Más allá de Petro

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Camila ZuluagaPor Camila Zuluaga
Twitter: @ZuluagaCamila

El procurador general, Alejandro Ordóñez, sorprendió esta semana con la decisión de suspensión e inhabilidad del alcalde de Bogotá Gustavo Petro. La agenda noticiosa de los días que prosiguieron, por supuesto, se concentró en lo que para muchos fue una medida desproporcionada. No es normal que por estas fechas, en las que ya nos adentramos en las fiestas decembrinas –sagradas, por cierto, para los colombianos–, la comunidad haya puesto de lado esa celebración y esté volcada a las calles, o por lo menos esté indignada frente a lo sucedido.

Por esta época, en la que hay final del fútbol colombiano, cuando las novenas están por iniciar y la agenda de los medios de comunicación se enfrasca en los típicos temas de quién es el personaje del año, cuál fue la canción más sonada, cuál fue el suceso más relevante, etc. etc. Hoy los colombianos estamos opinando sobre una realidad nacional que nos incumbe a todos. Esto tiene que decirnos algo; debe mandarnos un mensaje.

Creo firmemente que lo que hoy vivimos, como es la indignación que ha generado el que una decisión administrativa pueda ir en contra del constituyente primario que es el pueblo; es decir, los electores, es un  claro distanciamiento entre la población y las instituciones. Una vez más este 2013 nos trae expresiones de descontento por parte de la ciudadanía, la que no está de acuerdo con las decisiones de quienes están al frente de las instituciones que rigen al país. Podemos hacer un recuento básico, empezando por el paro campesino, pasando por la fallida reforma a la justicia y la reforma a la salud. La gente ha venido expresando un descontento que refleja que estamos alejados de la forma de pensar de quienes nos gobiernan.

Lo anterior debe llevar a los gobernantes a hacer una profunda reflexión sobre el panorama nacional, pues lo sucedido con el alcalde de Bogotá fue simplemente el florero de Llorente que hizo explotar aquello que estaba dormitando en la ciudadanía. Seguramente, el alcalde de la ciudad tendrá que irse de su cargo, creo que de manera injusta y arbitraria; sin embargo, empezará a enarbolar las banderas de aquello que digo. La gente ha venido demostrando que va en contra vía de quienes hoy dirigen al país.

Gustavo Petro era un mandatario que iba a pasar su periodo “raspando”, como decíamos en el colegio; no obstante, ahora para muchos es la encarnación de las injusticias que se comenten con el aval de las autoridades contra quienes piensan distinto.  Algo está pasando más allá de Petro, y tenemos que darnos cuenta.

En los corrillos políticos y judiciales se oye decir que la próxima víctima del procurador Ordóñez será el destacado gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo. ¿Será posible algo así? La ciudadanía estará dispuesta a aceptar que les descabecen de tajo a sus líderes y sobre todo aquellos que cuentan con opciones políticas a futuro. Lo dudo mucho. Así que más allá de que Petro se quede o no, lo importante de lo que sucede ahora en el país es que la gente se está pronunciando y quiere una cambio profundo frente a las formas que hemos venido aceptando hasta ahora.

Por eso vale la pena  seguir protestando, seguir expresando que se quiere un cambio. Pero así mismo vale la pena escuchar y hacer una reflexión que nos lleve a que en el futuro las instituciones y la ciudadanía estén más compenetradas.

Una cosa más: Las relaciones entre fiscal y procurador se van a poner cada vez más delicadas. Sin embargo, qué bueno es que en este país todavía, por lo menos, podamos ver un destello de pesos y contrapesos. Qué lástima que el presidente Santos, como ya es habitual, haya optado por una postura tibia, para no quedar mal con nadie.

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