Ni un asesinato más en Cali

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CÉSAR LÓPEZPor. César López

Director de la Revista El Clavo

@cesarlopez_

Me niego a aceptar y mucho menos a considerar como normal que maten a una sola persona en Cali. Un tema que los gobiernos de turno han visto como una estadística que buscan disminuir para mostrar su gestión, dejando a un lado este problema que desde hace muchos años se nos salió de las manos… a todos. Una sola muerte debería ser repudiable, y no importa que sea por venganza, por peleas entre bandas, por lo que sea es una muerte y debería ser mirada casi como un tema de escándalo.

 No tiene sentido que culturalmente consideremos como justificable cualquier tipo de muerte, ni la de los delincuentes. Una persona menos es un hogar incompleto, un ser humano que ya no está, una pieza que desaparece de nuestra sociedad. Cómo es posible que una persona mate a otra por casi $35.000 en Cali, sacando el valor del alquiler de un arma de fuego que cuesta alrededor de $15.000. ¿Para qué luchamos día a día si por un motivo insignificante nos arrebatan nuestra existencia?

 Algunos vemos el tema sicarial muy lejos, pensamos que no nos va a suceder jamás por el simple hecho que evitamos relacionarnos con “cosas raras” pero eso no garantiza nada, como no lo fue para el mesero del Bar “La barra de la 44” o para la persona que por no dejarse robar le disparan. Y esto va a ser cada vez más cercano, porque en gran parte el tema de la violencia y asesinatos en Cali se debe a un abandono total del Estado hacia la gente, reflejado en falta de oportunidades reales para las personas, pero sobre todo de educación en valores, tema que por lo general se aprende en la casa, pero en la actualidad no se le puede pedir mucho a unos entornos familiares destruidos y débiles.

 Pero la solución se ve muy lejos, porque se necesita de un cambio en la forma de ver los problemas, se hace necesario hacerle más caso a los estudios que a la intuición primaria de pensar que con más Policía y leyes se va a solucionar, un tema que crece como la maleza en tierras donde jamás se sembró nada y menos se abonó, es decir, no podemos pedir nada de un problema que no se ha tratado con seriedad y desde la raíz; siempre ha sido una situación que se trata con la lógica de apagar incendios, tapando las realidades como tradicionalmente sucede durante las fiestas de diciembre.

 Porque como lo mencioné antes, no podemos dejar que nos acostumbremos a que 10 muertos en un fin de semana es poquito porque por lo general son 16. Y que porque se trata de venganzas entre narcos o bandas criminales entonces se convierte en aceptable y entonces no es grave. El Estado y el Gobierno deben protegernos a todos y para evitar que se presente un asesinato más en Cali se debió haber educado al niño para que jamás se le ocurriera matar por plata; y ofrecerle actividades para ocupar su tiempo libre para que no se metiera a pandillas; y haber ejecutado un plan de panificación familiar para que los padres tengan a los hijos cuando se puedan y haberle ofrecido oportunidades de trabajo para que jamás hubiera considerado andar por el camino del delito como forma de vida.

Esta semana atentaron contra la vida del periodista y Director del Canal Universitario Diego Gómez, en un hecho que fue rechazado por los estudiantes de la Universidad del Valle, sus directivos, colegas y organizaciones sociales. Fue un campanazo más de alerta para todos y una manifestación por parte de las personas que no aguantan más esta situación, un llamado que pide medidas de corto, mediano y largo plazo. El Gobierno local debe intervenir más y no se puede seguir quedando corto en el tema, la ciudad necesita que pare este problema que se encuentra íntimamente ligado a otros flagelos y situaciones que lo complejizan aún más como el microtráfico y el reclutamiento de menores de edad, que ocupan el vacío que deja el Estado en los jóvenes caleños.

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