Nada queda oculto

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Camila ZuluagaPor Camila Zuluaga

Twitter: @ZuluagaCamila

Los diarios del mundo entero están llenando sus primeras páginas con escándalos personales de quienes están al mando de los países. Quizás el más importante y el que está robando la mayor parte de las miradas es el del presidente de Francia, François Hollande, de quien se publicaron unas fotos y se afirmó que tiene una relación amorosa desde hace ya algún tiempo con la actriz Julie Gayet.

Eso, por supuesto, dio pie para que ahora otros medios en el planeta, como el National Enquier, una publicación sensacionalista norteamericana, imprimiera en sus páginas una supuesta historia de infidelidad del presidente de los Estados Unidos Barack Obama. En ella afirmaron que en el viaje a Hawai que hizo la familia presidencial del país del norte, Michelle Obama, la primera dama de esa nación, se enteró de que su marido la había engañado en dos oportunidades, razón por la cual no quiso regresar en el Air Force One  con su esposo a Norteamérica. Incluso, mencionaron que al terminar el mandato de su marido, la hoy primera dama pondrá fin a su matrimonio.

Pero las historias no se quedan solo en Occidente; también se ha publicado una historia del ministro de Desarrollo de Recursos Humanos de India, Shashi Tharoor, según la cual él sostiene una relación amorosa con una periodista paquistaní, siéndole así infiel a su esposa, quien habría revelado los detalles del caso a través de Twitter. Esta historia no tuvo un desenlace deseable pues la señora del ministro, Sunanda Pushkar, apareció muerta en un lujoso hotel de Nueva Delhi, después de que se conociera todo este escándalo.

En Estados Unidos ha sido común que los medios de comunicación revelen apartes de la vida privada de los mandatarios, y así critican y condenan socialmente sus infidelidades. La costumbre no ha sido igual en países como Francia, en donde se pavonean de respetar la privacidad y las libertades y de comparar su avanzado proceder con lo que ellos llaman el puritanismo anglosajón.

Dos culturas, dos escuelas. Sin embargo, como es común, la cultura imperial, que en este caso es la norteamericana, se ha ido expandiendo y seguramente este tipo de prácticas lo harán también. En la época del internet, de las redes sociales y de la inmediatez, es imposible que un hombre o una mujer con una vida pública pretenda tener privacidad en todos los campos.

El debate es amplio y por eso no quisiera centrarme en si los medios deben hacer un pacto de respeto en estas situaciones, pues más allá de que eso pase, las redes sociales publicarán y volverán publico aquello que los medios habrán querido ocultar. Cada vez es más difícil callar y tapar cosas, porque es la ciudadanía la que a través de la red ha marcado la parada. Así que forzado o por convicción, la cultura anglosajona en ese sentido también nos ha contagiado y nos viene dominando.

Siguiendo esta línea, que no se nos haga extraño que en un tiempo en Colombia también rompamos con esa tradición de no adentrarnos en la vida privada de los mandatarios y contemos aquellas actitudes no tan santas de la vida privada de quienes nos comandan. Así que a ser consientes de que ya no se puede simplemente parecer, como suelen hacer nuestros dirigentes, sino también ser, porque cada día las cosas se conocerán más.

Una cosa más: Un apreciado amigo me planteó la tesis que publicó la revista Semana el año pasado y que cada día estaría tomando más fuerza: la posibilidad de que el vicepresidente de Juan Manuel Santos para el próximo periodo, de quedar elegido, sea Germán Vargas. Ese sería el acuerdo al que habrían llegado.  Eso sí, el general Naranjo le estaría compitiendo fuertemente al exministro. ¿Ustedes a quién nombrarían?

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