Mejor magistrado que procurador

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Camila ZuluagaPor Camila Zuluaga

La semana pasada el Consejo de Estado dio a conocer la terna de candidatos para ocupar el cargo de magistrado en la Corte Constitucional.  Uno de los tres –seguramente conocidos por muchos de ustedes: Alberto Rojas, Martha Lucia Zamora o Alejandro Linares– ocupará uno de los cargos más importantes del país y tendrá en sus manos decisiones fundamentales para el futuro de Colombia.

La silla que llegará a ocupar alguno de los tres candidatos  será la del exmagistrado Humberto Sierra Porto, a quién el país conoció por sus ponencias como  un hombre de avanzada. He ahí la importancia de quien llegará en su remplazo. Tradicionalmente, ese ha sido un espacio ocupado por magistrados con una tendencia progresista,  y al parecer el Consejo de Estado respetó esa costumbre pues la totalidad de los candidatos de la terna enviada son liberales.

Aquí hay que reconocerle un punto al gobierno del presidente Santos, pero para ello es pertinente recordar un episodio específico: la elección del procurador general de la nación. En  su momento, muchos le reclamamos al Gobierno no haber movido de manera rápida sus fichas para contrarrestar la elección de Ordóñez; incluso, lo acusamos de haberse quedado dormido o de estar avalando en silencio su reelección.  Sin embargo, hoy, con otros ojos y otorgándole el beneficio de la duda, podemos decir que el Gobierno se la jugó por tener magistrado liberal en la Corte Constitucional y no por tener procurador.

La historia es así: el Gobierno tenía claro que luchar en contra de la reelección del procurador  Alejandro Ordóñez era muy riesgoso, de hecho, le quedaba casi imposible. Sin embargo, si de dar la pelea se hubiera tratado, este habría podido entrar en ella  y tal vez algo se hubiera logrado. Pero los cálculos santistas no estaban ahí, y en su momento muchos no lo pudimos ver.

El Gobierno tenía claro que al dejar pasar la pelea de la procuraduría, tendría casi garantizada a su favor la terna del nuevo magistrado de la Corte Constitucional. Santos sabía que a ese alto tribunal se le vienen discusiones fundamentales sobre el futuro de Colombia y que es más valioso para las apuestas liberales de su gobierno contar con una corte progresista que con un procurador.  No podemos olvidar que el fantasma de la llegada de candidatos retardatarios con visiones de la inquisición estuvo rondando por algún tiempo.

En conclusión, el Gobierno decidió hacer uso de la máxima tradicional que dice que no es necesario vencer todas las batallas para ganar la guerra, por eso prefirió no dar la pelea por la Procuraduría y manejar la presencia de Ordóñez en ese cargo a pesar de que le saldrá bastante caro. Prefirió a cambio, entonces, garantizar a su favor la tendencia ideológica de la corte más importante del país.

Sin embargo, todo este episodio tiene un lunar lamentable, que dicho sea de paso nada tiene que ver con el Gobierno pero no puedo dejar de reseñarlo pues nos muestra una vez más cómo se mueven los hilos del poder en Colombia. Después de la salida del magistrado Sierra Porto de la Corte Constitucional, ya hace unos meses, entró a ocupar su cargo como magistrado encargado quien venía desempeñándose como magistrado auxiliar, el doctor Alexei Julio.

Sin duda, él hubiera sido un candidato histórico para la Corte  ya que de haber ganado la elección, habría sido el primer afrodescendiente en llegar a ese alto tribunal. Lamentablemente en este mundo de la rama Judicial, en donde pensábamos que contábamos únicamente con hombres probos, los magistrados del Consejo de Estado le cobraron no haber sentado una posición radical frente a la discusión que se adelanta actualmente sobre el régimen de pensiones especiales.  Dicho resentimiento no permitió que un estudioso del derecho constitucional como él llegara a ocupar la distinción más alta que un abogado puede ostentar en esta materia.

Los hilos que se han movido detrás de la conformación de la terna en cuestión nos dejan ver cómo se mueven los intereses de un lado y del otro, pero además nos alertan sobre el tipo de táctica y estrategia que ejecutan  quienes actualmente nos gobiernan.

¿Usted qué opina?

Una cosa más: A pesar de no coincidir en muchos aspectos con la agenda ideológica del presidente Chávez, es indudable que ha sido uno de los fenómenos políticos más importantes de América Latina.

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