Petecuy y sus calles de ficción

0


Por Jaír Villano
@villanojair

En “Petecuy, La película”, un director de cine pretende ilustrar los conflictos que cobijan el barrio. Se ve en consecuencia abocado a padecer estos: los actores son asesinados por enfrentamientos entre pandillas;  las esgrimas entre estas entorpecen las grabaciones.

-Aquí, en esta calle, matan al padre –señala Abraham Villada, actor de la película.

Para entrar al barrio, que en una placa maltrecha y colgada por una puntilla lo identifica como: Petecuy 1 etapa, es imperativo llegar con alguien conocido (y a lo sumo respetado).

-Menos mal no están estos manes –advierte Villada–, sino, me tocaría decirle que son amigos…

Petecuy está rodeado por casas en obra negra, con terrazas amplias y desde las cuales se puede observar y escuchar las intermitentes riñas. Se escucha salsa y reggaetón y no se puede bañar en lo que antes era una piscina, dado que una colonización de algas, hongos y caracoles africanos se apoderaron del lugar por cuenta de la falta de administración de la Junta de Acción Comunal. El barrio lo acompaña un sol inclemente, un caño que despide un olor fétido y una planta de tratado de aguas residuales.

Abraham recuerda que a un periodista de una cadena nacional “los muchachos” lo llenaron de tensión a punta de “impuestos”:

-Que pa’ la gaseosita, que pa’l baretico; usted viera, pobre man…

Óscar Hincapié, director de la cinta y mejor conocido como Gafo, no fue exonerado de la práctica.

-Por eso cuando viene yo le digo que venga directo acá (a su casa), porque yo podré haber cambiado pero los muchachos saben que fui una plaga.

Petecuy-La-Pelicula-Poster-Empeliculados.co_

Iba a continuar, pero se detuvo en una esquina; acto seguido indicó:

                                       -Mire aquí, en esta esquina, yo me doy bala con otro bando.

Gafo, que al momento de escribir esto está en el Festival Internacional de Cine de Cartagena, cuenta que uno de los mayores obstáculos que tuvo el rodaje de la cinta fue la muerte de los actores principales; es el caso de el gordo Alex, quien tenía el protagonismo  en la historia y  quien además era uno de los pandilleros comprometidos con la realización del proyecto. Su muerte condujo a contemplar una posible cesación del mismo. Sin embargo, fue la voluntad de sus amigos la que llevó a la continuación de la producción, entre otras cosas como un homenaje póstumo.

Así fue como Marlon Villada se integró al grupo. Marlon es recordado por su primo Abraham como un guerrero del barrio y uno de los responsables de su integridad en el mismo.

Pero un malentendido con un enemigo de años atrás le jugó caro: fue en vísperas de navidad. Marlon se encontró con el tipo y Abraham, que es quien evoca la escena, se lo advirtió. El victimario le insinuó no querer altercados; Marlon aceptó. Pero cuando este se dedicaba a sacar una bolsa de perico, el interlocutor creyó que se trataba de un arma de fuego y sin pensarlo le disparó.

Otro golpe bajo. Otro funeral.

Hincapié saca a colación Ese obscuro objeto del deseo, una película de Buñuel en la que se cambian los actores.

                              -Nosotros también los cambiamos, pero los cambiamos porque se nos mueren…

Abraham  relata con entusiasmo que cuando hacían los talleres de actuación toda la comunidad, incluidos pandilleros, se dedicaban de lleno a la película.

-Los policías llamaban a Gafo o al cura a preguntarle que qué era lo que estaban haciendo con los muchachos, que ya no salían a robar, que no había desorden en la calle.

El cura Edilson Huerfano, que por amenazas de muerte ya no habita en el sector, y quien hace parte del elenco de actores, ha sido una de las personas con más influencia en la comunidad. Gracias a su colaboración se logró una entrega de armas por parte de las pandillas; entrega que, dicho sea de paso, se registra en la película.

-Esta es la cancha donde Moneda no pudo hacer la chalaca, nosotros le enseñamos… (Risas) veníamos acá a mi casa a ensayar con colchón y todo y no aprendió: ¡hicieron como 150 tomas y no la pudo hacer…!

pete-slide-02-940x560

Abraham estima a Gafo como una de las personas que junto al padre Edilson más bien le han hecho al sector. Él que fue un joven en alto riesgo sabe que el arte es barrera para la delincuencia; que como dice Hincapié, en estos barrios abunda el talento, de lo que se trata “es de abrir los espacios para que se pueda manifestar”.

-Vea, él es el de la mazamorra…

-Ah, un famoso sin plata… –advierte al integrarse Jhon Jairo, el vendedor de mazamorra, que vende mazamorra en la película.

-Aquí matan a un man por robarle la moto, vea –señala una vigorosa roca–, le tiran esa piedra en la cabeza.

-¿Y eso sale en la película?

-No, eso es de verdad.

Comments are closed.