Pagando el favor

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Por Camila Zuluaga

La magistrada del Consejo Superior de la Judicatura, María Mercedes López, ternada por el presidente Santos para la Procuraduría, tiene remotas posibilidades de llegar al cargo, ¿pero por qué y para qué fue postulada? o lo que es más importante: ¿por qué y para qué aceptó tal nominación?.

En  este espacio he dedicado varías líneas a lo que ha venido sucediendo con la terna para elegir Procurador. He sostenido, entre otras cosas, que el presidente Santos se durmió en su postulación, y que Alejandro Ordóñez, “el ajedrecista”, le ganó la partida en esta oportunidad. Asimismo, sostuve que  se está volviendo costumbre conformar ternas de uno, en las que hay un candidato que será el seguro ganador y dos títeres que lo acompañan. Hoy mantengo mi posición: lo que tenemos para la Procuraduría General de la Nación es una “terna de uno”, y ese uno se llama Alejandro Ordóñez. Aun así, la magistrada aceptó la nominación.

Hace algún tiempo la magistrada López hizo unas denuncias públicas que retomó la Fiscalía General de la Nación. Se trataba de una supuesta corrupción al interior del Consejo Superior de la Judicatura sobre la falsificación de algunas actas de nombramiento. Existen varias versiones alrededor de por qué la magistrada decidió actuar de tal forma, una de ellas es que su relación con el también magistrado Ovidio Claros  no estaba en los mejores términos, debido a que la magistrada reclamaba el mismo número de cuotas que el resto de sus compañeros se asignaban, para nombrar gente cercana a ellos, con el ánimo de darles algunos beneficios: la pensión, entre otros. Pero como lo mencioné, son versiones.

Sin embargo, en aras de continuar con lo anterior y de analizar las actuaciones de la magistrada, vale la pena recordar que la doctora María Mercedes no denunció el carrusel como tal, lo que mencionó en su momento fue la supuesta manipulación de algunas actas, específicamente seis, lo que de ser cierto no excusaría a ninguno de los magistrados involucrados en los nombramientos de personas que recibieron el beneficio de la pensión,  meses después de haber sido nombrados.

Por supuesto, ante las declaraciones en los medios de comunicación y la denuncia hecha por la magistrada, los reclamos de Ovidio Claros y otros de sus compañeros del Consejo Superior no se hicieron esperar. Le llamaron la atención, pues ellos sostienen que fue ella la que empezó con el mal ejemplo al hacer nombramientos intencionadamente dirigidos, como es el caso de un exfuncionario de la Personería de Medellín, Luis Evelio Hoyos, nombrado temporalmente por la magistrada y quien poco después se pensionó. Aunque no nos digamos mentiras, de ese alto tribunal muy pocos se salvan. El hecho es que más allá de los detalles, la pelea quedó  y estaba de alquilar balcón.

Y continuando con laversión, todo lo anterior le ayudó a la doctora López para encaminar un favor que le pidió el alto gobierno y que le sirvió para mostrarse como una heroína en contra de la corrupción ante el país. ¿Pero cuál era la razón para que la magistrada aceptara hacer dicho favor? Lo que sostienen algunos es que dicho acuerdo lo aceptó la magistrada porque sabía que el gobierno nacional ya había arreglado con la Corte Suprema de Justicia que esta sería la administradora de los multimillonarios recursos de la justicia, en lugar de la Judicatura. Así  podía verse en el texto de la fallida reforma. El gobierno tenía como premisa principal eliminar la Judicatura, y quién mejor que la magistrada López desde adentro y con su denuncia para lograrlo.

Pero el interrogante que persiste es qué le ofreció a cambio el Gobierno a la doctora López.  Hoy podríamos decir que su nominación en la terna a la Procuraduría es para darle un mayor caché a su hoja de vida, y de no salir exitosa la elección, como lo he sostenido, ¿le habrán ofrecido una embajada? Cargo utilizado históricamente por los gobiernos para pagar favores. Habrá que ver.

Y repito, so pena de parecer redundante, no cabe duda de que la magistrada no saldrá elegida en el Congreso a finales de este mes, porque a pesar de los múltiples elogios que recibe, no cuenta con la gasolina necesaria. Ni siquiera su cercanía con el senador conservador Gabriel Zapata le ayudará a lograrlo, pues él ya tiene definido su voto para Ordóñez, como el resto de la colectividad azul. Lo que también he manifestado es que me parece una actitud antidemocrática y nefasta que ni siquiera esperaran a conocer quiénes eran los candidatos de la terna para tomar una decisión.  Por eso es que me atrevo a decir que el presidente Santos le está pagando el favor.

 

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