¡No lleguemos tarde!!

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Por Oscar Gamboa Zúñiga

Quizá corro el riesgo de repetir algunas de las cosas que ya muchos han expresado en otros momentos y en otras circunstancias de la actual crisis. Donde creo que hago algo de diferencia es en el convencimiento que tengo, que esta pandemia debe de ser tratada bajo un enfoque diferencial, ¿y esto por qué? Sencillamente porque Colombia es una nación prisionera de las desigualdades y asimetrías de todo tipo. Lo triste de las desigualdades es que se observa un claro componente de etnicidad, donde ser afrodescendiente o indígena, es casi automáticamente no ser sujeto ni objeto del desarrollo. Por ello, el impacto durante y después, se sentirá con mas rigor en las regiones habitadas por estas poblaciones; inclusive, campañas como el lavado permanente de las manos como mecanismo preventivo para la expansión del virus, no hay como cumplirlo en muchos lugares, sencillamente porque NO hay agua potable, sino agua de lluvia almacenada, muchas veces no apta para consumo humano, al menos de una manera directa.

Una crisis como la que estamos padeciendo, es realmente inédita. Muchos hacen mimetismo isomorfo comparando la pandemia de la fiebre amarilla de principios del 1918 con la que hoy estamos padeciendo, y quizá como bálsamo esperanzador el mensaje que dejan es…peor fue esa, esta no durara mucho ya que pronto sale la vacuna. Quisiera saber cómo hubieran sido las cosas si hace un siglo dispusieran de los avances tecnológicos, en comunicaciones, en transporte y en medicina, como los que tenemos hoy.  

Pero el tema no es quedarnos en la narrativa, sino trabajar sobre esta realidad sin antecedentes y actuar. Actuar es, preparar el espíritu y la mente para estar dispuestos a reinventar lo reinventable desde lo personal hasta lo colectivo, redefinir un nuevo modelo de desarrollo que refleje el crecimiento económico en el crecimiento social, propender por un desarrollo mas uniforme de las regiones, fortalecer los procesos locales para edificar nuevos liderazgos y la existencia de un perfil institucional de los entes territoriales sólido y efectivo en la gestión pública, que los principios éticos y morales sean los que fundamenten el actuar de los nuevos liderazgos, que las pequeñas empresas puedan encadenarse a las grandes empresas para crear el circuito de la sostenibilidad empresarial, trabajar por erradicar el racismo y la discriminación racial, que se valore a las mujeres como el componente mas esencial de la sociedad, que el cuidado por la naturaleza y el medio ambiente, así como también la lucha contra el cambio climático sea una realidad constante, que entendamos que el poder y el dinero en últimas son un disfrute pasajero en el cosmos, que la solidaridad debe ser un don de todos los días, que la vanidad no deja de ser una mala pega, que una sonrisa sincera tiene  un efecto causal sobre la esperanza, y finalmente que entendamos que La Paz debe ser el patrimonio de todos porque el medidor de la verdadera paz, es la vida misma. Todo lo anterior para decir que la pandemia y la pos pandemia NO podemos enfrentarla con instrumentos de la vida anterior a la aparición del covid 19, que no podemos tratar una situación atípica con medidas típicas porque entonces las secuelas serán peores que los hechos generadores de la crisis y esto sería verdaderamente funesto.

En las regiones afro, sí que se requiere entonces un esquema de atipicidad para enfrentar la crisis, el cual debe llevar consigo esquemas compensatorios para los pequeños empresarios, los independientes, y las familias mismas. Dada la tremenda informalidad y lo vulnerable de la población, se debe fijar un subsidio fijo mensual transitorio. El país no puede perder de vista que mas del 50% de la coca sembrada en Colombia, esta en territorios afrocolombianos, que la minería ilegal tiene una fuerte presencia en estos territorios y que estas prácticas ilegales, tristemente están sirviendo de combustible para el retorno del conflicto armado en Colombia, cuando ni siquiera hemos terminado de implementar con el éxito requerido, el acuerdo de paz firmado con la extinta Farc. Si no se atiende atípicamente a estas regiones, corremos el riesgo de crecer en hectáreas cultivadas de coca, en minería ilegal y lo mas grave arreciaría la violencia por causa de estos fenómenos, pero también por las protestas sociales que se vendrían. 

No puede haber mezquindad fiscal por parte de estado para edificar el país pos covid, solo hemos destinado casi un 5% del PIB para enfrentar la pandemia, esta cifra está muy por debajo del promedio de los países en el hemisferio occidental, tocará endeudarse mas para atender el problema, porque es peor que se derrumbe el país a causa de una hecatombe social.

A propósito del mensaje que quiero dejar, hago eco de algo que escribió Martin Luther King Jr. De forma profética hace mas de 50 años:    

Debemos afrontar la cruda urgencia del ahora. El progreso humano no es automático ni inevitable…En este acertijo constante que implican la vida y la historia, la posibilidad de llegar tarde existe…Podemos rogarle desesperadamente al tiempo que detenga su paso, pero el tiempo es sordo a nuestras suplicas y seguirá su curso. Sobre las montañas de blancas osamentas y desperdicios de múltiples civilizaciones se observan las terribles palabras: demasiado tarde”

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