Que su ego no divida

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Camila-ZuluagaEl 2015 será un año electoral a nivel regional; los departamentos, ciudades y municipios se preparan para elegir gobernadores, alcaldes, diputados y concejales. Algunos dicen que es muy temprano para empezar hablar del tema electoral desde ya, sin embargo diferentes encuestas realizadas en las principales ciudades del país demuestran que el mundo político ya empezó a pensar en el tema.

Quizá para el país, por la coyuntura y la importancia nacional que adquirió lo que ha sucedido durante su actual gobierno, la elección más crucial del año que viene será la de la alcaldía de Bogotá. Me disculpo frente a los lectores del Cauca y del Valle del Cauca por centrarme hoy en un tema de la capital; sin embargo, por su relevancia me parece importante tratarlo hoy. El futuro de Bogotá no afectará solo a sus habitantes; quien sea elegido como nuevo alcalde jugará un rol preponderante en lo que se viene para el país, sobre todo cuando ya estamos hablando de posconflicto. Por eso, la elección de quien será el gerente de la ciudad más importante de Colombia para los próximos cuatro años es hoy más que nunca trascendental.

Muchos en el país han sido testigos del avance que tuvo Bogotá durante los gobiernos de Mockus y Peñalosa, así como del posterior retroceso en infraestructura, institucionalidad y calidad de vida de los capitalinos desde la alcaldía de Garzón pasando por la de Moreno y llegando a la de Petro. Claro que sería injusto no reconocer que en esas últimas tres alcaldías hubo avances importantes en los temas sociales que aquejaban a la ciudad. Desde el programa de Bogotá sin indiferencia hasta la Bogotá Humana, lo social ha jugado un papel preponderante y eso no se puede desconocer.

Sin embargo, a pesar de los avances, los retrocesos han sido más y para la mayoría la ciudad es invivible hoy, así lo vienen mostrando las encuestas y el día a día de Bogotá. Es por eso que hago un llamado a que no se nos olvide lo sucedido en la pasada elección, en la cual, por cuenta de los egos de unos jóvenes e inteligentes candidatos, la ciudad eligió un alcalde con apenas el 30% de los votos. En su momento, la hoy ministra de educación Gina Parody, quien no ha asumido nunca su responsabilidad con lo sucedido hace cuatro años; David Luna, quien trabajó hasta hace muy poco en el ministerio de trabajo; y el hoy senador Carlos Fernando Galán, no quisieron unirse entre ellos ni tampoco apoyar la candidatura de Enrique Peñalosa, quien en ese momento era el más fuerte candidato para enfrentar a Gustavo Petro. Su egoísmo, y pensar solo en su carrera, no les permitió a ninguno tener el valor que requiere la política, que consiste en trabajar por el bien común y no por personal. Ninguno quiso dejar de lado sus pretensiones; su orgullo no les permitió trabajar de verdad por Bogotá. Se beneficiaron personalmente, sus carreras políticas siguen andando y todos terminaron con puesto en el ejecutivo mientras la ciudad se hunde.

El daño que hacen los egos en la política aplica para la elección del mandatario de cualquier ciudad o departamento en el país. Hoy tomo el ejemplo de Bogotá por ser el más dramático. Este año las cosas parecen pintar igual que en la pasada elección, ya están en el sonajero múltiples nombres. Como ciudadana solo pido que en esta oportunidad no dejemos que el egoísmo de quienes han tenido la fortuna de ser líderes trunque la posibilidad de que elijamos al mejor político para que nos gobierne. No dejemos que la falta de solidaridad con la comunidad nos divida en esta oportunidad.  La capital de todos los colombianos merece que las cosas mejoren y en nosotros también está la responsabilidad.

Una cosa más: Sobre la reunión  entre el fiscal general y el senador Álvaro Uribe  ¿De quién habrá sido la idea de convocarla, del presidente Santos o del Fiscal?

Camila Zuluaga

@ZuluagaCamila

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