¿Quién los sintoniza?

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leo quinteroPor Leo Quintero

…a los aspirantes al Congreso de la República con la realidad nacional. ¿Por qué será que aquellos que buscan llegar a cargos de elección popular se llenan de ideas que la comunidad no entiende, ni cree, ni comprende y tampoco son realizables?

Por qué, además, todos los aspirantes tienen lemas, eslóganes, o como se quiera llamar, tan traídos de los pelos. Por no citar ninguna de las vallas que están regadas por toda la ciudad con los nombres de aspirantes que quieren llegar al Congreso de la República declarándose como hombres y mujeres de la paz, del desarrollo, del cambio, de la gestión , de la creatividad, etc., etc.

Y esto en la llamada ciudad formal, porque en el oriente de Cali, los postes, las calles se llenaron de pasacalles, de pendones, de afiches y, lo que es peor, de pintura para visibilizar esa clase de aspiraciones. Los pendones se bajan, los pasacalles igual, los afiches lo mismo, ¿pero quién borra la pintura con la que están ensuciando los bienes públicos como puentes, postes y hasta los canales de aguas sanitarias?

En esta campaña, el estado municipal demuestra que no tiene la capacidad operativa para hacer cumplir sus decretos en cuanto a publicidad política, porque además no posee las armas legales que le corresponde manejar al Consejo Nacional Electoral, que en los últimos treinta años no le ha notificado, al menos formalmente, a ningún grupo político o aspirante partidista algún tipo de sanción por volver flecos el espacio público en cualquiera de las ciudades colombianas.

Es que además estos candidatos al Congreso, que no se sintonizan con la realidad de los ciudadanos de a pie, tampoco lo hacen con los tarjetones electorales en los que ninguno de sus nombres aparecerá. Recuerden que en los tarjetones, el ciudadano solo reconocerá los partidos y los números para Cámara y para el Senado de la República.

Allí no aparecerá el nombre, ni la foto, ni las señales personales, menos los eslóganes o el caballito de batalla de estos aspirantes. En estos tarjetones, los candidatos serán un simple número. A eso quedará reducida el 9 de marzo la parafernalia montada para acabar con el espacio público en ciudades como Cali y las entradas a todos los pueblos del Valle, en donde la feria de los pasacalles es un desastre, y acabar también con la tranquilidad de los ciudadanos, que han debido afrontar en estos días caravanas, caminatas, reuniones, encuentros, lanzamiento de libros y toda clase de expresiones de las escuelas de mercadeo publicitario y político de estos aspirantes.

Pero volviendo al comienzo de la columna, estos aspirantes, muchos de ellos actualmente congresistas que se olvidaron de presentar un informe de su gestión ante quienes los eligieron, formulan propuestas que rayan en lo legal.

Recuerden que el Ejecutivo es el que maneja el presupuesto. Por eso no cabe en la cabeza de nadie los que plantean proyectos, planes y propuestas con recursos de la Nación. Por eso quienes le anuncian a los ancianos subsidios o quienes dicen que harán puentes en donde no hay río no terminaron de leer la Constitución, que es el eje de la vida nacional.

Pero la campaña política da para todo. El 10 de marzo en el Valle del Cauca habrá seguros 13 representantes a la Cámara y un número, ojalá el mayor posible, de senadores, que se deben poner de inmediato la camiseta por la ciudad y el departamento y, además, volver a saludar a quienes los eligieron, algo que no debe olvidar, así como tampoco de reunirse en las casas de cualquier vecino, de cargar los muchachitos de las adherentes políticas, de sonreír ante quienes les organizan la campaña , ah, y no cerrar la sede el 11 de marzo.

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