“Nunca pensé que iba a estar en unos olímpicos”

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“Para que haya un futuro debe haber un presente, para haber un presente debe haber un pasado. Yo soy ese pasado”, dice Jaime Aparicio.

A la edad de 28 años, Jaime Aparicio terminó su carrera deportiva por convicción propia

El movimiento constante de sus manos, apoyadas sobre sus piernas entrecruzadas, refleja la actitud de un atleta grande que recuerda los mejores momentos de una carrera en la que primó más el amor por el deporte que sus deseos de subsistir en él.

Peinado de lado; de pantalón largo y camisa a rayas; en su cara, unas gafas con marco dorado; y sentado como lo hacen los abuelos cuando quieren contarles las historias de su juventud a sus nietos estaba Jaime Aparicio Rodewalt, el primer atleta colombiano, orgullosamente de cuna caleña, que ganó una medalla de oro en una competición internacional.

Recordado por sus grandes hazañas en el Campeonato Bolivariano de 1947, que se disputó en Lima, Perú, en donde consiguió una medalla en los 400 metros vallas, y por traer a Colombia el inicio de un camino, recordado por caídas y glorias, que le abrió la puerta a muchos que querían seguir sus pasos.

Arquitecto de profesión, Jaime le abrió las puertas a EL PUEBLO en uno de los tantos apartamentos que diseñó después de haber sido estudiante de la Universidad del Valle y haberse graduado como profesional de la Universidad de Florida en Gainesville, Estados Unidos. Con una mirada panorámica de la ciudad, dispuso parte de su tiempo en una mañana soleada para recordar lo que para muchos fue el inicio de Colombia en los cajones de la gloria internacional.

Amante del deporte, hincha del América, desde muy pequeño comenzó a relacionarse con todos los deportes que en su colegio, el Berchmans, le daban la oportunidad de participar pues, como bien lo dice él, “en ese tiempo era más amor que profesión, simplemente todos queríamos aprender de todo, pero no teníamos nadie que nos apoyara”.

Sin embargo, en su cabeza no estaba circulando la misma idea de los demás, ver el deporte como un recreo. No. En su mente tenía visualizado una preparación que le permitiera ser distinto, quería empezar a marcar diferencia y con tan solo 17 años comenzó a entrenarse para competir con los más grandes del deporte.

Jaime fue reconocido no sólo por sus logros, sino por su particularidad de correr con gafas, pues sufría de miopía

“Algunos comprendimos que el deporte no era recreativo, que el deporte necesitaba una disciplina, que debía de dejar de ser recreativo con dos o tres días de entrenamiento a la semana. Nosotros queríamos ser constantes siete días a la semana y prepararnos como grandes”, cuenta Aparicio.

Por eso, su decisión fue entrar a un nivel competitivo; pero no cualquiera, sino un nivel que le permitiera enfrentarse a los más grandes del continente; por ello, su dedicación y entrega al deporte mezclado con el estudio lo llevaron a ser un atleta que a su corta edad ya competía con deportistas de otros países.

“Argentinos, brasileros, uruguayos, eran mis rivales cuando yo tenía 17 o 18 años, por eso empecé a marcar diferencia y hoy me reconocen por lo que soy, porque fue mi decisión brotar de un lugar donde nadie sabía que había tanto talento”, expresa Jaime, con su mirada perdida entre el ventanal.

Gracias a su dedicación fue llamado por la Federación Nacional de Atletismo para competir en los Bolivarianos que se realizaron en Perú, donde consiguió sorpresivamente la medalla de oro y se convirtió en la carta más importante para competir en los Juegos Olímpicos de Londres en 1948.

“Cuando empecé a competir, nunca pensé que iba a estar en unos olímpicos”, señala Aparicio, con los ojos abiertos, como recordando la sorpresa del llamado de la Federación para hacer parte de la delegación colombiana a unas justas olímpicas. Cuatro deportistas y doce representantes viajaron con él.

En sus manos solamente estaba el uniforme y los tiquetes de ida y vuelta, la delegación se encargaba de cubrir los gastos de alimentación y alojamiento en Londres, no más. No tenía incentivos, no tenía recursos adicionales, simplemente viajaba hasta el otro lado del mundo por el orgullo de ser colombiano.

“No me dieron nada. Mis papás me dieron lo que necesitaba, yo tenía 18 años y, por supuesto, no tenía dinero, así que me fui con lo necesario”, lo necesario para llegar a Londres como un completo desconocido. Nadie sabía que abajo y hacia la izquierda había un caleño que estaba marcando diferencia con menos de 20 años.

Hoy a un colombiano lo separan de Inglaterra menos de 24 horas en avión; en ese tiempo fueron más de cinco días los que Jaime esperó en aeropuertos de Barranquilla, Caracas, África y unos que su memoria ya no tiene presentes, para que la delegación colombiana llegara a la villa olímpica.

“Llegar a Londres fue toda una travesía y, cuando lo hicimos, llegamos como si nada: Éramos menos de 20 personas, simplemente a tocar la puerta del estadio de Wembley”.

Los Juegos para Jaime Aparicio fueron un abrir y cerrar de ojos, pues en su corta preparación y poca experiencia a nivel mundial hicieron que quedara eliminado en primera ronda, hecho que no fue barrera para el inicio de una seguidilla de triunfos a nivel local e internacional.

En los Juegos Panamericanos, los Bolivarianos, y los Centroamericanos, en distintas partes del continente, hicieron de este caleño una de las figuras del deporte mundial. En su estandarte tiene 14 medallas, todas recibidas en los dos primeros cajones del podio, y en su gran mayoría bañadas de oro.

“Rompí marcas, enfrenté a grandes corredores, me le metí siempre en el camino a los jamaiquinos, que eran los grandes favoritos, siempre estuve en los primeros puestos”, recuerda con una sonrisa en el rostro, pues su logro fue el esfuerzo de un trabajo individual, sin un guía, sin un entrenador.

A punta de lecturas –porque, como todo estudiante, compraba en las tiendas todas las revistas deportivas que hubiese– aprendía las técnicas de cada uno de los deportes que le interesaba para después practicarlas y perfeccionar sus movimientos.

Débil en el arranque pero fuerte en los primeros 200 metros, así se considera este elegante personaje, que nunca para de hablar, que siempre tiene una historia que contar, que entre risas y halagos recordó que nunca fue bueno en la prueba reina, por ello siempre quería los 400 y 200 metros.

“Siempre me ganaban en la salida, por eso aproveche el largo de mis piernas para correr los 200 y luego los 400, en plano y en vallas, saltando perfecto, sin parar como muchos lo hacían, pues mis 173 cm me lo permitían”, evoca en su silla, sentado de la misma manera como empezó a hablar, pero ya con la voz desgastada por el tiempo.

Sus logros no pararon ahí. Después de una carrera llena de éxitos, de reconocimientos, de amor y pasión por el deporte, sin ser profesional, Jaime Aparicio consiguió lo que para él volvía a ser una sorpresa, la segunda convocatoria a unos juegos olímpicos, esta vez en Melbourne, en 1956.

“Los primeros juegos cobraron mi inexperiencia y además, en esa época se acababa apenas la segunda guerra mundial, para esta me sentía formidable, pero desafortunadamente, los problemas volvieron a mí y no conseguí los resultados que yo esperaba”.

En ese entonces Jaime ya estaba terminando su carrera como arquitecto, el tiempo lo tenía que dividir entre el estudio y el deporte, en ir y venir, en excusas que tenía que inventarse para los unos y para los otros, hechos que le hicieron perder el ritmo que llevaba para lo olímpicos.

“Siempre tenía un problema, fuese en lo uno o fuese en el otro, si tenía que dejar de ir a entrenar era porque tenía que entregar un trabajo o hacer un parcial. Si dejaba de ir a estudiar, era porque tenía competencia y los permisos eran muy restringidos, pero nunca me resbalé en ninguno de los dos”.

Por esto, su desempeño en Melbourne no fue el mejor; aunque llegó a las semifinales, quedó relegado en el puesto número 12, cosa que lo dejó por fuera de las aspiraciones de medallas. Así concluyó el sueño olímpico de este caleño que tenía su mente más afuera que adentro del deporte.

Jaime Aparicio Rodewalt fue el primer colombiano participante en unos juegos olímpicos, los de Londres 1948

“Con el tiempo y la aparición de muchas propuestas de trabajo, el deporte empezó a quedar en un segundo plano, ya no entrenaba todos los días, y yo que normalmente marcaba 10,5 segundos en cien metros, empecé a subirlo a 10,7. Cuando vi que ya superó los 11, dije ‘no más’ y colgué los zapatos”.

Así fue. Así como llegó la sorpresa de viajar a unos olímpicos a los 18 años, así mismo llegó esta sorpresa para el mundo del deporte. Aparicio se retiraba del atletismo a los 28 años, edad en la que muchos todavía están pasando por sus mejores momentos, pero saben que eso no les va a dar el pan de cada día.

Más de trece años de carrera amateur, sin nadie que lo entrenara, aprendiendo de revistas, comprando sus propios elementos para convertirse en el precursor del deporte en la ciudad y el país. Medallas, reconocimientos, gritos de batalla, entre otros, fueron el pan diario de Jaime, quien se dedicó junto con su familia a la arquitectura.

Recibir el premio en 1957 de la mano del presidente en aquel entonces, Gustavo Rojas Pinilla, como reconocimiento gracias a su labor y trabajo en el deporte colombiano y convertirse en ejemplo a seguir de muchos fueron dos de sus mayores reconocimientos como deportista.

Ya para ese entonces Aparicio se desempeñaba como Secretario de Obras Públicas, cuando el alcalde de la ciudad era Harold Bohmer, quien le dio la oportunidad de hacer parte de su gabinete.

Este es su palmarés como alteta vallecaucano:

Campeonato

Año

Competencia

Medalla

Juegos Bolivarianos de Lima 1947 400 metros vallas Oro
Juegos Bolivarianos de Caracas 1951 400 metros vallas Oro
Juegos Bolivarianos de Caracas 1951 200 metros lisos Plata
Juegos Bolivarianos de Caracas 1951 200 metros vallas Plata
Juegos Centroamericanos Guatemala 1950 400 metros vallas Oro
Juegos Centroamericanos México 1954 400 metros vallas Oro
Juegos Centroamericanos México 1954 200 metros lisos plata
Sudamericano de Sao Paulo 1954 400 metros vallas Oro
Sudamericano de Sao Paulo 1954 200 metros lisos Plata
Sudamericano de Chile 1956 400 metros vallas Oro
Sudamericano de Chile 1956 400 metros lisos Oro
Sudamericano de Chile 1956 200 metros lisos Plata
Sudamericano de Montevideo 1958 400 metros vallas Plata
Panamericanos de Buenos Aires 1951 400 metros vallas Oro
Panamericanos de México 1955 400 metros vallas Plata
Juegos Olímpicos de Londres 1948 Eliminado en 1ra ronda
Juegos Olímpicos Melbourne 1956 Semifinalista puesto 12

Vea también: El deporte después de Aparicio y su opinión sobre los Juegos Olímpicos de Londres 2012

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