Porque lo primero es la seguridad

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Floro Hermes Gómez PinedaPor Floro Hermes Gómez Pineda
Twitter: @Florohermes

Para todo liberalismo, nos lo recuerda el pensador francés Michel Foucault (en cuanto a su idea de racionalización del gobierno), su principio de cálculo es la seguridad, entre otras cosas porque habrá de tenerse en cuenta que “los accidentes individuales, (…) lo que pueda suceder en la vida de alguien (…) no constituya un peligro tanto para los individuos como para la sociedad”; o lo que es lo mismo, que la mecánica de los intereses no sea perjudicial para los ciudadanos o para la sociedad.

Este principio de cálculo, propio de la racionalización del Gobierno, no ha sido extraño al liberalismo colombiano, por ejemplo: para el mártir liberal Rafael Uribe Uribe, “lo primero es la seguridad”, en coincidencia con uno de los fundadores del liberalismo Adam Smith, quien considera que la seguridad es “la primera obligación del soberano”.

Sin embargo, con alcaldes que hace mucho rato no son liberales, la lógica es bien distinta: el principio de cálculo es el funcionalismo, porque se tiene en cuenta que las cosas operen sin importar mucho lo que pueda suceder en la vida de alguien, ni si la buena función constituye un peligro para los habitantes o para la comunidad; es decir, en Cali la cuestión no es de la eficacia del derecho.

De aquí, que al pensar el Bulevar del Río, las administraciones municipales no liberales no tuvieron en cuenta, entre otros, los riesgos individuales de los ciclistas y de los motociclistas, quienes ven permanentemente amenazado su derecho a la vida porque carecen de adecuadas ciclo y motovías para movilizarse dentro de la ciudad.

Muchas menos, tales administraciones, imaginaron que este magnífico bulevar pudiera ser el primer espacio formal adecuado para la circulación de bicicletas, dentro de nuestra ciudad. En cambio, si vieron funcional la circulación de las motocicletas por el carril derecho del túnel que va por debajo del bulevar, sin observar (por carecer de mirada liberal) que eso significa un magnífico riesgo para la vida de aquellos motociclistas provenientes de la Avenida Colombia, que deben atravesar dos carriles para adecuarse a la movilidad funcional de dicho carril, convirtiendo de esta manera el derecho a la vida en ineficaz.

Ante esta situación, Cali está urgida de una administración que tenga en cuenta lo que pueda suceder en la vida de alguien; es decir, reclama con urgencia un pensamiento liberal en la gestión de las fuerzas estatales en el ámbito municipal, pensamiento que reclamará la construcción de cómodas y seguras ciclo vías y moto vías, una solución vial que no da más espera.

En conclusión: estando ya construido el Bulevar del Río, reclamo que este se adecúe sin perjudicar a los peatones como el primer espacio para los ciclistas de la ciudad, de manera que a partir de este hito urbanístico se construyan las ciclo vías que los ciclistas (quienes son protectores del medio ambiente por definición) necesitan para desplazarse dentro de la ciudad.

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