Nunca quedas mal con nadie

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Camila ZuluagaPor Camila Zuluaga

¿Por qué el presidente Juan Manuel Santos decidió recibir al líder de la oposición en Venezuela Henrique Capriles? ¿Era necesario hacerlo? ¿No previeron las reacciones del gobierno de ese país? Esas son  las preguntas que nos hacemos muchos colombianos en estos momentos de convulsión de las relaciones bilaterales.

Muchos dicen que  Santos recibió a Capriles porque es perfectamente legítimo que como jefe de Estado soberano reciba a quien considere bien hacerlo. Otros dicen que este hecho se debió a la presión interna de quienes le expresaban al mandatario que se estaba arrodillando al “régimen” de Nicolás Maduro.  Por último, otros piensan que lo hizo porque quiere ser ecuánime frente a la situación del vecino país. Sea cual fuere la razón por la cual el presidente Santos aceptó la cita, me parece un craso error haberlo hecho.

¿De qué le sirve a Colombia reuniese con el líder de la oposición en Venezuela?   ¡De nada! En cambio, sí que nos serviría tener armónicas relaciones con el gobierno de ese país. Que estemos de acuerdo o no con lo que está sucediendo en Venezuela es lo de menos,  lo que importa es el papel que hoy juega el gobierno del vecino país para los intereses del nuestro. Parecerá egoísta, oportunista y maquiavélica esta posición, y puede realmente que así lo sea, pero pienso que mientras no seamos un país como Suecia o Suiza y no tengamos nuestros problemas resueltos, debemos preocuparnos por nuestro territorio, exclusivamente. El día  que solucionemos nuestro conflicto y avancemos en esa tarea, tendremos herramientas y ánimo para involucrarnos en los problemas de otros, pero por ahora no.

Ejemplo nos da el presidente de México, Enrique Peña Nieto, mandatario de una de las potencias latinoamericanas, a quien por su condición no debería temblarle la mano frente a Venezuela. Sin embargo, conociendo la dinámica de las relaciones internacionales, el mandatario mexicano sabe que lo que le conviene a su país es tener amenas relaciones con las del otro y es mejor no involucrarse en el conflicto interno que hoy los aqueja. ¡Eso mismo es lo que debería hacer Colombia!

¿Era previsible la reacción venezolana? ¡Pues claro que sí! Sabemos la forma de actuar de nuestros vecinos, Chávez los dejó bien entrenados. ¿Cómo pensar que frente a una situación como la que vivimos, Maduro iba a actuar distinto? Error de quien asesora al presidente Santos es no haber previsto que esto iba a suceder, pues la situación en Venezuela está que arde entre unos y otros; agravada por la escasez de productos básicos y las difíciles condiciones económicas que afrontan, a pesar de contar con todos los recursos que les aporta el hecho de ser un país petrolero. Se equivocaron de cabo a rabo, y de eso no me cabe duda, la canciller María Ángela Holguín bien lo debe saber.

El problema que tiene el gobierno de Colombia es que es demasiado susceptible a lo que se diga de él, si ve que son impopulares algunas de sus actuaciones no tiene ningún problema en echarlas para atrás. Se actúa con poca convicción o simplemente con la de querer agradar, y esa trae muchos riesgos, como lo estamos viendo hoy. No se puede quedar bien con Dios y con el diablo.  Bien lo dijo el expresidente Andrés Pastrana: “El mayor problema de todo esto es que Santos quiere quedar bien con todo el mundo”. Y no le falta razón.

Una cosa más: ¿De verdad la gente cree que Germán Vargas no va a manejar Cambio Radical?  No se nos puede olvidar que el inteligente político hacia afuera quiere quedar como independiente del desastre de la colectividad, pero sabe que debe manejarla para buscar sus intereses personales.

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