¡Peligro, llueve en Cali!

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¡Peligro, llueve en Cali!

leo quinteroPor Leo Quintero

Y cuando llueve, cualquiera se resbala y se cae, dice la canción. Si caemos en la cuenta, con cualquier aguacero la ciudad se traumatiza; dejan de funcionar los semáforos, porque se va la energía; las lluvias anegan las calles y la excusa es la misma: “fue un aguacero que superó las expectativas”. Un aguacero que no se produce sino uno en cincuenta años.

La realidad es que a pesar de los avances en algunas zonas de la ciudad, el atraso de Emcali, producto de la maquiavélica intervención durante trece años que afrontó la empresa, deja como saldo los notables problemas que todos los técnicos de Emcali conocen pero que en la parte administrativa no entienden.

Porque en los trece años de intervención de Emcali no se construyó una sola subestación de energía; porque no se ejecutaron las obras de alcantarillado, la reposición de redes y las obras que la ciudad necesita desde hace más de quince años; porque la ciudad tradicional se envejeció; porque las redes aéreas siguen convertidas en montañas de cables que se amontonan en cada poste; y porque no ha sido posible que se cumpla con las normas en la materia.

Escasamente una parte de la ciudad que se construyó a lado y lado de las troncales del MIO recibió la “subterranización” de las redes eléctricas. En otros puntos de la capital del Valle, los del oriente, aún tienen los cables de poste en poste.

El nuevo aguacero es solo una muestra de lo que sucede en la ciudad en materia de servicios públicos. Aunque se han hecho esfuerzos como la limpieza de los otrora humedales de Charco Azul y el Pondaje, las redes de canales no tienen el mantenimiento adecuado por parte de Emcali, y la ciudadanía que vive en sus alrededores encontró que es más fácil arrojar la basura en ellos que esperar las dos o tres veces a la semana que pasan los carros particulares del servicio de aseo que pagamos todos los caleños.

Las lluvias han nivelado a la ciudad en todos sus costados. Ahora le correspondió al área del centro, y de paso dejó en evidencia que en las laderas de Cali el alcantarillado se envejeció y reclama urgentes inversiones de Emcali, que avanza a paso de tortuga en la construcción, por ejemplo, del colector San Bosco, hasta el barrio Champagnat, en donde los tubos de Emcali siguen en el mismo lugar de hace varios meses.

El que pagó los platos rotos fue el Hospital Infantil Club Noel, que tiene millonarias pérdidas en equipos y elementos, además de la inundación de su primer piso, que lo dejó durante varios días sin operar las urgencias y otras áreas, perjudicando la salud de los niños de muchas regiones que son atendidos en este centro asistencial.

Llamó mucho la atención de dos obras, una sin entregar y la otra inaugurada en diciembre último, que se convirtieron en pocetas. La autopista sur, entre las calles 26 y 23, sentido oriente-sur. La batea inmensa allí pavimentada solo tiene la excusa de Emcali, que dice que se desbordó el canal de la calle 13. La segunda es el tunel bajo la calle 23 con salida al antiguo Motel el Samán, en el barrio Simón Bolívar. Este paso quedó completamente anegado. Con la misma excusa.

Las dos obras corresponden a Metro Cali, que en materia de interventorías no ha tenido la brillantez que la ciudad reclama frente a las obras públicas. Esta troncal, cuyas obras se iniciaron hace ya tres años, aún debe esperar más de 15 meses para ver la entrega definitiva.

Respuestas que se le debe a la comunidad, porque los dineros que administra Metrocali corresponden al esfuerzo de todos. Recordemos que están representados en la sobretasa a la gasolina que pagan, directa o indirectamente, quienes se movilizan en Cali.

Pero la pregunta que se hacen los ciudadanos es que si en la ciudad las lluvias no tienen un periodo específico. Se sabe que corresponden a marzo, que van hasta mayo o hasta mediados de junio, y de octubre a diciembre.

Conociendo esa periodicidad, ¿no es tiempo de que haya quiénes planifiquen el mantenimiento de los canales, el corte de las zonas verdes, la limpieza de sumideros y otras tareas vecinas al tema del alcantarillado de Emcali, además del suministro de materiales a los funcionarios de la empresa para que puedan cumplir debidamente sus labores?

Esperaremos el próximo aguacero con inundaciones. Seguro la respuesta en la ciudad será la misma: “Es un chaparrón de los que no se produce sino cada cincuenta años”. ¿O cincuenta cada año?

 

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