¿Por qué colapsó la relación entre el América y su hinchada?

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El episodio de violencia desatado en el juego contra Pereira en el Pascual Guerrero el pasado lunes abrió la puerta al debate sobre el caos que deja el fracaso por tercer año consecutivo de los diablos rojos

Por Juan Camilo Palomar

Deportes@elpueblo.com.co

Hinchas piden que se judicialicen a los violentos y que se premie a las barras que se comportan bien
Hinchas piden que se judicialicen a los violentos y que se premie a las barras que se comportan bien

Y vendrán cosas peores, dice la biblia. Preguntado sobre la posibilidad de que se vuelvan a presentar en los próximos días episodios tan lamentables entre hinchas americanos como el del pasado lunes, cuando el cuadro escarlata recibió en el Pascual Guerrero al Deportivo Pereira, Jhonny Ortiz, vocero de la barra Barón Rojo Sur, advirtió: “Yo lo que veo es que va a haber protestas. El equipo va a jugar a puerta cerrada estos dos últimos partidos, pero yo siento que va a haber protesta, marchas, manifestaciones pidiendo la salida de directivos, de jugadores… Ojalá la gente no mezcle la protesta con la violencia”.

Hace ya tres años que el gramado del Pascual Guerrero no se veía invadido por policías del SMAD, las fuerzas especiales anti disturbios que rodean desde hace años los estadios de los equipos que cuentan con grandes y problemáticas hinchadas. La última vez que el público asistente al sanfernandino sintió tanto temor como la noche del pasado lunes fue la noche del descenso. Ese sábado 17 de abril de 2011 fueron detenidas 62 personas y 15 más fueron heridas entre la desazón y la tristeza de aquel hecho histórico en el que uno de los más grandes equipos del país se iba a segunda división.

Las cifras de este lunes ante el Pereira no fueron ni mucho menos cercanas. Los heridos fueron 18 esta vez y los daños al interior del estadio superaron los nueve millones de pesos. Por fuera del escenario, estaciones del MIO, locales comerciales y viviendas cercanas a San Fernando y El Templete sufrieron las consecuencias. Sin embargo, esta vez no hubo cifra de personas detenidas, aunque el alcalde Rodrigo Guerrero haya dicho a este medio que “la policía ya tiene identificados varios de los personajes a los que les vamos a hacer caer el peso de la ley, con la cámara los vamos a identificar y tiene que caerles el peso de la ley”.

Ambos han sido los únicos momentos en los que realmente se ha visto a una hinchada estar en contra del equipo que normalmente alienta. Ortiz, el barrista de la mítica BRS, cree tener la explicación: “Hay una sola explicación y una sola respuesta. Tanto los integrantes de la barra como los hinchas del América en general se cansaron de tantas derrotas, se cansaron de tantas humillaciones, nos cansamos de ser el hazmereir de Colombia, fracaso tras fracaso”, después de estos hechos, el mismo Ortiz decidió renunciar a la dirigencia de la barra, y de paso instó a los dirigentes del América a que sigan su ejemplo, “por el bien del equipo, por el cambio de situación que necesitamos”.

Sin embargo, aclara que como uno de los líderes de la barra, su trabajo además de alentar al equipo en las buenas y en las malas es controlar a todos los integrantes del grupo de hinchas, “inculcando el respeto, la tolerancia y la convivencia en el estadio”, aunque el lunes, como el sábado de aquel diciembre, se les haya salido de las manos la situación.

La situación es tal que Disturbio Rojo, otra de las más grandes y tradicionales barras del América a nivel nacional, con sede en Bogotá, anunció durante esta semana que como producto del descontento que tienen con el equipo ya no lo acompañarán en los partidos del cuadrangular de enero para el ascenso de dos equipos “tipo A” a primera división, donde estaría el América en caso de no lograr el ascenso este semestre. Esta decisión está amparada en el argumento que han expresado hinchas como Jhonny, de BRS, o algunos más de Disturbio Rojo, quienes afirman que sería una vergüenza que América tuviera que ascender por la nivelación a 20 equipos que puso en marcha la Dimayor, y no por los méritos de tres años de torneos en la B.

Pero mayor será la vergüenza de la hinchada americana, la que ha visto a su equipo salir campeón trece veces en Colombia y subcampeón de Copa Libertadores en cuatro ocasiones, si los diablos rojos finalmente no logran aprovechar ni este semestre ni el cuadrangular de enero, y perpetúan su estadía en segunda división un año más.

Los hechos del pasado lunes dejan en evidencia la crisis por la que atraviesa el América, ahora con sus hinchas /Foto: Juan Pablo Rueda
Los hechos del pasado lunes dejan en evidencia la crisis por la que atraviesa el América, ahora con sus hinchas /Foto: Juan Pablo Rueda

La llegada del “Chiqui”, un NO generalizado

Ya los ánimos estaban caldeados desde hace un par de semanas, cuando fue anunciado a Luis Augusto García como nuevo técnico del América, tras el fracaso de John Jairo López al frente del equipo y su renuncia obligada por parte de la junta directiva y de la presión de los hinchas.

El Chiqui llegó para representar el mal momento que vive la institución roja. Es un técnico de más odios que de amores, y aunque llegó para hacer las paces con Alexis Viera, a quien insultó unos años atrás, su fama de ‘camorrero’ y negociante del fútbol ha hecho más hueco que su fama de buen técnico, ya que a decir verdad, fue él quien convirtió al América de Cali en el segundo mejor equipo del mundo según el ranking de la IFFHS en el año 1997, luego de ganar un título nacional e ir a por un gran papel en Copa Libertadores.

¿Qué opina el alcalde?

Esto es un fenómeno que tiene muchas causas, juvenil, desempleo, desadaptación, falta de control familiar que hay que trabajarlo de manera integral. No es que porque están en grupo son impunes, ellos infringen la ley y tienen que caer.

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