¡No revivan el transfuguismo!

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Camila ZuluagaPor Camila Zuluaga

@zuluagacamila

Hace ya ocho meses me estrené en este espacio del periódico EL PUEBLO hablando de los partidos políticos en mi columna ¿Y los partidos políticos qué? y  hoy debo referirme nuevamente a ellos.

El eco de una posible reforma política está presente por estos días en el país, especialmente en el Congreso, cuando ya se está hablando de contienda electoral. Cabe recordar que en 2009 se estipuló, entre otras cosas, que para que un partido político pueda existir debe  tener entre 380.000 y 420.000 votos, lo que se conoce como el umbral. Asimismo, se tomó una de las decisiones más importantes  para el funcionamiento legislativo, para evitar que los integrantes de los partidos se muevan al son que más les convenga: sancionar el transfuguismo.  

Ya hemos oído voces de quienes argumentan que se debería revivir el transfuguismo, es decir que se debería eliminar la sanción estipulada desde 2009 que obliga a los congresistas a mantenerse en el partido por el que salieron elegidos una vez.  Quienes quieren que se elimine dicha norma arguyen que se sienten en una cárcel democrática. ¡Faltaba más! Según ellos, ¿cómo van a permanecer en un partido que no es el mismo al que ellos entraron? Se les olvida a los honorables que quienes conforman las colectividades son ellos mismos y son los que deciden el rumbo que estas toman.

La crisis de los partidos políticos en Colombia se debe precisamente a eso, a la maña que tenemos de estar en donde nos conviene y no de trabajar por construir en comunidad y luchar por cambiar las cosas en ella.  No importa la ideología, esto ha pasado en los partidos de derecha  y de  ‘izquierda’, basta  acordarse  de lo que sucedió en el Polo Democrático, en el que el actual alcalde de Bogotá,  Gustavo Petro,  otrora congresista estrella del partido, no tuvo problema en salirse de él y formar un rancho aparte llamado Progresistas. 

Y hacer la lista y mencionar los ejemplos de aquellas colectividades de derecha que se han formado para acercarse al sol que más caliente sería interminable. Solo con mencionar el Partido de la U, que hoy llamamos de Unidad, pero que nació realmente para respaldar al caudillo de la época, Álvaro Uribe, tenemos suficiente.  

Ojalá se concientizaran nuestros ilustres congresistas de que su labor debe ser fortalecer los partidos, y que sepan que cuando uno toma la decisión de ingresar a una colectividad política  lo hace con el convencimiento de que trabajará por sus postulados mientras esté activo en la vida pública.  ¡Pero no!, aquí ellos se rehúsan a interiorizar lo anterior, pues piensan que se pueden cambiar de colectividad al mismo ritmo en el que van cambiando sus intereses.  Eso está sucediendo actualmente: como con la reforma política de 2009 se cambió a lo que estaban acostumbrados, y no se adaptaron pues vieron que hacer política en un solo partido requiere de un  compromiso profundo, quieren cambiarlo en beneficio propio. Les cuesta no ser transfuguistas.

Así que, señores congresistas, pónganle un poco de seriedad a la política y entiendan que tener partidos sólidos es fundamental, pues una de las cosas que más le ha hecho daño a nuestra democracia es precisamente  la atomización de colectividades y la posibilidad de que sigamos permitiendo la falta de compromiso y coherencia.

Esperamos, entonces, de ustedes que en marzo cuando empiecen nuevamente sus labores no insistan en revivir aquello que fue tan importante para construir un poco de institucionalidad en Colombia: la sanción al transfuguismo. ¿Usted qué opina?

Una cosa más: ¿Por qué será que en este país para todo hay gabela y oportunidad menos para el medioambiente?

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