Ojo con el MIO

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Pablo UribeCuando John F. Kennedy intentó invadir a Cuba en el episodio de “bahía cochinos” fracasó estruendosamente, pero en vez de esconderse en las excusas -que siempre van a abundar- admitió enfática y públicamente su equivocación, prometiéndole al pueblo americano que iba a aprender de ésta situación para no volverla a repetir jamás. Un año después ocurrió la famosa crisis de los misiles en el mismo escenario: Cuba, pero esa vez Kennedy, utilizando las lecciones aprendidas un año antes, logró sortear una crisis gigantescamente delicada para la humanidad y perfeccionar una de las victorias más importantes en la historia de la diplomacia, sin derramar una sola gota de sangre y sin disparar un solo tiro.

Admitir los errores y aprender de éstos no es un signo de debilidad, ni una derrota política, es la verdadera demostración de que se tiene el carácter de estadista, es la prueba última de aquellos que quieren pasar a la historia como los grandes líderes de la humanidad. Y es precisamente esa prueba la que no han podido superar en la administración municipal.

Lo que pasó esta semana -los buses ardiendo, los enfrentamientos rabiosos contra la fuerza pública y la ciudad colapsada- no es más que un síntoma de un sistema de transporte público que cada día está peor. Y aunque las acciones violentas de los buseteros tradicionales no tienen ninguna justificación bajo ningún punto de vista, la Alcaldía no puede seguir viendo está situación en blancos y negros a través del prisma inútil del maniqueísmo.

 Este ya es el segundo paro de los transportadores, pero esta vez la ira de los que protestaban era evidente y para agravar el tema, el MIO esta vez no tiene el apoyo ciudadano unánime que tenía hace un año, la ciudadanía está dividida entre aquellos que odian y aman el MIO, pero si hay algún común denominador es que todos los usuarios de este sistema se sienten maltratados y ultrajados.

Así que tenemos una situación social y económica gravísima con los conductores y propietarios del sistema tradicional, pero además tenemos un grupo de usuarios que cada año que pasa califican peor el sistema MIO, y para rematar la Alcaldía sencillamente no ha solucionado ninguno de los dos temas, sino que al revés se atornilla en la estrategia inicial, que es la que ha provocado todos estos problemas, con un agravante, que es la manía absolutamente molesta del señor Alberto Hadad, de hacer competencias de quien “orina más lejos” con cualquiera que se atreva a contrariarlo -cosa que es un síntoma preocupante de un enorme complejo de inferioridad que aqueja al señor Secretario-.

Esto no puede seguir así, entendemos que las políticas públicas entre más grandes más demoran en mostrar resultados, pero también entendemos que si la estrategia de la Alcaldía ya lleva más de dos años y no muestra ningún resultado medianamente aceptable, sino que antes por el contrario, ha empeorado la situación, hay que reevaluar la cosa, pues podríamos estar viendo signos de un fracaso estruendoso.

El señor Rodrigo Guerrero despierta un enorme respeto entre los dirigentes políticos de la ciudad, yo sinceramente espero que haga gala de ese gran respeto que se ha ganado a lo largo de una carrera de servicio ejemplar y demuestre la mayor característica de un estadista: la de admitir los errores y corregirlos.

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