«No parimos para la muerte»

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Esa es la frase que se escucha entre las más de 90 madres que participan de los talleres de ‘Yo no parí para la muerte’, dictados por la Asesoría de Paz en los territorios vulnerables de Cali. Este martes 14 será la graduación de estas personas, quienes en su mayoría están marcados por huellas de violencia y están logrando tejer paz y reconciliación en sus entornos.

 

La graduación de los 98 beneficiarios del programa ‘Yo no parí para la muerte’, se completarán con 600 personas transformadas y empoderadas acerca de la crianza y la construcción de la paz en los territorios vulnerables de Cali. Fotografía: Comunicaciones Alcaldía

“Es una propuesta muy ambiciosa que tenemos desde la Asesoría de paz para trabajar con mujeres, sobretodo madres cabeza de familia, muchas de ellas víctimas”, señaló la Asesora de Paz, Rocío Gutiérrez Cely. Con los talleres se transforman y empoderan madres, padres y agentes educativos (personas de programas del estado que trabajan en el cuidado y crianza de niños y niñas).

De acuerdo a la Asesora, las personas que llegan hasta estos espacios se acercan temerosas y hasta desmotivadas, pues creen que será una charla más sobre sexualidad, sustancias psicoactivas, en fin, información sobre cómo educar a los hijos, pero sus imaginarios empiezan a transformarse cuando descubren que están siendo víctimas de delitos como la violencia sexual;  que no han curado las heridas del pasado y que por eso les cuesta tanto ser amorosas con sus hijos, quienes se han refugiado en las calles y sus vicios.

En los espacios comunitarios  de Brisas de Mayo (comuna 20),  El Diamante, Comuneros 2 (comuna 13) los participantes reciben diez talleres donde aprenden a relacionarse mejor con los demás y con su interior, a través de la información y actividades que realizan los colaboradores de la Asesoría de Paz, que terminan el ultima día con dibujos de cada uno de los asistentes en una tela  de 45 cm las cuales son tejidas como un ejercicio simbólico de reconstrucción, memoria y fortalecimiento del tejido social.

En estas jornadas son muchas las historias y en su mayoría dolorosas, como la de la madre que perdió a su hija porque su compañero sentimental la mató porque ella lo dejó o la de la mujer que no había sido capaz de criar a su hija por todo lo que había sufrido, en fin, son varias vidas que coinciden por el dolor pero que a través de los talleres de Yo No Parí Para la Muerte, han encontrado esperanza y reconciliación.

La mujer que perdió a su hija pintó en su telar a su familia y un gran letrero en mayúscula que dice: paz, porque es lo que más anhela, así como justicia porque aunque su hija la volvió abuela, no ha podido disfrutar de su nieta. La razón, su papá el mismo que presuntamente mató a su hija, tiene la patria potestad de la menor.

Por fortuna, sin decir que su dolor ha sanado por completo, entre sollozos comenta que los talleres de Yo No Parí Para la Muerte, le han ayudado a cagar esta difícil prueba. “Ya puedo hablar del tema. Es duro pero ahí voy”.

De la otra historia, la de la mujer que no podía relacionarse con su hija, ha aprendido con los talleres a aceptarse a sí misma y sanar las heridas emocionales para asumir las riendas de su vida y la de su propia hija.

“Vivimos en la misma casa, pero mi mamá ha criado a mi hija, ella a mí no me dice mamá. Con lo que he aprendido en los talleres ya me la llevo mejor y soy más consciente de las cosas”, dice entrelazando las manos la mujer, que después de un largo y arduo proceso, se ha perdonado, reconciliado y aceptado a sí misma.

Las protagonistas de estas historias de superación, así como de quienes no aparecen sus testimonios aquí plasmados, están marcadas por huellas de violencia, se graduarán el día 14 de junio, a las 3:00 p.m., en el auditorio principal  del Centro Cultural de Cali.

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