Nomenclatura y POT

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leo quinteroPor Leo Quintero

Mucha agua ha corrido por el río Cauca  y por el río Cali desde que en 1857 las calles de Cali tuvieron nomenclatura, a propósito del desabrido debate sobre la implantación de un nombre extranjero para la Avenida Colombia. Recordemos que fue construida por hombres de la región, quienes compraron los terrenos que colindaban con el rio Cali, como un símbolo del cese de la violencia partidista de comienzos del siglo pasado en el Valle del Cauca.

Se llamó Avenida Colombia en nombre de la paz que se buscaba y aquella que ha sido esquiva por más de un siglo en este país. Pero sin irnos al fondo del tema paz, el nombre de Avenida Colombia que reconocen nuestros abuelos y los mayores de cincuenta años es apenas un recordatorio de que Cali es una ciudad de homenajes y de hitos urbanos que campean por toda la ciudad, por sus más de doce mil hectáreas urbanas.

Por allá, hace casi 160 años, las calles tenían nombres. Por ejemplo, la calle de La Ermita era la carrera Primera; la calle de la Gallera, la Tercera; la calle de La Merced, la Cuarta; la calle de Buenaventura, la Quinta; la calle de San Francisco, la Sexta; la calle tapada, la Séptima; la calle de La Floresta, la Octava; la calle de San Antonio, la Novena; la calle de la carnicería, la Diez; la calle del callejón, la Once; la calle del Tulpal, la Doce; la calle de la Chanca, la 13; y la calle de barrio nuevo, la 14.

Y las calles: la calle de la vuelta de la acequia, la Segunda; la calle del costillar, la Tercera;  la calle de las cruces, la Cuarta; la calle de la Pila del Crespo, la Quinta; la calle de Palacé, la Sexta; la calle del general Cabal, la Séptima; la calle de la Victoria de Polo, la Octava; la calle de San Juanito, la Novena; la calle del colegio de las niñas, la Diez; la calle de san Pedro, la Once; la calle del puente, la Doce; la calle de Santa Librada, la 13, y así con esos nombres avanzaba en esa época la nomenclatura de una ciudad, cuyos límites estaban en la  carrera 14 con calle 22, exactamente en la calle del piloto.

Sin embargo, en el nuevo siglo las calles tomaron nombres propios en homenaje a líderes reconocidos. Por ejemplo, la Pasoancho se llama la avenida Libardo Lozano y la calle 44, que atraviesa la ciudad, es la Ruben Orozco Micolta. También hay otras calles que tienen nombres como la de la Escopeta, en la calle sexta entre carreras cuarta a primera; la del Muerto, o la avenida Óscar Rizo, allá junto al Club Noel. O calles cuyo nombre se les dio en reconocimiento a su actividad: como la del Pecado, o sea la calle novena entre carreras primera y cuarta.

Tales nombres se han olvidado y han dejado a la ciudad limpia de identificaciones, solo con la nomenclatura urbana que aún no transforma las diagonales en carreras o las transversales en calles. Porque la última nomenclatura implementada en Cali se hizo hace más de treinta años y aún no se actualiza en sectores nuevos, de ocupación popular como las comunas 18, parte de la 1, parte de la 20. Ni trasforma las nomenclaturas de San Fernando, Santa Isabel, Santa Elena, Aranjuez, Manuel María Buenaventura, las Acacias  y sectores vecinos, en donde cualquiera se pierde buscando una calle o una dirección, porque las actuales están cruzadas por una nomenclatura enredada que parece más bien hecha desde el escritorio de un burócrata, que trabajada en el terreno con quienes circulan por las calles de Cali.

Estas perlas urbanas deben contribuir para el estudio del Plan de Ordenamiento Territorial, POT, que se espera que le sirva a la ciudad para hacerla más amable, con normas más claras, con elementos que ayuden a quienes habitan la ciudad a participar en su desarrollo.

En esta semana, el gobierno de Cali presenta ante el cabildo el Plan de Ordenamiento Territorial, que debe servir para reformular a la ciudad en aspectos cruciales como  su misma identificación, pero también para regular los polos de desarrollo de Cali, que se deben enmarcar en su contenido, cuyo grueso significado no debe ser solo el eje para los negocios, sino para hacerle la ciudad más amable a sus dos millones y medio de habitantes.

Pero a propósito de nomenclatura, de identificación, de ubicación, ¿alguien sabe en dónde quedará el monumento a Uribe Uribe, que estaba empotrado a la orilla del río Cali, al frente de La Ermita, a partir de esta semana, que se abrió el paso en el hundimiento de la Avenida Colombia?

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