Medida de aseguramiento contra Uribe: arbitrariedad versus instituciones

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Por: Floro Hermes Gómez Pineda

Twitter: @Florohermes

Colombia se ha debatido durante estos 201 de historia independiente entre la arbitrariedad y las instituciones al igual que Venezuela; sin embargo, en Colombia han ganado la partida las instituciones cada vez que se ha jugado; mientras que, en Venezuela la han ganado la arbitrariedad.

La medida de aseguramiento proferida en contra del señor ex Presidente y hoy Senador de la República doctor Álvaro Uribe Vélez parece iniciar una nueva partida entre arbitrariedad e instituciones: por una parte, la institución de la justicia a través de la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia que la ordenó.

Por la otra, la posición arbitraria de la señora Ministra de Relaciones Exteriores Claudia Blum quien, sin importarle su fuero, escribió en su cuenta de twitter: “Estamos con Uribe y en contra de la justicia politizada #ApoyamosAUribe”, por no mencionar la posición indebidamente parcializada del señor Presidente de la República doctor Iván Duque Márquez.

Esta tensión no resuelta entre arbitrariedad e instituciones la seguimos viviendo en Colombia y Venezuela, aquí con un gobierno institucional, allá con un gobierno arbitrario hijo del castro-chavismo, un neologismo acuñado por el historiador chileno Víctor M. Mijares y permanentemente utilizado por Uribe Vélez y su partido político el Centro Democrático que ha defendido una posición reacia ante los controles normativos.

Esta posición reacia ante los controles normativos reacia ante los controles normativos, propia del “gobierno de los hombres”, se ha expresado tras la medida de aseguramiento a través del intento de mediatizar las decisiones judiciales, de la misma manera como se practica en Venezuela, haciendo creer que la orden de medida de aseguramiento se determinó a partir de un sesgo político, banalizando las medidas tomadas en derecho con base en expediente que, entre otras, contiene más de 27.000 horas de grabaciones y alrededor de 100 testimonios.

Por lo tanto, con el propósito de tomar una posición ante esta nueva partida entre arbitrariedad e instituciones, se requiere que nosotros los colombianos recordemos que el “gobierno de los hombres” (o gobierno para el bien propio) se caracteriza por las predilecciones subjetivas y por hacer valer las propias preferencias e intereses personales para sus propios fines.

Así mismo, es imperativo que recordemos que el “gobierno de las leyes” se identifica con el gobierno para el bien común y el Estado que se inspira en la subordinación de todo poder al derecho por medio de la legalización de la acción gubernamental, que se caracterizan por obedecer a normas abstractas (universales respecto del destinatario), generales (universales respecto de la acción) e impersonales (no dirigidas a un individuo particular).

Con base en estas consideraciones, a manera de conclusión, los colombianos no debemos debatirnos entre #ApoyamosAUribe y #LaCárcelTeEspera sino entre quienes defendemos el “gobierno de las leyes” y quienes lo aborrecen porque defienden el “gobierno de los hombres”, aman la práctica de la arbitrariedad, gustan del sometimiento por fuera de toda regla preconstituida y prefieren la cultura del “todo se vale” y del “cualquiera puede ser”.

 

 

 

 

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