Presupuesto Nacional

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Camila-Zuluaga

Por Camila Zuluaga
Twitter: @ZuluagaCamila

¿Nos alcanzará la plata? Es la pregunta que se plantean todos los gobiernos a la hora de planear cuál será el presupuesto general de la nación, pero este interrogante  es mayúsculo  cuando se  presenta el plan de gastos, días después de una campaña presidencial en la que se ha hipotecado casi todo.

La olla quedó básicamente raspada, las promesas fueron bastantes, no hay plata pa’ tanta gente,  era lo que pensábamos muchos cuando oíamos los compromisos de campaña de todos los candidatos. Pareciera que tuvieran una billetera sin fondo, prometían, prometían y prometían. Entre quienes se comprometieron con más de lo que podían pagar, por supuesto, estuvo el presidente del actual gobierno, que salió reelegido; el que tres días antes de los comicios  le dijo a los departamentos productores de petróleo y minerales que, a pesar de continuar con el sistema actual de regalías, estos serían compensados con un dinero adicional. Esto como consecuencia de que Santos había perdido en primera vuelta con Zuluaga, y gran parte de esa derrota se gestó  en esas zonas.

Suena muy bien que a uno le prometan  más dinero, y que llegará y llegará, ¿pero de dónde saldrá la plata? ¿De dónde más si no de los impuestos, de aumentar la base tributaria o de inventarse unos nuevos?

Eso fue precisamente lo que se anunció esta semana, cuando el Ministro de Hacienda y el Presidente le contaron al país que la inversión para 2014 sería igual a la del 2013, A lo que evidentemente uno pregunta: ¿Cómo vamos a tener la misma inversión y no una mayor si se nos ha vendido constantemente la idea de que la economía va viento en popa? Y su respuesta es que esto se debe a que hay dos impuestos importantes que se acabarán este año, el cuatro por mil y el impuesto al patrimonio. El primero es el gravamen a las transacciones financieras y el segundo grava patrimonios líquidos iguales o superiores a los tres mil millones de pesos.  Pero, ¡oh sorpresa!, después también oímos declaraciones de funcionarios del gobierno que mencionan que debe presentarse una mini reforma tributaria en donde se buscará que esos impuestos que se acaban finalizando 2014 se revivan, puesto que la gente ya está acostumbrada a pagarlos, sustentando que la inversión de este año será igual a la del pasado. Entonces ¿Al fin qué?  ¿Para qué quieren continuar con esos gravámenes, si debido a que ellos dejarán de existir este año es que la inversión no puede ser más alta?, ¿o es que el hueco fiscal al que se ve hoy enfrentado el país es mayor y requiere que se paguen más impuestos?   ¡Todo parece indicar que es así!

Los compromisos en la campaña fueron muchos y la realidad es que la plata no alcanza para poder cubrir ese hueco que hoy ni siquiera el gobierno va a poder tapar manteniendo esos dos impuestos a los que hemos hecho referencia, algo más se inventarán y, como siempre, seremos los ciudadanos los que terminaremos pagando los compromisos hechos por los mandatarios para estar en el poder. Así que debemos prepararnos para ese proyecto, que será presentado al Congreso para buscar ese dinerito que hoy falta y que se requiere para poder sostener los ofrecimientos.

Sin embargo,  valdría la pena que además de concentrarse en buscar más impuestos, el gobierno  intentara seguir con la cruzada encabezada por Juan Ricardo Ortega en la DIAN, que buscaba acabar con la evasión,  y hacer que quienes están acostumbrados a no pagar sus tributos  lo hagan ¿De qué sirve gravar más  si no tenemos la capacidad para controlar su pago?

Además, también sería bueno que nos dijeran cuales otros compromisos van a incumplir, que nos avisen de una vez, para irnos acostumbrando, porque se habían comprometido a terminar el cuatro por mil, pero evidentemente al ser un impuesto de fácil recaudo y ante la necesidad de dinero, es difícil que el gobierno lo deje ir.  Ya sabemos que los mandatarios en campaña no dicen toda la verdad y especialmente en el área del presupuesto, pero es que en lo que llevamos desde que se acabó la campaña ya hemos visto dos incumplimientos, el relatado en mi pasada columna sobre la intención de revivir las horas extra y ahora el caso de los impuestos. ¿Qué más nos faltará?

 

Una cosa más: No necesariamente el hecho de entender los reclamos palestinos en la franja de Gaza significa que se es antisemita. ¿Por qué intentan estigmatizar a la gente de esa forma cuándo no está de acuerdo con una versión que se presenta de la historia?

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