¿Nula la elección del señor Procurador?

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floro-hermesPor: Floro Hermes Gómez Pineda

Twitter: @Florohermes

El señor Magistrado de la Sección Quinta del Consejo de Estado, doctor Alberto Yepes Barreiro, quien en diciembre de 2012 había planteado con ponencia suya que la reelección del señor Procurador General de la Nación no estaba prohibida arguyendo, en ese entonces, que “Si la prohibición de la reelección no ha sido establecida ni por el Constituyente ni por el legislador para los cargos que se provean por voto popular o no, es porque el derecho fundamental a ser elegido se puede ejercer libremente¼  Es lo que sucede con cargos como el de Procurador General y Defensor del Pueblo”

Ahora, dieciocho meses después, tiene una ponencia que avala anular la reelección de Alejandro Ordóñez Maldonado arguyendo que  vicios de forma y de fondo en la postulación por parte de Ordóñez como ternado por parte de la Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia así como en su elección por la plenaria del Senado, arguyendo que en la Constitución no se dice expresamente que el Procurador General de la Nación pueda ser reelegido: “En aspectos que tocan la configuración de los órganos del Estado prima la noción según la cual todo aquello que no esté expresamente autorizado debe entenderse prohibido (…); debe haber una habilitación constitucional expresa para que ello sea admisible”.

Comparados los dos argumentos esgrimidos por el señor Consejero de Estado, Yepes Barreiro, en tiempos diferentes, estos resultan absurdos e incoherentes desde la lógica formal, aparecen ante nuestros ojos como si fueran la figura literaria del oxímoron en sentido metafórico y se revelan como una disonancia cognitiva (tensión o disarmonía interna), en cuanto que pareciera que el señor Magistrado mantiene al mismo tiempo dos pensamientos en conflicto, es decir la incompatibilidad de dos cogniciones, las cuales amenazan impactar el principio liberal de la seguridad jurídica, tan débil en nuestro medio y tan importante en un mundo globalizado.

Pero, tiene esta situación un posible segundo impacto: el crear en el imaginario colectivo que esa alta corporación (caracterizada por la seriedad, la trasparencia y la probidad), esté planeando un fallo a la medida, el cual amenaza romper la concepción liberal de un orden jurídico unitario, cerrado y escrito, pues lo hace binario y abierto, aunque mantiene el orden escrito.

Me es complejo escribir sobre este tema más, porque en mi calidad de liberal, de libre pensador y de libre examinador, veo con buenos ojos la partida del señor Procurador, por cuanto no comparto su manera paternalista que pretende decirnos a todos y cada uno de los colombianos cómo ser felices; sin embargo, ese mismo liberalismo que me alimenta me lleva a la defensa de la seguridad jurídica que, todos los liberales creemos, debe ser una de las características distintivas de una liberal-democracia.

En conclusión, aunque bueno para el país que no siga Alejandro Ordóñez como Procurador General de Nación, no por ello es bueno que sea separado del cargo mediante una acción que aparenta inseguridad jurídica, máxime cuando se está negociando un proceso de paz en La Habana.

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