Lucha de egos

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Camila ZuluagaPor Camila Zuluaga

@ZuluagaCamila

En una lucha de egos se ha convertido el escenario político en nuestro país. Los rifirrafes entre importantes personalidades políticas, que día a día ocupan los principales espacios de los medios, así  lo demuestran. Lo triste es que estos protagonistas del escenario nacional carecen de la característica más importante que debe tener un personaje influyente para una  sociedad: pensar en el bien común por encima del particular. Eso no está ocurriendo y  procedo a entregar los ejemplos.

Es evidente que debemos comenzar por el expresidente Uribe, pues desde que empezó este Gobierno la pelea entre los egos ha sido notoria. No puede decirnos el expresidente que sus ataques y sus inusitadas peleas son por el bien del país y no por el suyo. Sentirse atacado por lo que significa para él la falta de poder y experimentar los efectos de su propia medicina (que los políticos de turno apoyen a quien tiene la mermelada, es decir, a la burocracia) son los factores que,  creo, han generado su constante peleadera.

Otro prócer que se ha sumando a las peleas y que tampoco lo hace  por Colombia sino porque tiene miedo de cómo quedará su nombre grabado en la historia, es el expresidente Andrés Pastrana. Ante la posibilidad de quedar ante el país como el responsable de la pérdida de una importante porción de territorio marítimo, armó un lio de la Madonna que hizo que durante dos semanas todos nos ocupáramos más de una pelea de egos que de las necesidades reales del país.

¡Y lo que le faltaba a este recuento de luchas personales!: la disputa entre el fiscal general de la nación Eduardo Montealegre y el procurador Alejandro Ordóñez.  Resulta que estos dos personajes, que deberían estar preocupados por que sus entidades funcionen adecuadamente, están ahora inmersos en un debate que busca el protagonismo político desde sectores opuestos.

Es grave y risible la propuesta del fiscal de debatir públicamente con el procurador sus puntos de vista frente al proceso de paz y sobre cuál debe ser el tratamiento jurídico para los desmovilizados de las Farc. ¿Cómo que un debate? ¿Acaso estos personajes no deberían velar por que las investigaciones penales y disciplinarias marcharan de manera rápida y transparente, cosa que evidentemente hoy no sucede? Pero claro, no podemos esperar a que eso pase pues para ellos es más importante figurar  y proyectarse políticamente a futuro. No olviden que a Ordoñez ya lo han nombrado como presidenciable y falta poco para que lo mismo digan de Montealegre, pues todo indica que así lo está buscando.

En este resumen  no puedo dejar de mencionar al presidente Santos.  ¿Será cierto  que al negociar con las Farc está trabajando por el bien de Colombia? ¿O su interés fundamental, como lo dijo Miguel Ángel Bastenier en el diario EL PAÍS de España,  es su apuesta personal por pasar a la historia?

Es difícil cuando una nación es guiada por intereses personales, en los que el egoísmo es lo que prevalece. No en vano siempre se dice, a manera de chiste, que cuando un japonés se enfrenta a un colombiano este último gana sobrado, pero cuando se encuentran en una competencia de grupos, los asiáticos siempre ganan. ¿Por qué? Porque no sabemos pensar en comunidad y siempre buscamos primero el bienestar personal. Eso es precisamente lo que estamos viendo en los enfrentamientos de “ilustres” personajes.

Sea lo que sea, señores dirigentes, clase política de Colombia que lleva las riendas de esta dolida nación: ¿por qué no dejan de pensar en ustedes  y por una vez en la vida piensan en el país?  Por favor, por primera vez piensen en lo colectivo y no en lo individual. Entendemos que todos queremos beneficios y luchamos por ellos, pero vale la pena luchar por ellos sin que eso signifique afectar a los demás.

Una cosa más: En la pelea que ha tenido lugar esta semana entre los senadores Roy Barreras y Armando Benedetti, que entre el diablo y escoja. ¡No sabemos cuál es peor!

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