Pensando en el caso de Sudáfrica

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El analista político, Alejo Vargas. (Colprensa-archivo)Cuando se piensa en los procesos de transición vividos en determinados países, ya sea de un gobierno autoritario a uno democrático, o de uno con una situación de conflicto interno armado a una situación de terminación del mismo, existe la tendencia a mirar casos que se hayan producido en otras realidades y a buscar elementos de aprendizaje o de imitación. Pero la realidad de las distintas sociedades es que lo vivido en cada país es muy particular, como lo es su proceso histórico. Eso no significa que no haya elementos de aprendizaje dentro de la diversidad de cada caso nacional.

Sobre el caso de Sudáfrica se habla en general como el de uno a imitar, pero con frecuencia hacemos caso omiso de sus especificidades. Hoy día Sudáfrica es una potencia regional, de hecho es considerada como parte de los países emergentes conocidos como los BRICS -compuesto por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica- y en esa medida parte de jugadores globales en ascenso. Pero, ¿como entender la historia reciente sudafricana?

Lo que hoy se conoce como Sudáfrica fue descubierto por los navegantes portugueses que buscaban un camino para llegar a la India. Sin embargo van a ser los holandeses quienes inician la colonización del país instalando allí sus primeras bases militares y poblacionales; posteriormente los ingleses se van a apoderar de esta región y la van a convertir en una mas de sus colonias, hasta que en las denominadas guerras de los Bóeres a finales del siglo XIX los Afrikáners van a lograr una autonomía especial con el imperio ingles, manteniendo lazos con la metrópoli. Los afrikáners son hoy, como lo señala John Carlin, en su mayoría descendientes de holandeses y hablan una lengua que los holandeses actuales podrían entender. Representan cerca del 65% de la población blanca, el otro 35% son de ascendencia inglesa y hablan ingles, aunque hay algunos portugueses, griegos, judíos y lituanos y ellos mantienen el poder político, además del económico hasta los cambios que se dan en los 90s. Pero desde los años 50s del Siglo XX se va establecer, sobre la base de la dominación y la segregación racial ya existente, lo que se va a conocer como el apartheid fundamentado en un conjunto de leyes dentro de las que sobresalen la Ley de Servicios Separados, la Ley de Áreas de Grupo y la Ley de Inscripción de la Población y que va a crear una especie de protectorado de la minoritaria población blanca sobre los negros, pero también sobre poblaciones mestizas -de origen asiático especialmente- y que se reflejará en una exclusión política, social y económica de estas poblaciones.

Por eso la gran lucha del pueblo sudafricano va a ser por terminar con el apartheid y empezar el largo camino de construir un país de iguales, tarea que demandará todavía muchos decenios. Esta lucha fue exitosa por la mezcla de varios elementos que podemos enumerar de la siguiente manera:

1) una serie de líderes negros dentro de los cuales sobresale la figura de Nelson Mandela, un líder carismático con unas características muy especiales, que como dirigente del partido Congreso Nacional Africano (CNA) logró conducir a su pueblo a una transición pacífica, luego de haber sido promotor de la lucha armada y crear el brazo militar del CNA conocido como «Lanza de la Nación» en 1961 -influido en otros por las tesis de Ernesto Che Guevara-, es encarcelado en 1964 y dura veintisiete años en prisión; allí se convierte en la figura emblemática de la lucha contra el apartheid y va ser el conductor de las conversaciones con una fórmula muy practica y que el denominó «una democracia no racial», después de convencerse en el periodo de su cautiverio, que por la vía militar no era posible derrotar a los afrikáners y que se trataba era de convencer a los blancos para que ellos mismos ayudarán a eliminarlo, esto previa una discusión al interior de su partido para convencerlos de sus tesis y de la necesidad de este cambio en la táctica política;

2) el aislamiento internacional que se dio de Sudáfrica en los años ochentas y que contribuyó a crear un ambiente favorable a la lucha por la terminación del apartheid; en esto fue muy importante la utilización que hizo el CNA del juego del rugby que es una gran pasión de los afrikáners para lograr sensibilizarlos sobre la necesidad de terminar con el apartheid, también luego, en 1995 en el campeonato mundial, para contribuir a superar muchos de los recelos raciales existentes entre blancos y negros;

3) los procesos de independencia que se dan a partir de los 70s en varias antiguas colonias, especialmente las portuguesas Angola y Mozambique, que generó en la región un ambiente favorable a la lucha contra el apartheid sudafricano;

4) la movilización de la población negra liderada por el CNA, además del Partido Comunista de Sudáfrica y otras fuerzas políticas, pero siempre respaldando el liderazgo unificado que Mandela representaba; hubo también sectores de los negros, especialmente un movimiento de los zulúes de derecha que se opuso y fue aliado de la derecha afrikáners. Incluso se produjo el asesinato en 1993 del líder comunista y gran amigo de Mandela, Chris Hani por parte de unos afrikáners, pero Mandela logro, con la dirigencia negra, que hubiera una respuesta no violenta por parte de los sectores populares que lo querían mucho, como lo buscaban seguramente los asesinos para torpedear el proceso en curso;

5) la existencia de una serie de líderes afrikáners que entendieron, empezando por el emblemático P. W. Botha quien inició las reuniones secretas con Nelson Mandela, que la hora del fin del apartheid había llegado y tomaron el riesgo de pactar con Nelson Mandela como líder del CNA y del pueblo negro sudafricano la transición con las eleciones de 1994, en las cuales es elegido por primera vez un presidente negro, Nelson Mandela, con un vicepresidente blanco F. W. de Klerk -anterior presidente sudafricano-, una nueva Constitución Política y el reconocimiento de una serie de derechos formales.

No hay duda que Sudáfrica logro terminar con el apartheid político -hoy estamos en el cuarto período de presidentes negros-, pero igualmente es claro y se palpa en la cotidianidad que el apartheid social y económico será una tarea de mediano y largo plazo en lo cual jugará un papel fundamental el acceso a la educación de calidad de la población negra para que pueda ser competitiva en el mundo económico y social. Hoy día existe un verdadero abismo en este campo entre blancos y negros. Los últimos gobiernos han adelantado políticas sociales -especialmente de vivienda- beneficiando a las mayorías negras más pobres, pero ahí hay acumulados históricos que demorar en subsanar. El cambio político fue relativamente más fácil; los cambios sociales y económicos van a ser mucho más lentos y complejos porque allí juegan los patrones culturales, los acumulados históricos que no hacen fácil que realmente se equiparen las poblaciones blancas -que ha disfrutado de beneficios durante siglos- con las poblaciones negras y tampoco es fácil que el proceso de mestizaje se vaya a dar en un mediano plazo.

Mandela siempre le recalcó a su gente que los afrikáners habían hecho mucho por Sudáfrica y que eso era necesario reconocerlo y que se trataba era, no de la venganza de la mayoría negra sobre la minoría blanca, sino de una democracia no racial en la que convivieran todos los grupos raciales, la ‘nación arco iris’ que deseaba Mandela para su país.

Como decía Nelson Mandela «ser libre no significa solamente deshacerse de las cadenas, sino vivir de una manera que refuerce y respete la libertad de los otros».

Por Alejo Vargas Velásquez

Profesor Titular Universidad Nacional

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