Papaya General

0

ana maria ruizLo sucedido esa tarde de domingo Atrato arriba, no lo sabe nadie más que sus protagonistas. La versión oficial indica que el General y sus dos acompañantes llegaron de civil, sin escolta, al caserío Las Mercedes. Un rato después, tres personas también de civil llegaron río abajo, hablaron con ellos y se fueron juntos selva adentro, sin que mediara violencia.

Poco después, el Senador Uribe trinó la noticia, las FARC secuestraron a un General. Más de 4 horas más tarde, el Presidente Santos confirmó los hechos al país, y un par de horas después se suspendieron los diálogos en La Habana. ¿Qué hacía un Brigadier General del Ejército, el titán de los titanes, dando papaya de semejante manera? ¿Cuál era la misión del General?

 

Esta semana se ha hablado hasta del color de la pantaloneta que llevaba puesta, pero nadie puede asegurar cuál era la misión. En el mundillo de la suspicacia y la lectura entre líneas, la especulación reina. ¿Por qué desarmado, por qué de civil, por qué sin escolta en un zona que es teatro de guerra, donde el enemigo acecha?

 

La misión del General Alzate en Las Mercedes promete pasar a la historia del país como la papaya mejor puesta. Ni siquiera en sus torpedos permanentes al proceso de paz, Uribe y sus seguidores han aventurado en ella, lo que da a pensar que los que filtran información de coordenadas y secuestros, tampoco lo sabían. A propósito, qué grotesco resulta un ex Presidente que mantiene infiltrados en el Ejército para bombardear el neurálgico proceso de paz, a costa de romper la institucionalidad creando feudos donde solo debería existir unidad de mando.

Él, que es el vocero no oficial de la indignación nacional, el líder natural de la cruzada “contra esa payasada de La Habana”, se debió relamer el domingo partiendo en trinos la papaya que le daba la vida: poder anunciar al mundo que los narcoterroristas de la far habían secuestrado a un General. Qué bien les cae a los opositores de la paz que ocurra un acto de guerra que pueda quebrar la Mesa, se deleitan.

Pero también los de las FARC se hacen, con el perdón de Santrich, los de las gafas, dándole al papayazo del General un tratamiento de parte de guerra. Como si no llevaran dos años en la Mesa y el 60% de los bloques formales de la negociación ya acordados. Demostraron de nuevo, como hasta el cansancio sabemos, que su única perspectiva sigue siendo militar y que carecen del sentido de la oportunidad política. Ellos siguen en los sesenta, creyendo que las acciones bélicas y las demostraciones de poderío militar (¡un Brigadier General!) les dan algún rédito con la gente. Eso no es nuevo, llevamos generaciones viendo cómo sus torpezas fortalecen a los guerreristas en la derecha.

La papaya que pone las FARC es cometer una demostración de fuerza frente a las narices de la comunidad internacional que está ahí, justamente, para verificar el cumplimiento de acuerdos e intervenir cuando las partes así lo soliciten. Por los países garantes los operativos de liberación se concretaron; por el apoyo de ellos, y por que la Mesa está puesta, el General Alzate puede estar tranquilo de saber que su destino no va a ser el del Coronel Mendieta, y decenas de militares que fueron enterrados en vida hasta por más de una década.

Cuando cierro esta columna son las 8 de la noche del viernes 21 de noviembre, y ya parece estar en marcha el operativo de liberación. Espero que cuando esto se lea, ya los militares y la civil estén en el abrazo de sus familias. Y que Uribe no haya trinado las coordenadas.

Ana María Ruiz Perea

@anaruizpe

Comments are closed.