¿Qué nos pasa en Cali?

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Por Jorge Buitrago

@JorgeBuitragoT

Las cifras del ministerio de salud muestran a Cali como la segunda ciudad con mayor número de casos confirmados (895 al momento de escribir esta columna) por Coronavirus después de Bogotá y con la tasa de contagio más alta de todo el país, además de una lamentable cifra de 50 personas fallecidas. Según datos de la secretaría de salud distrital entre los barrios más afectados se encuentran Valle del Lili, Ciudad Córdoba. El Caney, Ciudad Capri, Floralia, El Vallado, entre otros. Esto nos debe llevar a una necesaria reflexión sobre lo que hemos venido haciendo mal en la ciudad.

El factor al que más se acude es la indisciplina social, pues son constantes las imágenes de personas en las calles y de fiestas en algunos sectores de la ciudad, en una clara violación al aislamiento preventivo. Esa falta de conciencia de unos pocos representa un riesgo serio para la ciudad y en ultimas terminan afectando las precarias condiciones sociales de muchos, pues mientras las cifras de contagio sigan siendo alarmantes tardaremos más en retomar las actividades productivas y sociales que representan los ingresos de miles de hogares.

Además del mentado comportamiento ciudadano hay un tema del que poco o nada se ha hablado en la ciudad y es la forma en la que la emergencia cogió a la administración distrital. Es innegable la labor desarrollada por el alcalde y su equipo frente de la emergencia, pero desde su llegada a la administración ha cometido errores que hoy nos están costando.

Las directrices dadas en materia de contratación y la demora en completar su gabinete causaron que al momento de la llegada del virus la administración estuviera en menos de la mitad de su capacidad operativa, por ejemplo, secretarías tan importantes para la emergencia como la de Bienestar Social venía de operar con más de 400 contratistas y hoy hay menos de 200 prestando sus funciones, o Seguridad y Justicia que contaba con un gestor para cada una de las 22 comunas de la ciudad y ahora solamente cuenta con cuatro; no menos diciente es el hecho de que en la ciudad no estuvieran funcionando la totalidad de los colegios públicos o de los Centros de Desarrollo Infantil básicamente porque no se había cumplido con la contratación necesaria para su operación.

Otras equivocaciones del alcalde han tenido un impacto directo en las condiciones de la administración para atender la emergencia, hay dos ejemplos claros de eso, el primero es la tardanza en designar el presidente de METROCALI que causó una interinidad de meses en el ente gestor del MIO, de ahí que nos hayamos encontrado con un sistema que ha respondido tardíamente a las medidas que deben tomarse frente al Covid; el segundo es EMCAL, empresa que no tiene a la fecha un gerente general en propiedad y no ha estado en la capacidad de responder como se espera a las necesidades de la ciudad frente al cobro de los servicios públicos.

Ninguna ciudad cuya administración no esté en el pleno de sus condiciones de funcionamiento podrá tener la capacidad institucional suficiente para responder bien a una pandemia como la que atravesamos, confío en que el alcalde esté tomando los correctivos.

Por último, existe otro elemento que nos ha impactado, y es el paso de migrantes que vienen del Ecuador, esto necesariamente debe llevar a reabrir la discusión sobre una vieja tarea que hemos dejado pendiente y es la creación de la región (RAP) pacífico. Cali no puede seguir soportando sola toda la carga de los problemas del suroccidente del país, es indispensable avanzar en mecanismos que permitan la articulación de sus ciudades para poder hacerle frente a los desafíos comunes.

Los Caleños debemos despertar, darnos cuenta de que, si hoy somos la ciudad más afectada entre las 4 principales del país, es el reflejo de lo que hace años nos viene pasando. Nos hemos divido, hace rato perdimos el sentido de civismo y de amor por nuestra Cali, algunos ignoraran el sentido de lo que implica vivir en sociedad y nuestros dirigentes se ocupan más de construir su imagen dividiendo y mostrándose como los dueños de la verdad en lugar de asumir liderazgos capaces de empujarnos a todos hacia el mismo lado.  A pesar de eso, en Cali somos resilientes, son muchas las cosas difíciles que como sociedad hemos superado, seguramente si anteponemos los intereses personales, le apostamos al sentido de unidad y aprendemos de las lecciones que la emergencia nos va dejando, seguramente saldremos victoriosos y fortalecidos en nuestra visión como sociedad para recuperar la grandeza de nuestra ciudad. En nosotros está el poderlo lograr o seguirnos preguntando ¿qué nos pasa en Cali?

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