¿Quién ganará las elecciones?

0

leo quinteroPor Leo Quintero

En esta semana de silencio electoral, en la cual muchos se dedican a organizar el implacable día final, que es el más importante de todo el proceso de las organizaciones con estructura política comicial, los mismos candidatos se están preguntando qué pasó, por qué la gente no salió a la plaza pública; qué sucedió, que no hubo movilización de masas, que no hubo discusión de los grandes temas de la región, que los candidatos a la Cámara se quedaron en la copia de las propuestas nacionales impuestas por algunas cabezas de Senado.

Por qué no se sintieron las iniciativas. No hubo un solo candidato que se atreviera a una concentración masiva, a llenar plazas, a convocar a un acto en la plazoleta de la Gobernación o de la Alcaldía o en la Plaza de Caycedo. La respuesta es más que sencilla: las elecciones del Congreso corresponden al llamado voto amarrado; eso equivale a decir al voto de estructura, y bien poco, quizás contado, al llamado voto de opinión, que sí mueve a quienes localmente están pensando en elecciones para autoridades regionales o municipales.

¿O será que el gran desprestigio de la clase política, con sus continuos escándalos, no está motivando ni siquiera a los grandes medios de comunicación a abrir sus puertas, micrófonos y cámaras para constatar que hay ideas que mostrar y nuevos dirigentes que se atreven a exponerlas?

Este proceso electoral pasará a la historia como uno de los más opacos de los últimos años. Hace cuatro años, en el Valle del Cauca sufragaron para la cámara casi 900.000 personas. Hace cuatro años el gran ganador en la Cámara fue el Partido de la U, con 223.000 votos, seguido del Pin, con 195.000, y del conservatismo, con 156.000 sufragios.

Estas votaciones permitieron al Partido de la U contar con cuatro representantes a la Cámara, con tres al Pin, con dos al conservatismo, con dos al liberalismo, con uno al Polo Democrático y con otro a Cambio Radical.

Hacemos referencia a la Cámara porque es la elección regional que concentra a los candidatos con cuyos votos el Valle tiene su cuota de 13 congresistas.

A nivel de Senado, las cosas serán completamente diferentes porque el juego, y dolorosamente es cierto, ha permitido que más del 40 % de los votos de los vallecaucanos se vaya para aspirantes de otras regiones del país.

Aquí la pesca de electores en el Valle se ha extendido mucho más en los últimos años, aunque también los senadores del Valle han conseguido buena parte de su cauda política en otras regiones del país.

Hace cuatro años, el Valle tuvo una representación de 11 senadores: dos del Partido de la U, dos del conservatismo, tres del Pin, dos del Polo Democrático y uno de Cambio Radical.

El domingo que viene, el 9 de marzo, sabremos cuál es la fuerza vallecaucana en el Senado; cúantos congresistas podrán llegar al capitolio; si podremos concentrar la fuerza de once senadores, como hace cuatro años –quizás de las mayores de una región, pero que dolorosamente no influyeron en nada–, para que esta parte de Colombia cuente con mayor presupuesto, con mayores aportes de la Nación. Y aunque la fronda burocrática de vallecaucanos en el gobierno nacional fue crecida, no fue efectiva para solucionar los ingentes problemas del departamento.

Pese a que se contó con la Presidencia del Senado, los resultados solo permitieron a quienes disfrutaron de esas nóminas una crecida estructura política, que en estas elecciones permitirá conocer si con muchos puestos en el Estado se garantiza una curul en el Congreso de la República.

Los nuevos representantes y senadores que se elegirán como voceros del Valle del Cauca ojalá sigan con sus raíces y con el ombligo pegado a esta tierra, para que no se bogotanicen, como le ha sucedido a la mayor proporción de la clase política del departamento, que después de ser elegida solo vuelve a la región para buscar los votos cada cuatro años.

Para que no se olviden de los empobrecidos habitantes de todos los rincones del departamento, quienes les contaron de sus necesidades, sus hambres, de la crisis de la salud, de movilidad, de educación, de seguridad, con la esperanza en que habrá hombres y mujeres que los representarán con dignidad en el legislativo.

Comments are closed.