Nueve kilómetros de historias sobre la vía más emblemática de Cali

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En este reportaje se describe un importante tramo de Cali desde diferentes medios de transporte

Por: Natalia Bieler

Quinta AvEn un minuto, aproximadamente 40 vehículos pasan por alguno de los tramos de la Calle Quinta. 25 personas atraviesan cualquiera de sus 20 semáforos a diario. También llamada Avenida Tres de Julio, Camino a San Fernando y Avenida Alfonso Bonilla Aragón, es quizás la vía más tradicional y representativa de la ciudad de Cali en ámbitos históricos, culturales, y económicos.

Si por la Quinta vas pasando

La Calle 5, al ser un camino fundamental y de confluencia para todos los puntos de la ciudad, no sólo da paso al horizonte fresco y soleado de San Antonio, sino que lleva hasta San Cayetano, a pie, logrando reunir los vestigios de la antigua ciudad-pueblo, al comenzar la pendiente de la Loma de la Cruz o Colina de “La Mano del Negro” en las Calles 3 y 5 entre Carreras 14 y 16; y es que arriba, en el parque, ya no se siente la densa atmósfera de la ciudad ni el ruido insoportable de buses y carros. Sólo se escucha la brisa, las risas de los muchachos que ahí pasan horas, y en el fondo, el sonido trémulo de la siempre ávida ciudad.

En la Carrera 15 entre Calle 5 y 7, se encuentra el Colegio Santa Librada, fundado hace casi 200 años y del cual se registran más de 20.000 egresados, entre los que destacan los expresidentes Manuel María Mallarino, Eliseo Payán, Manuel Antonio Sanclemente y Jorge Holguín Mallarino. Más adelante está la Biblioteca Departamental Jorge Garcés Borrero, edificación inaugurada en el año 2003, donde también funciona el Museo Departamental de Historia Natural, uno de los más completos en taxonomía.

En la Calle 5 con Carrera 30 está la Parroquia de San Fernando Rey, con estilo clásico moderno y una fachada en piedra de cantera, fue inaugurada en 1964 y es la única de su tipo a lo largo y ancho de ésta calle. Después, se puede ver el Parque de las Banderas, que en 1971 recibió la llama olímpica de los Juegos Panamericanos y cuenta con 12 banderas de Cali, 12 banderas de Colombia y 13 banderas del Valle del Cauca; a sus espaldas, está el Estadio Olímpico Pascual Guerrero, alguna vez considerado uno de los complejos deportivos más completos y modernos de toda Latinoamérica, dándole el término «Capital Deportiva de América» a la ciudad; además, está la Clínica San Fernando y el Hospital Universitario del Valle «Evaristo García», que por estos días, atraviesa una de las peores crisis financieras de todos los tiempos.

Al llegar al barrio Tequendama, ubicado entre la Carrera 39 y 40, está la sede de Telepacífico, canal regional de televisión más importante del sur-occidente colombiano que, además, cuenta con el que fue el primer teatro estudio del país. También, están los estudios de grabación del Grupo Niche, autores de la última leyenda musical de la Quinta, con su “Cali Ají” y aquello de “si por la Quinta vas pasando”, donde se logra percibir el ambiente que se vive en la época decembrina de la ciudad y su feria.

En este territorio nocturno de luces que saltan al atardecer, donde además han prosperado los centros de serenata y los mariachis a domicilio con oficina permanente, se ubica también el Centro Comercial Cosmocentro con sus más de 230 almacenes, y el espacio itinerante utilizado por los parques de diversiones y circos. Enseguida, se sitúa la Unidad Deportiva “Jaime Aparicio” y la estación central del Sistema de Transporte Masivo, incluyendo el recién estrenado MIO Cable que une la ladera con el centro de la ciudad. En frente, también está la Plaza de Toros Cañaveralejo, ubicada en la Calle 5 con Carrera 56, entre Avenida Guadalupe y Avenida Roosevelt, aquella que nada más contando su próxima fecha de fiesta, cobrará la vida de 39 de estos animales.

A un par de cuadras hacia el sur, está la Universidad Santiago de Cali, con más de 55 años de fundación y una población de más de 60.000 egresados. Por la Carrera 100 se localiza el Cantón Militar Pichincha, el mismo que hace unos meses fue atentado por primera vez a pesar de ser uno de los sitios más vigilados de Cali; el Hospital Psiquiátrico Universitario del Valle «San Isidro», única institución psiquiátrica de Latinoamérica con certificación internacional de calidad del ICONTEC; el centro comercial Unicentro, con un remodelado Multiplex compuesto por 12 salas con capacidad para 1.980 sillas, gracias a una reciente inversión de 18.000 millones de pesos por parte de Cine Colombia; y Holguines Trade Center. En este punto, la Carrera 100 se funde con la Calle 5 al atravesar la ciudad en sentido norte-sur, y ésta última desaparece.

Recorrido sobre diferentes ruedas

Según el exsecretario de Tránsito, Alberto Hadad, de los 650.000 carros y las 750.000 motos que circulan a diario en los días hábiles por la ciudad, unos 130.000 vehículos, aproximadamente, transitan por la Calle 5. De este modo, son más de 160 accidentes los que se atienden en un año por las autoridades viales en este corredor de Cali. Entre tres y cuatro accidentes se presentan a diario por causas como el exceso de velocidad.

Es necesario resaltar que en el tema de la movilidad de los caleños, en la encuesta de Cali Cómo Vamos, se evidencia que el 39% se desplaza principalmente en el MIO, un 16% en moto, otro 16% en carro, el 11% en bus tradicional, un 6% en taxi, otro 6% caminando y un 6% más en bicicleta, para concluir con sólo un 4% que se moviliza en transporte informal.

-En el MIO

Atravesar en MIO la Calle 5 puede ser toda una aventura; si usted va de afán, cosa que nos suele suceder con mucha frecuencia a los colombianos, es probable que el viaje se le haga eterno e incluso tortuoso, peor aún si va lejos y se monta en una ruta de las que “para en todo lado”; pero si es usted una persona paciente y ha sido suficientemente prevenido como para salir con tiempo de sobra, el viaje le puede resultar muy entretenido y hasta inspirador, porque lo cierto es que la Quinta tiene su magia, no en vano músicos y escritores le han dedicado sus letras.

La magia de ir en MIO por ésta calle radica, justamente, en lo lento del recorrido, y es que no sería posible apreciar algunos elementos a pesar de lo obvios que aparentemente son. Por ejemplo, ¿alguna vez había notado usted la variedad de murales artísticos que hay en el trayecto? Claro está, no todo es arte, ya que no falta el rayón suelto en la pared, pero en su mayoría, son efímeras obras de arte hechas con pasión que sobreviven hasta el próximo roce de pintura en aerosol…

Si usted es caleño, sabrá que nada más al pasar cerca de la primera estación del MIO que toca la Calle 5, es decir, Santa Librada, se puede respirar un aire orientado más hacia la libre expresión, y por supuesto, a la marihuana. Si usted, en cambio, no es de por aquí, le resultará inevitable la sensación de que el tiempo se detiene un poco al pasar por ésta zona, donde la ciudad y sus habitantes parecieran enajenarse de lo que pasa a su alrededor por unos breves instantes.

Quien va para Manzana del Saber, en la Calle 5 con Carrera 27, debe saber lo complicado que resulta cruzar a pie cualquiera de los dos semáforos que hay; de cualquier forma, cualquier pena se puede bajar con un poco del delicioso chontaduro que frente a la estación le venden.

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Cortesía: www.pinterest.com

Ahora, llegar a Estadio es otra historia. Es una estación siempre concurrida y constantemente abarrotada, peor aún si algo se celebra en el Pascual, ahí sí hay que elevarle plegarias al cielo para que el bus no se demore tanto o que al menos no pase lleno.

En Tequendama se repite la escena, gracias a que en sus alrededores hay muchos bares, restaurantes, bailaderos y una gran actividad para el sector salud, el alto volumen de pasajeros que mueve la hace una de las más congestionadas, a pesar de no ser concebida como una estación principal. Lido, por otro lado, es una estación poco frecuentada pero de permanente flujo.

La estación de parada más grande del sistema hasta la fecha, es Unidad Deportiva, ya que posee dos vías de acceso y seis bahías para el arribo de buses, además de que se conecta por un túnel subterráneo con el Terminal Cañaveralejo.

Plaza de Toros, Pampalinda, Refugio y Caldas son otras de las estaciones que se encuentran en ésta vía, y aunque mantienen el volumen de pasajeros, no es de mayor relevancia. Capri, en cambio, es una estación concebida para movilizar una gran cantidad de pasajeros, por eso su tamaño es superior al de las estaciones promedio, ya que está en una zona de alta movilidad vehicular, y a unos metros antes la Autopista Sur Oriental desemboca en la Calle 5, lo que convierte seis carriles en sólo dos. Así, se llega hasta Meléndez, la última estación aledaña a la Quinta, frecuentada en mayor parte por estudiantes y empleados de la zona.

Así que, si pertenece al 39% de las personas que viajan en MIO, y según usted se lo quiera tomar, éste recorrido puede ser parte de su rutina o, convertirse en una experiencia diferente para admirar la ciudad en el esplendor del trajín de sus días.

-En carro

Con una longitud de 9 kilómetros que se extienden desde la Carrera 1 o Avenida Colombia, hasta la Carrera 100 frente al centro comercial Unicentro, al sur de la ciudad, ésta es una de las vías de mayor tráfico.

Disfrutar del recorrido cuando se viaja en automóvil es más complicado, sobre todo cuando se tiene una hora previamente programada para llegar al destino.

Por la mañana, la congestión vehicular sobre la vía en sentido sur-norte se convierte en una pesadilla de gran extensión que los conductores tienen que enfrentar casi a diario. El ritmo de avance se torna incluso más lento y hasta decadente cuando se llega al punto de la Manzana del Saber, donde los autos comienzan a dividirse entre rutas al norte o al centro, en el corazón de la ciudad.

El sentido norte-sur de esta calle no es tampoco el más tranquilo, pero sí el de mayor fluidez entre los dos. Esto es gracias a la amplitud de los carriles y el espacio móvil de mayor extensión con el que se cuenta en la vía, que desemboca desde el puente que pasa sobre la Avenida Colombia. Sin embargo, ésta es la zona donde hay mayor frecuencia de accidentes.

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Cortesía: www.pinterest.com

De acuerdo con las estadísticas de la Secretaría de Tránsito de Cali, nada más entre enero y abril de 2015, en Cali murieron más personas en accidentes de tránsito.

El crecimiento del parque automotor, la deficiencia en la infraestructura vial y la imprudencia al volante son los factores que influyen en la alta cifra de accidentes y la mortalidad.

Además, no mantener la distancia entre vehículos, desobedecer las señales de tránsito, cruzar sin mirar, no respetar el semáforo en rojo y conducir en estado de embriaguez, fueron algunas de las principales causas de accidentes.

Es por esto que, si usted quiere llegar sano, salvo, y -lo que en la actualidad nos parece mucho más importante- puntual, la principal recomendación que debe tener en cuenta se basa en ser cuidadoso por la vía y siempre estar pendiente de los vehículos o transeúntes que estén a su alrededor, para que su recorrido a lo largo y ancho de ésta calle sea satisfactorio y no se vea empañado por ningún lío, llegando en perfectas condiciones a su anhelado destino.

En bicicleta

Aquí, se siente cómo la brisa zumba en los oídos y el frío pega en la cara.

Agua y ropa cómoda son indispensables para estos encuentros con la velocidad, la cotidianidad y la naturaleza, donde la fuerza del pedaleo es capaz de desconectarlo del mundo durante un par de horas.

Es así como miles de ciclistas cruzan la ciudad por la Calle 5 para llegar a sus destinos, sin embargo, la capital del Valle del Cauca no cuenta con una red de ciclorutas completa.

«El estado de las vías es deficiente, es más, no se puede hablar de vías cuando éstas ni siquiera comunican dos lugares», comentó Manuel Álvarez, residente del occidente de la ciudad y constante usuario de las ciclorutas, quien además hace énfasis en que «las bicicletas no son automóvil ni peatón, por lo que necesitan de un sendero específico».

Cicla -Cali
Cortesía: www.eltiempo.com

Ante ésta problemática, Metrocali ha asegurado que la ciudad tendrá 38,5 nuevos kilómetros de carriles para bicicletas antes de terminar este año. Con esto, se duplicará la cantidad de ciclorutas de la ciudad, que actualmente cuenta con 35 kilómetros exclusivos para este medio de transporte.

Los tramos que se construirán, según el presidente de Metrocali, Luis Fernando Sandoval, van desde la Calle 5 desde la Carrera 73 a la 82 y sobre la Carrera 100 entre las Calles 11 y 13. “La idea es darle continuidad a las ciclorutas que en la Calle 5 tenía tramos interrumpidos”, concluyó.

Esto permitirá que el encanto de recorrer algunas de las vías que se encuentran sobre la Calle 5, a cualquier momento del día y en bicicleta, se refuerce.

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Fotografía: Archivo Alcaldía Santiago de Cali.

El contacto con el medio ambiente, el viento en el rostro, el torbellino de olores, el sonido de la naturaleza y la ciudad, son sólo algunas de las motivaciones que tienen los usuarios. Para ellos, el ciclismo es algo completamente diferente, algo que les permite concentrarse al máximo y ser conscientes de la vida que sus cuerpos rebosan, además de poder sentir la tranquilidad inusitada con que la bicicleta es capaz de llevarlos mucho más lejos que cualquier otro vehículo.

 La calle de los nombres

Por esta calle han transitado generaciones enteras de caleños, convirtiéndose en el «alma» de Cali y en un símbolo de la ciudad. Es un espacio para automóviles, buses, motos, bicicletas, colectivos y, por supuesto, transeúntes. Un símbolo que se conserva desde la realización de los Juegos Panamericanos y que se convirtió en el eje del desarrollo hacia el sur. Y de todos modos, son muchas personas las que ignoran que el tramo desde el Colegio Santa Librada en la Carrera 15, hasta la Carrera 36, también corresponde al nombre de Avenida Tres de Julio.

«Cuando se dieron cuenta que Cali era pionera en la independencia, el Concejo por acuerdo municipal en 1928 le puso Avenida Tres de Julio, así la conocían los caleños pero cuando cambiaron de nomenclatura le pusieron Calle 5», dijo Nicolás Ramos, presidente de la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali.

Ahora, una placa azul con letras blancas con el nombre Avenida Tres de Julio, ubicada a un lado del Hospital Universitario del Valle “Evaristo García”, es el testigo silencioso del nombre que tiene la Calle 5 desde hace casi nueve décadas.

Son muchos otros los nombres con que se ha bautizado a la Calle 5, entre ellos Avenida Manuel Santiago Vallecilla, desde la Carrera 1 hasta la Carrera 15, y desde la Carrera 24 hasta la Universidad del Valle, sede Meléndez, Avenida Alfonso Bonilla Aragón.

Otro de sus nombres se le debe a una pequeña fuente de mármol con el escudo panamericano, que simboliza la que fue en el pasado una de las pilas estratégicamente colocadas en las calles de la ciudad para que la gente recogiera agua, cuando el acueducto aún era un sueño. La Pila del Crespo, en la Calle 5 con Carrera 10, es una testigo de la Cali antigua y la Cali nueva, que en 1857 le otorgó a esta vía el nombre de “Calle de la Pila del Crespo”.

Fue elaborada y tallada en piedra por un artesano de la época, llamado Espíritu Santo Hoffman. Tenía cuatro chorros de agua que correspondían a los cuatro puntos cardinales de las calles frente a la casa de la familia Crespo, donde se situaba, y estaba coronada por una figura que siempre se ha descrito como una piña, sirviendo como marco de una de las avenidas más importantes de la ciudad.

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Pila del Crespo. La pila original es expuesta en el Museo de Arte Religioso La Merced. Fotografía: Biblioteca Departamental Jorge Garcés Borrero y Archivo del Patrimonio Fotográfico y Fílmico del Valle del Cauca.

 Inicialmente, ésta fue una vía de un solo carril con terrenos de haciendas a lado y lado, además de muchos árboles. Luego, tuvo dos calzadas y tenía en la mitad un separador con arborización, siendo utilizado por los caleños para abordar el transporte público que les permitía conectarse con el resto de la ciudad.

En el año 1941, según dice el profesor Édgar Vásquez Benítez en su libro “Historia de Cali en el siglo XX”, la salida al sur de Cali se amplió con la doble calzada y se pavimentó desde San Fernando hasta el Club Campestre, «atravesando potreros».

Ya hacia el año 1966 se inauguró la pavimentación de la actual Calle 5 desde la Carrera 1 hasta el Colegio Santa Librada, empatando así con el llamado “Camino a San Fernando”. En ese año, se llevó a cabo la ampliación de la Avenida Tres de Julio que conectaba el sur con el norte de la ciudad.

Antes de la existencia de los carriles del MIO y sus estaciones, en el centro de esta vía, habían materas de cemento y, en algunos tramos, mallas que prohibían el cruce de peatones de un lado a otro.

Si es cierto que Santiago de Cali fue, a comienzos del siglo XX, un centro de desarrollo industrial y de ejemplar potencia económica para el crecimiento de la nación colombiana, haciendo del asentamiento fundado en el siglo XVI por Sebastián de Belalcázar una urbe en ascenso; también es cierto que la década de los 70 fue cuando Cali vivió su momento de mayor esplendor de la mano de los Juegos Panamericanos. La malla vial, los escenarios deportivos y la red hospitalaria fueron los que más representaron aquella modernización de la época. Cali se convirtió en un epicentro de la cultura, el deporte y el civismo, lo que convirtió al pueblo caleño en un pueblo alegre, orgulloso de su tierra y su cultura, de lo que la Calle Quinta ha sido fiel testigo con el pasar de los años.

Es por eso que hoy, la historia de Cali no podría concebirse sin la serie de acontecimientos acumulados en esta arteria, y esa nueva Cali moderna que surgió después de los juegos. Es como si desde ahí se pudiera llegar a cualquier parte. Cielo o infierno.

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