¿Qué esperar del sector externo en el 2013?

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Mauricio Cabrera
Mauricio Cabrera

En el 2013 el sector externo seguirá jugando el doble papel que ha tenido los últimos años: será un freno a las locomotoras que impulsan el crecimiento económico y una válvula de escape que aliviará las presiones inflacionarias.

Esta afirmación podrá escandalizar y ser rechazada por los creyentes en las bondades del modelo de apertura que ha seguido el país desde la década de los 90, pero es una conclusión que se sustenta en la teoría económica más elemental y se evidencia con la simple observación de las cifras y pronósticos del comportamiento del PIB.

La aritmética del crecimiento es sencilla. El PIB tiene un componente interno que es la suma del Consumo de los hogares, más la Inversión más el Gasto público, y un componente externo que es el neto de las Exportaciones menos las Importaciones. Su crecimiento depende de la evolución de estos dos componentes.

Todos los analistas esperan que en el 2013 el motor del crecimiento será la demanda interna. El gerente del Bando de la República afirmó en entrevista a la revista Semana que “será la demanda interna la que moverá la economía el próximo año”; y el Ministro de Hacienda coincidió con esta apreciación al señalar que “la locomotora de infraestructura jalará mas que la minero energética”, Así, el pronóstico del crecimiento de la demanda interna es un robusto 6.5% .

Sin embargo, son menos optimistas las proyecciones del crecimiento del PIB que se ubican entre un 4% y un 4.5%. La razón es clara: la demanda externa neta va a ser negativa y le restará dinamismo a la economía.

En primer lugar por el débil incremento de las exportaciones que están determinadas por la dinámica de una economía mundial que sigue en cuidados intensivos. En el mejor de los casos, si no se agrava la crisis, para el año entrante se vaticina una lenta recuperación en Estados Unidos y Japón, una leve recesión en Europa y un crecimiento en China similar al de esta año.

Con ese panorama se espera que los precios de las materias primas apenas se mantengan cerca de sus niveles actuales, y los pronósticos para el crecimiento de  nuestras exportaciones en el 2013 están alrededor del 3,5%. En consecuencia el incremento de la demanda total de la economía será del 6%, es decir menos que el de la demanda interna.

En segundo lugar, el PIB, que mide el valor agregado de la producción interna, crecerá aún menos porque una buena parte de las compras de los hogares y las empresas se desplazará a productos traídos del exterior que son mucho  más baratos con la tasa de cambio actual. Así, se proyecta que las importaciones crecerán entre el 9% y el 11%.

Esta contribución negativa del sector externo al crecimiento económico no es nueva, sino que se ha dado durante toda la década pasada, con excepción del 2009, el año de la crisis. En los últimos tres años la demanda interna creció 15% mientras que el PIB solo 10.7%, porque las importaciones aumentaron un impresionante 34%. ¿Alguien duda que la enorme revaluación del peso ha sido una de las causas de este aumento de los bienes importados en detrimento de los productores nacionales? Por esa vía la revaluación ha frenado el crecimiento y ha destruido empleo.

La contrapartida de este efecto negativo ha sido, y lo será también el año entrante, un menor aumento de los precios que le facilitará al Banco de la República cumplir con creces su meta de inflación.

Son dos las razones por las cuales las presiones inflacionarias que debía inducir el notable crecimiento de la demanda interna no se han traducido en un mayor aumento de los precios: De una parte, el aumento de la oferta de bienes importados ha compensado el exceso de demanda y de otra, la revaluación del peso ha reducido los precios de esas importaciones, que cada vez tienen más peso dentro de la canasta familiar. Así el precio de los bienes importados cayó 7.5% en los últimos tres años

El sector externo y la tasa de cambio han frenado el crecimiento pero han sido una buena ancla antiiflacionaria.

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