No respeto al hijo de Juan Pablo Ángel

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ray-charrumpiRay Charrupi

@RAYCHARRUPI

Es hora que hable de otro tipo de situaciones nacionales, ahora cuando se respira un poco de esperanza, porque la tutela que interpusimos contra los usurpadores de las curules afro impidió que la politiquería robara lo que es de los afrocolombianos; debo referirme a otros episodios negativos y destructivos que emanan de la misma parte que sirve como causa del conflicto del que pretendemos salir: EXCLUSIÓN.

El suicidio de Sergio Urrego, por la evidente discriminación que padeció en su colegio por su condición de homosexual, pone de presente que no hemos entendido la necesidad de analizar los valores que difundimos, y practicamos.  El problema como lo hemos venido diciendo es que nuestra escala de valores está mal diseñada. El Respeto no puede ser el valor principal en nuestra sociedad; la tolerancia no puede ser tampoco una conducta a fomentar y premiar.

El respeto es un derecho que debe ser entendido, promocionado y practicado como un valor mínimo pero de vital importancia. Esto quiere decir que no podemos profesarlo como el principal de nuestros derroteros, ya que respeto es la garantía de la no agresión o vulneración de la dignidad de los seres humanos, y abajo del Respeto no hay nada. Lo que tenían que habernos inculcado en nuestra crianza, en nuestras casas y colegios era el valor de la admiración por el otro y la inclusión. Si nos hubiesen enseñado inclusión, más que respetar, siempre en nuestro relacionamiento tendríamos como camisa de fuerza elevar y preservar la dignidad del otro.

No sé en qué momento la tolerancia escaló tanto como valor promocionado, cuando lo que debimos aprender debió ser la conducta decididamente incluyente, que nos exigiera en todo momento a procurar la diversidad y la valoración de la diferencia.

Por eso digo a boca llena que yo: “No respeto al hijo de Juan Pablo Ángel… Lo admiro por su talentosa puesta en escena, por su versatilidad artística, por su carisma tierno y sensible, por que evidencia de lejos que es un buen y bonito ser humano, que espero sea amigo de mi hijo. Gerónimo Ángel ha sido tres cosas esta semana: una víctima de una sociedad mediocre y excluyente que ante la diferencia, ni siquiera se detiene a cumplir un mandato máximo como es que con los niños todo es sagrado; Un motivo que movilizó al país, en fuerte y masivo reproche a la discriminación y el matoneo; y sobre todo un hijo que a sus 13 años llena de orgullo a sus padres y por contera a todos los seres humanos que somos buenos, y nos gusta su luz.

Anhelo con fuerza que los directivos de twitter sean víctimas de todas las discriminaciones que han dejado reproducir en su red social, porque aunque sé que desear el mal es hasta pecado, también sé y ruego que sea la más contundente forma de lograr que estos magnates de la comunicación digital, usen su ingenio para democratizar la comunicación pero garantizando la dignidad de la humanidad.

Dedico esta columna a todos mis amigos amanerados, homosexuales, lesbianas o bisexuales, que son muchos y quiero tener más; a mis compañeros gay de lucha en Chao Racismo, de los que aprendo y admiro más todos los días, porque me hacen entender que la igualdad no es un derecho alcanzable, pero apreciar la diferencia y otorgar dignidad siempre es posible y debe ser nuestro objetivo hasta morir.

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