Nostalgias y esperanzas

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 Por Óscar Gamboa Zúñiga

A propósito del inicio de las eliminatorias al controvertido mundial de futbol de Qatar del año 2022, y digo controvertido por los lamentables escándalos de corrupción que antecedieron la decisión de realizarlo en este país. Pero esto no es el tema de esta columna. Hoy quiero enviar un mensaje sobre los momentos de nostalgia, pero también de esperanza, o sea, la capacidad para recuperarnos, levantar la frente y seguir adelante mirando el futuro con optimismo. Y acoto que el concepto de esperanza, lo utilizo por una acción directa para recuperarla o porque ocurra un hecho que la detone o instrumentalice.

Inicio por el deporte, nostalgia cuando le anularon el gol a Yepes en el mundial de Brasil. Esperanza, cuando el gol de James fue declarado el gol de ese mundial y el gol Puskas como el mejor en el mundo en ese mismo año, 2014.

Vámonos a los reinados de belleza que también en algún momento han despertado nacionalismo. Tristeza, Cuando el presentador del evento, Steve Harvey dio como ganadora del reinado de Miss Universo del 2015 a la reina colombiana Adriana Gutiérrez y luego corrigió y dijo que la ganadora era la otra candidata. Esperanza, cuando la opinión farandulera del mundo consideró que algo había pasado pero que la merecedora del reinado era la colombiana.

Sigamos ahora con muy tristes tragedias naturales. Nostalgia, en 1985 cuando Colombia despertó con la tragedia de Armero donde más de 20 mil compatriotas perdieron la vida. Esperanza, cuando el Papa Juan Pablo II visito las ruinas de este desaparecido municipio. De alguna manera nos devolvió la esperanza.

Metámonos en escenarios internacionales. Nostalgia, conocer los horrores de la segunda guerra mundial. Esperanza, conocer como fue la caída del imperio nazi y el nacimiento de entidades como la ONU, el banco mundial y otras agencias integradoras de los países y los seres humanos sobre este planeta, lo que lleno de esperanza al mundo entero y se levantó el ánimo global.

Nostalgia, la tragedia del derrumbamiento de la mina ubicada en la inhóspita región de atacama en Chile y el confinamiento durante 69 días de 33 mineros. Esperanza, el increíble rescate con vida de los mineros después de todo ese tiempo, 700 metros bajo tierra.

Tristeza, la terquedad de seguir enfrentando el problema de los cultivos de uso ilícito de la misma manera como se ha fracasado. Esperanza, que ya se oyen voces en Washington-aunque no lo hagan públicamente-que en voz baja ya dicen que a esta lucha hay que darle un giro radical si se quiere buscar un éxito.

Regresando a temas nacionales, hay una nostalgia que la expreso a título personal, porque ya toca sentimiento político y esto ya es muy personal. La derrota del plebiscito el 2 de octubre de 2016, así fuera por un estrecho margen. Me dolió porque he conocido muchas y terribles cosas de la guerra, no podía creer que el pueblo colombiano le hubiera dado un portazo a algo que era impensable, que las Farc firmaran un acuerdo de paz. Esperanza, cuando mucha gente-y estoy seguro la mayoría NO votaron-salió a marchar en defensa de la paz y de alguna manera, se dio la reunión en palacio de Nariño con la participación de Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe buscando llegar a un acuerdo sobre el texto final.

Nostalgia, que se observen sectores que se resistan a aceptar que se cuente la verdad sobre el conflicto armado, cuando esto ha sido un reclamo cuando se negociaba y se firmó el acuerdo. Esperanza, que actores directos de la guerra, exguerrilleros y exparamilitares, están clamando ante la JEP y la comisión de la verdad, para que se les escuche y poder contar toda la verdad que conocen.

Nostalgia, que actores relevantes de la corrupción sigan como si nada estuviera pasando y los organizamos de control no pasan de anuncio de día y de noche y nada pasa, algunos y algunas inclusive tiene aspiraciones presidenciales como si el pueblo colombiano es ciego, sordo y mudo. Esperanza, que hay valientes periodistas y medios de comunicación que investigan y hacen público lo que encuentran en sus hasta riesgosas investigaciones.

Ya trasladándome al plano prospectivo, o sea pensando en escenarios futuros, nostalgia y mucha nostalgia, que ganara no ganara Joe Biden la presidencia de los Estados Unidos en próximo 3 de noviembre. Esperanza, que Joe Biden se convierta en el nuevo presidente de los Estados Unidos, y la esperanza, es por todo.

Y finalmente en el plano prospectivo, me daría una nostalgia profunda si Colombia no consolida una paz estable y duradera para que las nuevas generaciones disfruten la belleza de nuestra querida Colombia que por culpa de la maldita violencia como dice la canción, muchos no hemos podido disfrutar.

 

 

 

 

 

 

OSCAR GAMBOA ZUÑIGA1

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