¿Por qué llegaron los japoneses a Colombia?

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Ahora que Colombia enfrentará a Japón en el Mundial de Brasil 2014, vale decir que la población japonesa es una de las más grandes en el país y sus orígenes se remontan a la literatura y el cine vallecaucanos, por lo cual este departamento también concentra gran parte de los japoneses radicados en territorio colombiano.

Los orígenes de la migración nipona a Colombia evocan una historia ligada a la novela La María, de Jorge Isaacs /Foto: FIFA
Los orígenes de la migración nipona a Colombia evocan una historia ligada a la novela La María, de Jorge Isaacs /Foto: FIFA

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Uno de los grupos poblacionales con mayor dinamismo en el flujo entre quienes salen y entran al departamento del Valle del Cauca es el de los japoneses. Varias versiones coinciden en que los asiáticos han preferido al Valle por su clima, la posibilidades de desarrollar la agricultura, y por el nuevo comienzo que refleja la obra María de Jorge Isaacs.

Según Andrés Ramírez, chef ejecutivo del único restaurante de origen japonés en Cali, Welcome, la comunidad más grande de nipones en Colombia reside en el Valle del Cauca. Solamente en Cali, el número de japoneses residentes ya es mayor a las mil personas, mientras a nivel regional la cifra puede llegar incluso a triplicarse.

Toraji Irie, reconocido escritor japonés, indica en una de sus obras sobre la migración de habitantes de su país a otras latitudes del planeta que los primeros inmigrantes nipones que llegaron a Colombia lo hicieron en 1903, cuando Colombia perdió la soberanía de Panamá, ya que el gobierno colombiano solicitó ayuda a los japoneses para contratar trabajadores que pudieran vigilar predios cercanos al territorio panameño, con el fin de que no permitieran incursiones de Estados Unidos.

Esos primeros pobladores se dedicaron a la agricultura y trabajaron en los ferrocarriles, dado que en Japón la cultura también hizo expertos durante años a los nipones en labores de agricultura debido a sus condiciones climáticas.

Pero esta primera incursión japonesa en el país se repartió entre la costa atlántica y algunas zonas del interior del país, entre el Valle y Cauca, donde se dispersaron los japoneses que se quedaron definitivamente a vivir en este primer periodo de migración.

En busca de la tierra prometida

La segunda etapa de la migración japonesa llegó luego de la segunda guerra mundial. El imperio japonés estaba derrotado y todo el país desolado tras el bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki, por lo que la migración de nipones hacia todo el mundo se masificó a niveles impensados.

El sueño del paraisoPara ese entonces ya era popular a nivel internacional la novela María, de Jorge Isaacs, dentro de la literatura contemporánea. En ella, el autor retrataba los paisajes del Valle del Cauca y especialmente de Palmira y El Cerrito, municipios entre los que se encuentra la hacienda que dio vida a la obra literaria.

Lo relatado en María por Jorge Isaacs se había convertido en un aliciente del nuevo futuro que podrían tener los japoneses, y en parte por ello se puede explicar que la mayor concentración de japoneses durante años haya estado en Palmira, aunque ahora Cali sea la ciudad con mayor pluralidad de culturas y etnias.

Esa teoría es compartida por el director de cine caleño Carlos Palau, quien dirigió y estrenó en el 2007 la película El sueño del paraíso, un filme que se basa en una historia de amor entre un profesor universitario japonés y una colombiana, con quien traducen al japonés la obra de Jorge Isaacs para que entre los años 20 y 30, inspirados por la novela del escritor vallecaucano, se de inicio a una etapa de migración que continuaría durante décadas a causa de la devastadora Segunda Guerra Mundial.

En esa película, entre otros actores, destaca la presencia del comentarista deportivo Marino Millán, y fue grabada en los paisajes del Valle del Cauca, fiel a su historia.

Actualmente, japoneses y colombianos descendientes de antiguos pobladores del país asiático se encuentran ocasionalmente en lugares propios de las industrias culturales y académicas de Cali, como la Alianza Colombo Japonesa, donde se enseña arte y cultura asiática, artes marciales, origami y hasta el idioma.

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