“No podía volverme rehén del proceso”: Juan Manuel Santos

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En el vuelo de regreso a Bogotá, luego de que el presidente Santos participara en la Asamblea General de Naciones Unidas, hablé con él. La paz, el tema que le subió en veinte puntos la popularidad, fue el único del que aceptó conversar, o mejor reiterar lo que ya ha dicho, usando una que otra frase nueva para reafirmar la postura que ya conocemos. Es entendible, así debe ser. Ante este proceso el país debe reflexionar sobre cambios que de darse pondrán a Colombia como ejemplo mundial de reconciliación. El más difícil, la participación política a guerrilleros que han hecho mucho daño. El más fácil, y el que hay que pensar ya, la necesidad del que el proceso sea silencioso. El presidente santos explica por qué.

 

Claudia Palacios: Están a punto de empezar los diálogos de paz, ¿se siente nervioso o tranquilo?

Juan Manuel Santos: Muy tranquilo porque creo que lo que se ha hecho ha sido planeado y vamos a ensayar, ojala, tengamos éxito.

C.P.: Acaba de venir de Asamblea General de la ONU, recibió respaldo no solo de presidentes, académicos, empresarios, pero también me llamo la atención que lo felicitan no solo a usted sino a las FARC, por ejemplo así me lo dijo el presidente Martinelli. Y como usted dice que el proceso está blindado porque no hay despeje, ni cese al fuego, le quiero preguntar: ¿qué pasa con el reconocimiento que las Farc si o si van a ganar de parte de la comunidad internacional, que en otras ocasiones les ha dado poder político y económico? ¿Tiene alguna estrategia para contrarrestar esa posibilidad en caso de que el proceso fracase?

J.M.S.: No creo que las FARC obtengan eso porque si el proceso fracasa es por culpa de ellos, porque se demoran en tomar decisiones o porque no son capaces de tomarlas. No va a fracasar por culpa nuestra. Yo tendré la conciencia tranquila y el mundo se dará cuenta de que si hay fracaso es por las FARC. Sucedió con el Caguán, que todo el reconocimiento que ganaron lo perdieron.

C.P.: Explíqueme bien cómo fue eso de que el primer contacto vino de parte de Alfonso Cano.

J.M.S.: Vino un intermediario y me dijo: yo creo que las FARC están dispuestas a hablar de paz si usted está dispuesto. Yo presumí y sigo presumiendo que eso fue con el beneplácito de la contraparte, pero aquí no se trata de quien dio el primer paso sino de que estamos sentados para negociar.

C.P.: Y dijo que uno de los momentos más difíciles fue cuando las FFMM le informaron que tenían rodeado a Alfonso Cano, dar la orden de continuar con el operativo…

J.M.S.: Yo siempre pensé que había que jugar con claridad las reglas del juego. No habrá un cambio en la política militar hasta que lleguemos al final del conflicto y no podía caer en la trampa de volverme rehén del proceso. Cuando llegó ese dilema, que por supuesto fue difícil, pasaron por mi cabeza muchas dudas, sin embargo yo tenía bastante claro que era lo que debía hacer.

C.P.: ¿Ese intermediario fue un empresario vallecaucano?

J.M.S.: Si, pero hasta ahí le digo.

C.P.: Pero fue con Pablo Catatumbo.

J.M.S.: Si, pero no le digo más.

C.P.: Usted dio una pista en su discurso ante la ONU, dijo que espera en la próxima asamblea dar una balance positivo del proceso de paz. ¿Entonces debemos esperar que si en unos 10 meses no está firmado el documento de paz, el gobierno se para de la mesa?

J.M.S.: En 10 meses le respondo, sería totalmente contraproducente decir que voy a hacer en 6, 10, 8 meses. Acuérdese que pusimos en el acuerdo que vamos a hacer revisiones periódicas sobre el avance del proceso, y si no vemos que hay avances nos levantamos de la mesa y continuamos como hasta ahora hemos vivido, con un país en conflicto sin necesidad de haber entregado el país.

C.P.: Si el proceso prospera, sabemos que no veremos la paz al otro día de la firma. Son 9 mil hombres en armas….

J.M.S.: 9 mil personas tampoco son muchas personas, hemos creado más de 2 millones de empleo en dos años.

C.P.: Pero es gente poco capacitada.

J.M.S.: Si pero hemos desmovilizado 52 mil personas entre paramilitares y guerrilla en los últimos años y sabemos cómo hacerlo. Para darle un ejemplo, hay más de 15 mil familias guardabosques -y esta es una suposición- que tal que una parte de las FARC en lugar de estar cuidando los cultivos de coca, estuviera cuidando bosques.

C.P.: Ganarían mas haciendo eso que cultivando coca, ¿el gobierno tiene el músculo financiero para eso?

J.M.S.: Es que cualquier plata de inversión en esa actividad es muy poca frente a lo que nos ahorramos en este conflicto.

C.P.: Eso en cuanto al grueso de los militantes, pero cuando hablamos de los cabecillas que se lucran del dinero del narcotráfico, ¿qué le puede ofrecer el gobierno a ellos que sea más lucrativo que el narcotráfico?

J.M.S.: Claudia, ¿Ud. cree que yo me voy a poner a negociar a través de los medios de comunicación?, eso es lo que vamos a llevar a la mesa, no podemos anticiparnos a que van a ofrecer ellos o nosotros.

C.P.: Entiendo, como entiendo que la reglamentación del marco para la paz está en manos del congreso. Pero quiero pedirle que me responda lo más francamente posible, ¿usted como colombiano considera que debemos prepararnos para encontrar en un tarjetón electoral la opción de votar por un cabecilla desmovilizado aunque haya cometido delitos de lesa humanidad?

J.M.S.: Usted como periodista cree que yo le voy a contestar eso. Eso tiene que ser motivo de la negociación, yo no puedo decir la posición del gobierno en los medios de comunicación.

C.P.: ¿Pero llamaría al país a ir reflexionando sobre el tema?

J.M.S.: Hay que ver qué pasa en la mesa de negociación.

C.P.: Entiendo ese silencio porque quienes cubrimos el proceso del Caguán sabemos que esa búsqueda de la noticia exclusiva no favoreció el éxito del proceso…

 

J.M.S.: Yo sé que esa es la obligación del periodista, la de anticiparse a las posiciones de las partes pero muchas veces eso es contraproducente y le voy a decir por qué. Si le respondo una pregunta de esa naturaleza, la contraparte se anticipa a decir que eso no les gusta. Y se van creando obstáculos que hacen muy difícil la negociación.

C.P.: A propósito de Cuba como anfitrión ya se oyen las voces que dicen que si Cuba apoya este proceso debería salir de la lista de países que apoyan el terrorismo. ¿Cuba ha hecho alguna petición sobre esto o hay alguna gestión con EEUU para que esto de un fruto en favor de cuba?

J.M.S.: No, yo tengo que reconocer que el gobierno cubano ha hecho una labor muy efectiva desde el momento en que lo solicitamos, con mucha prudencia. Puede que eso suceda, pero la verdad es que no hemos tenido una conversación sobre este tema.

C.P.: A propósito de las elecciones en Venezuela, a Colombia le conviene más que gane el presidente Chávez, o tiene la certeza de que si gana Capriles, ¿también habrá colaboración venezolana?

 

J.M.S.: Queremos que haya elecciones en paz y transparentes. Cualquiera que gane, ojala continúe apoyando este proceso.

C.P.: Más allá de las cosas que dice el presidente Uribe, uno como colombiano si encuentra cierta lógica en que si soy un soldado en combate y hay un proceso de paz me la pienso dos veces antes de ir con fuerza en ese combate. Sobre todo cuando hay militares que violaron la ley en actos del servicio pagando condenas de 30 años y desmovilizados de los paramilitares y la guerrilla que aunque cometieron delitos están libres o con penas muy bajas. ¿Cuáles son las garantías que usted les está dando a las fuerzas militares?

J.M.S.: Las fuerzas militares colombianas tienen gran integridad y carácter. Están combatiendo y saben que en este tramo es donde realmente se va a consolidar la victoria, y la victoria es la paz. En estos días dieron un golpe con el que prácticamente acabaron con el frente 37 de las FARC. Y van a continuar así porque ellas son las primeras víctimas, los que ponen los muertos, son los más interesados en la paz. Y el hecho de que estén dos altos generales de las fuerzas armadas en la mesa de negociación es una garantía. Es la primera vez que dentro de un proceso de paz hay miembros de las fuerzas militares.

C.P.: ¿Qué le dice a la comunidad internacional, a los países vecinos?

 

J.M.S.: Estoy muy agradecido del respaldo que hemos recibido.

C.P.: ¿Pero que no se metan de a mucho, que solo observen?

J.M.S.: Todos son muy respetuosos y entienden que hemos decido que esta negociación es directa: FARC-gobierno. Inclusive los propios colombianos, aunque algunos dicen yo quiero estar en la mesa, y les hemos dicho no pueden, bienvenidas sus sugerencias, vamos a poner un mecanismo para que hagan sus observaciones, pero si queremos realmente llegar a un acuerdo esto no puede ser un circo porque entonces no vamos a llegar a un acuerdo.

 

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