Recurso ambiental estratégico

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Por Álvaro Guzmán Barney Director CIER cier@uao.edu.co
Por Álvaro Guzmán Barney
Director CIER
cier@uao.edu.co

Por Álvaro Guzmán Barney

Sociólogo, Ph.D. en Sociología

Miembro del Centro Interdisciplinario de la Región Pacífico Colombiano, CIER

Universidad Autónoma de Occidente

Para celebrar el Día Mundial del Agua, el Dagma convocó a un conversatorio sobre la situación del recurso en Colombia, en la región y, específicamente, en Cali. Vale la pena destacar algunos aspectos que abordaron los expositores.

El representante de la WWF habló sobre el agua y el cambio climático. Su exposición se hizo de manera sencilla e ilustrada, con cifras que partían de la apreciación de Colombia como un país privilegiado en cuanto a recursos hídricos, de manera general, aunque con variaciones importantes por zonas geográficas. En promedio para el país, tenemos lluvias entre 1.200 y 1.400 milímetros al año, es decir, una cantidad apreciable.

El problema aparece con las tendencias que muestran una oferta decreciente del recurso hídrico en el tiempo, con pronósticos muy pesimistas para los próximos noventa años, según la modelación que se hace con datos del Ideam y por efecto del cambio climático. El expositor se detuvo en la “huella hídrica” que queda en diferentes productos: por ejemplo, la cantidad alarmante de litros de agua que se requiere para producir un kilo de carne o de azúcar.

El representante de Nature Conservancy, TNC, argumentó a favor de consolidar “Fondos de Agua”, para resolver las contradicciones que surgen entre los requerimientos del “desarrollo” y los de la “conservación” del recurso hídrico. En el fondo, se trata de consolidar un mecanismo financiero para garantizar agua,  empezando por quienes usan agua y están vinculados de manera directa o indirecta con procesos de sedimentación, especialmente grandes empresas o gremios productivos, y para la inversión pública en zonas productoras de agua. El viernes 22 de marzo el municipio de Cali, a través del Dagma, que hace un aporte inicial, firmó un acuerdo para iniciar un “Fondo de Agua” para la ciudad.

La representante de la CVC habló sobre “la importancia y la perspectiva del agua subterránea para Cali”. En su apreciación, en el subsuelo hay un recurso no explorado aún en la ciudad. Los niveles freáticos en Cali son bajos y literalmente hay enormes depósitos de agua en profundidades mayores. El requerimiento está en extraer solo la cantidad de agua que se pueda recargar con la lluvia, para evitar la sobreexplotación. Según la funcionaria, esta es la alternativa de agua para Cali, ante la situación que presentan los ríos, especialmente el río Cauca.

El conversatorio comenzó tarde, según la presentadora porque había amanecido lloviendo en la ciudad y esto dificultaba la movilidad de los asistentes (¡!). Por esta razón, debí ausentarme al mediodía sin poder escuchar al representante del Dagma. En cuanto al viceministro de Agua y Saneamiento Básico, no llegó, sin saberse si la razón de su ausencia era climática. Mi apreciación general, que pude exponer ante  el auditorio, es la siguiente: es necesario apoyar iniciativas importantes como las esbozadas en el foro. Ante todo es importante la difusión pública de los distintos planteamientos y la controversia que generen. Sin embargo, la lógica implícita en las exposiciones, especialmente en la de Nature Conservancy, es la de mejorar las condiciones de “oferta” del agua, sin poner en cuestión a quienes la “demandan”: empresas industriales, gremios de productores u hogares. Si esto se hiciera, nos daríamos cuenta de que hay  mucho por hacer en el tema del ahorro del recurso hídrico, tanto en la esfera de la producción industrial, como de los hogares y del mismo sector público.

El agua más barata, como sucede con la energía, es la que no se consume, porque se ahorra. A partir de este planteamiento debería diseñarse una estrategia esencialmente educativa que cambie las mentalidades sobre el agua, como recurso abundante. Una estrategia global dirigida a los ciudadanos, a las empresas y a los gremios, y centrada en la educación, brilló por su ausencia en el foro, ante propuestas centradas en un “parafiscalismo selectivo” que, es cierto, contiene un  aspecto educativo.

La propuesta que habla de un recurso abundante “no explorado” en el subsuelo tiene el inconveniente de que puede tranquilizar los ánimos y eludir el tema del control de la producción y el consumo del agua corriente. En el plano local y regional es necesario que las industrias más importantes y las que más consumen agua, como los ingenios azucareros, firmen un acuerdo de responsabilidad civil sobre el buen uso del agua, tanto la corriente como  la subterránea.

 

 

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