¿Por qué está disparado el servicio de energía?

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No es de ahora. Desde octubre de 2019 los colombianos sufren un jalón en el precio del servicio de energía, cuando el valor del kilovatio/hora empezó a treparse hasta un 300 por ciento, a causa de diferentes factores que incidieron en la bolsa, como el anuncio de la sequía de diciembre y enero. Esto sumado a la situación de Hidroituango que nunca entró en operación como se tenía previsto. 

Aquí hay que aclarar que la producción de energía en Colombia es un oligopolio, es decir, un negocio manejado por pocas empresas que de alguna manera controlan el mercado. EPM, Isagen o Celsia, por nombrar algunas. Empresas como Emcali no generan energía, sólo la distribuyen y comercializan y están atadas al juego del precio.

El valor de cada kilovatio está regulado en bolsa y, como toda bolsa, se ajusta de acuerdo a diferentes factores; en este caso la proyección climática, la fluctuación del dolar y hasta el ambiente político.

Pero también hay otros factores que golpean el bolsillo. El pasado noviembre, los estratos 4, 5 y 6 fueron gravados con la sobretasa para mitigar la crisis de Electricaribe por un año y a eso súmele en el Valle del Cauca la tasa para la seguridad, establecida por la exgobernadora Dilian Francisca Toro; tasa aún vigente.

A principios de este año, por los problemas de sequías, las hidroeléctricas mermaron su producción para darle paso a las termoeléctricas, cuya generación de energía es más costosa y afectó nuevamente la tarifa.
Sin embargo, es en el contexto de la pandemia cuando la gente más se está quejando del aumento en el valor de la energía, en algunos casos con incrementos exagerados en la factura que no corresponden a lo anteriormente explicado.

Según informe de la Superintendencia de Servicios Públicos, varias compañías han sido sancionadas por fallas que se ven reflejadas en sobrecostos para el usuario final; entre ellas la Empresa Distribuidora del Pacífico que atiende al Chocó y la Compañía Energética de Occidente que lo hace en Popayán, al igual que Celsia (antigua EPSA). Casualmente en Tuluá se han presentado protestas contra esta empresa por el alto costo de las facturas sin explicación.

Todo este coctel ha influido en el paulatino aumento de las tarifas, que también se han incrementado debido al mayor consumo en los hogares, producto de la cuarentena; y esa es la explicación que han dado muchas empresas de servicios públicos pero que no convence a los usuarios.

«Las tarifas tienen unas variables nacionales que están sujetas al precio en bolsa, no las fijan las empresas como Emcali que son distribuidoras y no generadoras. Venimos con unas alzas desde febrero que han afectado las facturas», explicó el gerente encargado de Emcali, Jesús Darío González. Sin embargo el directivo admitió que pueden haber errores y que en cada caso particular la empresa estará dispuesta a revisar.

Los ciclos de facturación de Emcali, por ejemplo, son distintos y las personas pueden ver reflejadas en sus facturas, aumentos que tuvieron origen hasta dos meses atrás en algunos casos.

En el caso de la capital del Valle, informó el funcionario que la entidad se ha acogido a las directrices del Gobierno para aliviar la situación de los usuarios, que los estratos uno y dos podrán diferir el pago de los servicios a 12, 24 o 36 meses sin incurrir en intereses de mora y que los estratos 3 y 4 podrán diferir sólo a doce meses sin intereses. Además las personas podrán hacer pagos parciales de sus facturas de acuerdo a la capacidad que tengan. 

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