Luchas por el agua en el Valle del Cauca

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Hernando UribePor Hernando Uribe Castro
Centro Interdisciplinario de Estudios de la Región Pacífico Colombiana, CIER
Universidad Autónoma de Occidente

El Valle del Cauca es un departamento que contó con una riqueza hídrica destacada tanto en la zona pacífica, sus vertientes y en la zona plana. Además de los numerosos ríos y de las importantes zonas lluviosas, posee fuentes de agua subterránea. A pesar de esta riqueza hídrica, las comunidades se encuentran desabastecidas de agua y reclaman su derecho a ella. ¿Qué está pasando en el Valle del Cauca con el agua de las comunidades?                                                                                       

Las comunidades ante este problema de acceso, abastecimiento y calidad tanto del agua como de los servicios prestados por las autoridades, han llevado a cabo movilizaciones en diferentes lugares en diferentes momentos. Por ejemplo, desde hace muchos años, en Buenaventura, las comunidades están denunciando los problemas relacionados con el abastecimiento de agua potable, a través de protestas de vecinos que marchan y bloquean las principales vías como la “Marcha por el agua” realizada en 2011 y las más recientes hechas por los habitantes del barrio Bellavista en este mismo municipio. También se han presentado  protestas urbanas en Yumbo por aguas contaminadas, las marchas hasta la alcaldía de Cali por los habitantes de las zonas de laderas en 2012 en Siloé, así como las del corregimiento de Villagorgona en Candelaria.

La explicación desde un punto de vista sistémico expresaría que tanto el modelo de desarrollo económico, como el proceso de industrialización, la expansión cañera, la falta de planeación eficiente del Estado y los usos indebidos del suelo en zonas de ladera, del valle y del pacífico, han incidido para que exista una crisis ecosistémica del agua en esta parte país. Crisis por desabastecimiento, desecamiento, envenenamiento, monopolio, extracción y control, y negligencia política e irresponsabilidad empresarial. Todo ello se manifiesta tanto en la contaminación de ríos por vertimientos industriales (río Cauca), de actividades primarias como minería y pesca con pólvora (río Dagua), al igual que  actividades de construcción (río Meléndez); desecación de los ecosistemas de humedal, monopolio y uso excesivo de aguas superficiales y subterráneas para el riego en cultivos de caña de azúcar, incremento de la ganadería y de aquellas actividades nocivas en zonas de reserva natural que son productoras de agua, así como la falta de políticas claras que, acorde a las condiciones culturales y propias de las comunidades, aprovechen mejor el servicio de agua para abastecer las necesidades humanas de los pueblos que habitan esta parte del país.

Los intereses privados de gremios económicos ganaderos, industriales, agroindustriales, comerciales y financieros, frente a sus necesidades de acumulación de capital, de enriquecimiento y de poder, parece importarles poco todos aquellos efectos del desabastecimiento del agua y de las necesidades humanas que dependan de ello. Muchas veces, son los intereses privados que tienen el poder de controlar algunos agentes del Estado para sacar los mejores beneficios para su favorecimiento.

Sólo por citar un dato histórico, entre 1957 y 1986 (es decir, hace ya casi 30 años), periodo del mayor auge cañero en el siglo XX, el Valle del Cauca había perdido el 72 % de sus humedales y el 66 % de sus bosques El hecho ha sido tan grave que en los últimos años, tan solo quedan 8 relictos de bosque y humedal, y todos ellos con tendencia a desaparecer para siempre (Perafán, 2012). La misma entidad ambiental CVC, ha reconocido en su documento ¿Qué son los humedales?, que “El alto río Cauca, a su paso por el departamento del Valle del Cauca, conforma lo que se denomina el Complejo Hidrológico del Valle Geográfico. Debido a su formación meándrica y a la dinámica del río, se forman, a lo largo de su recorrido, depósitos en forma de herradura que reciben el nombre de madreviejas. En la década del 50 existían 15.286 hectáreas de humedales lénticos en el departamento del Valle del Cauca, a finales de los años sesenta, el 88 % de ellos había desaparecido, principalmente por la adecuación del espacio para la expansión de los monocultivos de la caña de azúcar, desconociendo los atributos, productos y funciones que cumplen estos ecosistemas. Los principales problemas o amenazas que enfrentan los humedales, son: desecación y drenaje, contaminación, disposición de residuos sólidos y escombros y colmatación, además de otros impactos negativos ocasionados por la construcción de obras civiles. En la actualidad, hay 49 humedales lénticos, remanentes del complejo hidrológico del Alto río Cauca, con aproximadamente 2.500 ha y 2.000 ha de la laguna de Sonso.”

El extractivismo minero tradicional y agroindustrial, así como el neoextractivismo minero (liderado por grandes corporaciones globales y por fuerzas ilegales), el rentismo de tierra y el clientelismo politiquero, han sido modelos impuestos en el Valle del Cauca con repercusiones muy graves e indeseadas para el equilibrio socioecológico de la región. Pero detrás de todos estos modelos están las personas de carne y hueso como políticos, empresarios locales y extranjeros, grupos familiares y elites locales, terratenientes y grupos ilegales que se pueden identificar con toda claridad.

 

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