No soy mandona, soy exigente: Martha Lucía Ramírez

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IMG_1810Por Claudia Palacios

@claudiapcnn

Es víctima de la falta de memoria que tenemos los colombianos. El votante promedio olvida que creó el ministerio de comercio exterior e incluso que ha sido la primera y única mujer ministra de defensa en Colombia. Le creyó a un partido del que no era militante pero con el que identificaba su ideología, y ese partido, el conservador, le falló. Le hubiera ido mejor como independiente. En este reportaje verá por qué Martha Lucía Ramírez es más que el estereotipo que se tiene de ella y tiene para ofrecer más de lo que la mayoría imagina.

C.P.:¿Cómo hace para mantener bien durante la campaña?. Es una época en la que por ejemplo se come mucho….

M.L.R. Trato de ser disciplinada, siempre he sido disciplinada con la comida y con el ejercicio. Me levanto a las 5 a.m. y corro media hora. Los fines de semana si puedo salgo y camino 17 kilómetros, o sea que camino 34 kilómetros a buen paso cada fin de semana.

C.P.:¿Pero le dice a sus asesores que filtren las empanadas?

La gente es muy querida. Por ejemplo, el otro día fuimos al estadio en Medellín a ver al Atlético Nacional y me ofrecieron una empanada. Y me dijeron: “una empanada por un voto” y yo les dije que por dos votos.

C.P.: Usted es vista como una mujer de elite, pero usted tiene una historia de lucha para llegar a donde ha estado que mucha gente desconoce. Si tuviera que completar la frase: “a mí me gustaría que supieran que…”, ¿qué diría?

Que soy una colombiana común y corriente, que me he esforzado por lograr ir alcanzando metas. Que se lo difícil que es tener un buen trabajo, tener a los hijos en la universidad, que se lo que es tener una persona desempleada en la familia y por eso quiero trabajar por los colombianos. El tema es de oportunidades de educación, de oportunidades de empleo. Nuestro país es demasiado cerrado.

C.P.: Pero, ¿qué le ha pasado?

Uyyy muchas cosas. Me ha pasado –hace muchos años por fortuna- llegar a los fines de mes con el cinturón apretado, contando para pagar la cuota de UPAC, pagar los servicios públicos y hacer el mercado. Eso fue recién casada. No teníamos sino la cama, lo demás fueron muebles viejos que nos regalaron. Así me casé yo.

C.P.: Usted se casó muy joven a los 21 años y lleva 37 años, ¿cómo han hecho?

Creciendo juntos, dándole prelación a nuestra relación de pareja. Los dos hemos sido muy trabajadores pero hemos hecho acuerdos. Cuidando mucho el hogar. Hemos sido respetuosos del tiempo de la familia. Por ejemplo, siempre hemos llegado a los 8:30 a la casa para comer juntos. Nos levantábamos temprano a llevar la hija al bus del colegio, pero era un espacio para conversar los dos. Yo siempre estoy pendiente de las cosas de él y lo mismo conmigo. Cuando he tenido dificultades recibo de él un comentario de sentido común, ese no es su campo pero es un comentario de una persona que ve las cosas como un ciudadano común y corriente.

C.P.: ¿Pero nunca le ha dicho: pero nunca nos vemos, etc?

Tengo la suerte de tener un marido muy inteligente, muy maduro. Es un excelente profesional. Yo toda la vida he estado rodeada de hombre y pues súmale a los años de matrimonio, cinco más de novios…

C.P.: O sea, ¿él fue su único novio?

Tuve un noviecito antes, empezando la vida. Estuvimos separados casi un año como a los cuatro años de casados por dificultades familiares, eso nos afectó nuestro matrimonio, pero yo toda la vida he estado rodeada de hombres y Álvaro ha sido siempre seguro de sí mismo y sabemos que no hay nada más importante que cuidar lo que tenemos, que es una relación muy sólida.

C.P.: Si llega a la Presidencia, ¿qué lo va a poner a hacer a él de primer esposo?

Nada. Él va a seguir trabajando en lo suyo. Si llegamos a la Presidencia, yo voy a seguir viviendo en mi casa, yo no voy a vivir en la Casa de Nariño. Será una persona muy discreta que me acompañe en asuntos protocolarios.

C.P.: Y, ¿las cosas que hacen las primeras damas quién las va a hacer?

Yo tengo la suerte que los temas de las primeras damas implican tener una sensibilidad especial que yo tengo. Lo que voy a hacer es poner a gente muy competente a que me represente juntas como la del Bienestar Familiar. Gente que tenga una gran capacidad de gestión y esa sensibilidad. Yo tengo una red de mujeres muy valiosas que me pueden representar en las entidades que tienen que ver con la familia, porque una cosa que vamos a hacer es convertir el Bienestar en el ministerio de la mujer y familia.

C.P.: ¿Hace cuantos años usted se inventó el ministerio del Comercio Exterior?

En el año 1990, yo era directora del Incomex y una vez en Venezuela, con Carlos Andrés Pérez, le dije al Presidente Gaviria que era absurdo tener un Incomex cerrado mientras él hablaba de la apertura económica. En esa ocasión estábamos con Luis Fernando Ramírez y ahí salió la idea de hacer un Ministerio de Comercio y yo le dije al Presidente: “déjeme yo le hago ese Ministerio”. No había internet y le preguntamos a las embajadas acreditadas en Colombia cómo funcionaba en sus países y de 23 países nos mandaron información y lo que hicimos fue escoger lo mejor de cada lado y así diseñamos el Ministerio de Comercio Exterior.

C.P.: ¿Cómo fue hace 24 años tener que entender que, a pesar de haber sido usted quien diseñó el Ministerio, no fuera la cabeza. La cabeza fue Juan Manuel Santos?. ¿A usted le dio tristeza no ser la primera ministra?

Algún día un Presidente de un gremio me dijo: “Martha Lucia no te hagas la ilusión de que te van a nombrar ministra. El Presidente Gaviria ha dicho que eso es para alguien que tenga peso político y tú no representas nada políticamente”. Confieso que tuve por un instante la duda de si me quedaba o me iba, pero a pesar de que con el amor propio un poquito herido pensé irme, resolví quedarme porque creí que le servía a Colombia y ese Ministerio le ha servido mucho a este país.

C.P.: ¿Usted hubiera sido mejor ministra que Juan Manuel Santos?

No se trata de comparar personas. Yo sabía exactamente lo que ese Ministerio tenía que hacer pero creo que Juan Manuel Santos fue un buen Ministro, yo fui la viceministra y tuve la oportunidad de ejecutar mucho de lo que había concebido para el Ministerio.

C.P.: A propósito de la situación del agro, la crítica ahora es que nos metimos en un montón de tlcs sin estar preparados para ello, ¿hay alguna manera de actualizarnos a esta altura del partido?

Francamente creo que es muy difícil, pero si hay voluntad política y si se convierte el desarrollo rural en una prioridad de Colombia todavía es mucho lo que se puede hacer. Esto suponer hacer el análisis de la vocación productiva de cada uno de los departamentos. Lo que sí es muy indolente es dejar que se quiebren sectores enteros del agro o de la industria simplemente por no haber tenido el cuidado de hacer el análisis de cuál es el potencial de cada territorio. Eso lo hicimos en el gobierno del Presidente Pastrana, pero la verdad es que el problema grande de Colombia está en la discontinuidad de las políticas públicas. Aquí cada Ministro que llega quiere reinventarse todo desde cero. Por esa razón tenemos cinco grandes pactos nacionales que quiero que sean políticas para el largo plazo y ahí la agricultura será un compromiso de Estado.

C.P.: ¿Cuánto va a costar eso?

No tenemos el costeo exacto, lo que si creemos es que tenemos que mantener mínimo cinco billones de pesos durante los próximos años.

C.P.: A los conservadores que son los que han tenido todas las entidades del agro se les culpa de eso, usted es conservadora, ¿qué tiene que decir?

Nadie puede soslayar la responsabilidad política. Desafortunadamente no hemos tenido la Presidencia, creo que si la hubiéramos tenido hubiéramos tenido Presidente, Ministro de Hacienda. Todo tiene que estar alineado para tener un agro competitivo y rentable para el campesino. La crisis de la seguridad en Colombia vino justamente por la ausencia de Estado en las zonas rurales de este país y la rentabilidad de los campesinos depende de que en lugar de sembrar coca o de que haya espacio para la guerrilla y las bandas criminales haya de verdad un campo con buenos niveles de vida.

C.P.: Pero cuando hablaba de los conservadores, me refería también a la mermelada, a la corrupción, a que ponen gente que no es la idónea en esos puestos…

Yo he dicho que tenemos que declarar una guerra contra la corrupción pero no por el tema del agro sino por el país. Nuestro país no es viable si sigue habiendo la corrupción que carcome a toda la sociedad colombiana. Por eso tenemos toda una política en contra de la corrupción. Primero, esto tiene que ver con la educación. En segundo lugar hay que fortalecer las sanciones desde el punto de vista jurídico, estamos estudiando la posibilidad de establecer la confiscación de los bienes a los corruptos. En tercer lugar vamos a exigir que los funcionarios públicos presente su declaración de renta y de sus familias. Cuarto, transparencia. Ya lo hice en el Ministerio de Defensa, pero hay que hacerlo en gran escala y hay que tener todo absolutamente transparente. Es indispensable exactamente que se conozca el presupuesto que asigna a Departamentos y municipios. Yo quiero estimular mucho las veedurías ciudadanas.

IMG_1800C.P.: Déjeme pasar al tema del aborto porque leía que usted se opone al aborto, en parte porque a usted le costó mucho trabajo concebir. Pero viendo las cifras de Profamilia sobre el porcentaje de niños no deseados, uno se pregunta si no deberíamos ser más flexibles

Hay que diferenciar la posición personal que eso no tiene que influir en el manejo del Estado. Yo lo que tengo es una preocupación muy grande sobre la educación sexual y reproductiva. ¿Cómo prevenir embarazos en los adolescentes? Evidentemente la sexualidad comienza más temprano pero también tiene que comenzar más temprano la responsabilidad, para que cuando hay un embarazo sea consciente. Si ya se presenta un embarazo en esas circunstancias, yo no estoy de acuerdo en el aborto, hay muchas posibilidades, en una criatura que tiene derecho a vivir. Yo creo que en lo del aborto hay que estar dentro de lo que estableció la Corte Constitucional, son condiciones excepcionalísimas. Hay personas que no aceptan esas excepciones pero yo sí creo que en algunos casos no se justifica obligar a una mujer a tener un niño, por ejemplo, en los casos de violación, pero tampoco estoy de acuerdo en que si las niñas son irresponsables podamos volver esta sociedad totalmente permisiva con el aborto.

C.P.: ¿Cuantas curules le daría a la guerrilla?

Les facilitaría que lleguen al Congreso, que lleguen como un partido político durante un período de transición, alrededor de 2 o 3 curules máximo en el Senado y otro tanto en la Cámara pero por un solo período en el siguiente que vayan y se presenten a la elección a ver cuántos votos consiguen.

C.P.: ¿Cuánto perdón?

Si el perdón es no juzgarlos: cero perdón. Yo quiero que a todos se les someta a juicio y que les pongan la pena que les corresponda. Si como resultado de la negociación de paz se acepta que va a haber rebaja en las penas y que una condena de 40 años se convierta en dos años, en eso sí estoy de acuerdo. Yo creo que la justicia es todo, es el señalamiento de culpabilidad y tener una condena así no se cumpla por una concesión de la sociedad colombiana.

C.P.: ¿Estaría de acuerdo con que una hija suya se case con un desmovilizado?

Si es la persona que lo va a hacer feliz, si está totalmente adaptado a la sociedad, si es una persona de bien, sí. La vida es un proceso de saber analizar. Yo no creo en el amor perdido, creo que el amor tiene mucho de racionalidad. Uno escoge de quién se enamora.

C.P.: ¿Usted cómo pudo tener esa racionalidad a los 21 años?

Hay cosas que son básicas. Yo quise que tener un hombre bueno al lado mío, en el sentido de que quisiera crecer conmigo. Yo tenía clarísimo que no quería tener a mi lado un hombre mandón, uno de esos que son impositivos, egoístas, por ningún motivo. Yo quería que en mi hogar los dos tuviéramos la misma posibilidad de disentir.

C.P.: ¿Usted es mandona?

Yo soy exigente conmigo misma. En mi casa todos somos iguales.

C.P.: ¿Cuando se le vuela el genio cómo reacciona?

Cantaletiando. En mi casa nunca hay una discusión que dure más de media hora

C.P.: ¿Cuándo fue la última vez que lloró?

Hace dos horas

C.P.: Es llorona…

Me da sensibilidad la injusticia. Cuando digo que hace dos horas es porque conversé con una persona que está pasando una situación muy difícil.

C.P.: ¿Si no gana qué va a hacer?

Lo mismo de siempre. Seguir estudiando qué le sirve a Colombia. Voy a viajar, voy a leer. Pero ese escenario no lo pienso porque creo que vamos a ganar.

C.P.: ¿Sería ministra de alguno de los otros?

No lo quisiera.

C.P.: ¿Cuál es su diagnóstico para el Valle del Cauca?

El Valle está progresando, aunque no al mismo ritmo que uno quisiera. Cali se ha recuperado pero no al mismo ritmo que Barranquilla. Veo la preocupación por los mismos temas de siempre: el narcotráfico, el problema de seguridad por las extorsiones. Conocí dos familias a las que les mataron sus hijos por no ceder a las extorsiones. En Valle lo que más me preocupa es ver como Cali está de espaldas a Buenaventura. Vamos a desarrollar un plan estratégico para el desarrollo del Pacífico. Vamos a instalar el Gobierno el 8 de agosto en Buenaventura. Es un plan que podría recuperar 5 millones de hectáreas y podemos darle trabajo a más de un millón seiscientos mil familias que viven en el Pacífico. Tenemos que ver como en los puertos podemos darle trabajo a la gente en actividades asociadas a la actividad portuaria, dando estímulos tributarios que estamos estudiando con Juan Mario Laserna. Si desarrollamos bien la Región Pacífica el Valle del Cauca se va a potenciar.

C.P.: ¿Usted es Martha Lucía hecha por Martha Lucía o tiene referente?

Yo he tenido muchos referentes. Mi mamá, mi abuela materna. En materia profesional siempre fui muy amiga de Noemí Sanín. En política me gusta Margaret Thatcher y Ángela Merckel.

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