ataques de las Farc, en el paro judicial y en el aplazamiento del inicio de la mesa de negociación con la guerrilla en Cuba. Surgen, entonces, los siguientes interrogantes: ¿Qué tanto le sirve a Colombia entablar relaciones comerciales con un país en crisis? ¿No deberíamos ponerle atención a otros horizontes comerciales, por ejemplo, como Brasil? No soy una experta a nivel económico, pero sí puedo percibir a través de mi trabajo la sensación de la gente sobre al gobierno de turno, y esto ha sido un punto débil y flaco gobierno Santos.

¿Qué tan beneficioso es para nuestra economía entablar relaciones con aquellas en crisis? ¿Les conviene más a ellos que a nosotros? Son respuestas que se darán con el tiempo al ver los resultados de esta gira presidencial que, para muchos, es la continuación de la pantalla del presidente Santos alrededor del mundo. Amanecerá y veremos.

Una cosa más: ¿Por qué será que nadie cercano al expresidente Uribe es capaz de convencerlo de que lo mejor para él es alejarse de los micrófonos y la vida pública por un rato?

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