Minsalud hace efectivo el derecho a morir con dignidad

0

Floro Hermes Gómez Pineda

Twitter: @Florohermes

En febrero 20 de 2015, mientras el país se enfrascaba emocionalmente (que no racionalmente) en la cuestión liberal de admitir una adopción gay amplia, igualitaria y sin limitación versus una adopción gay restringida, discriminatoria y limitada, escribí en este espacio Colombia: 30 días para regular la eutanasia, en el cual advertía del silencio monacal dentro del cual se preparaban el acto administrativo correspondiente con su respectivo protocolo.

Y, como “no hay fecha que no se cumpla, plazo que no se venza, ni deuda que no se pague”, este 20 de abril el Ministerio de Salud y Protección Social expidió la Resolución 1216 de 2015 “Por medio de la cual se da cumplimiento a la orden cuarta de la sentencia T-970 de 2014 de la Honorable Corte Constitucional en relación con las directrices para la organización y funcionamiento de los Comités para hacer efectivo el derecho a morir con dignidad”. Así mismo, hizo público el protocolo correspondiente “Lineamientos sugeridos para hacer efectivo el derecho a morir con dignidad en el enfermo en fase terminal (Documento para discusión) 2015”.

En el artículo segundo de la misma cae en una confusión de carácter instrumental, habla de “enfermo en fase terminal”, no de “enfermo en condición terminal”. Esto conduce a la indistinción entre un “enfermo en fase terminal terapéutica” y un “enfermo en fase terminal biológica”.

Distinguir entre estas dos fases es un asunto de gran importancia porque, en la primera, el paciente goza de todas sus capacidades mentales y la sobrevida (o supervivencia) es altamente variable en cuanto días, semanas o meses; mientras que, en la segunda, sus constantes vitales están por debajo de los límites de la normalidad y sus capacidades mentales, generalmente, están comprometidas, no pudiendo valerse por sí mismos.

Esta cuestión, desde una mirada liberal, preocupada siempre por la libertad y la autonomía del individuo, impediría observar (discriminar) aquellos pacientes graves e incapacitados quienes se podrían ver coaccionar de manera silenciosa e indirecta, por amigos cercanos, familiares y personas influyentes, en una población mayoritariamente integrada por grandes capas de ignorantes (así sepan leer y escribir), incapaces de comprender un argumento de carácter humanista o racionalista como es el derecho a morir con dignidad.

Estos grandes grupos humanos, que los filósofos denominan “humanidad en estado de infancia natural”, abundan por doquier en nuestro país. Ello quiere decir que somos parte de una sociedad integrada, en su mayoría, por sujetos que necesitan ser dirigidos, mandados y tutelados, por lo tanto un país en donde es impensable el ejercicio de la autonomía en todos, cuya posibilidad de ejercicio queda reducido a unas capas ilustradas minoritarias.

En conclusión, el Ministerio de Salud y Protección Social obedeciendo una sentencia liberal, es decir ilustrada, expidió una resolución erga omnes dirigida a una población integrada por unas minorías ilustradas, no siempre autónomas (como lo revela el fenómeno llamado Centro Democrático), y a unas mayorías ignorantes que necesitan ser lideradas (dirigidas, mandadas y tuteladas), incapaces de valerse de su propio entendimiento para hacer valer el derecho a morir con dignidad.

Comments are closed.