Revolcón educativo: a estudiar más

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Luz Adriana BetancourtPor Luz Adriana Betancourth

El año 12 de bachillerato es una posibilidad que estudia el Ministerio de Educación y pone a pensar a muchos en su conveniencia. Evidentemente, la mayoría de bachilleres en Colombia tienen deficiencias muy grandes en su formación escolar. Eso lo vemos cuando les pedimos escribir un ensayo, un simple oficio o hasta una carta de amor. Problemas de ortografía, de redacción, de sintaxis y de un léxico reducido por falta de cultura general y lectura. O peor aún: les faltan ganas de escribir, ven el papel como un objeto prehistórico que no está al nivel de su modernidad. Pero en realidad es que sus competencias no están al nivel del papel.

En fin, la ministra María Fernanda Campo ha planteado su justificada preocupación por mejorar la educación media en Colombia y para ello está analizando si lo que se debe es alargar el paso por las instituciones educativas, cambiar los contenidos de lo que se enseña en bachillerato o mejorar a los docentes.

Por el lado que llevaría a estudiar hasta el año 12 en el colegio, argumenta que los jóvenes están graduándose de bachillerato a los 15, 16 y 17 años de edad y por ello no tienen la madurez suficiente para encarar una decisión acertada sobre qué estudiar y tener un proyecto de vida, lo que los lleva a desertar de la universidad o a no entrar.  Para algunos bachilleres y sus familias eso es absolutamente real, y genera no solo deserción sino pérdida de dinero al tirar a la basura uno o varios semestres de universidad.

La ministra de Educación ha comparado el sistema colombiano con el de otros países que tienen más grados de escolaridad y sus chicos tienen tiempo de madurar antes de plantearse un proyecto de vida profesional o laboral. Por ello, también ha considerado que en lugar de un año 12, se agregue un año en el prescolar.

A mí me parece algo absolutamente conveniente desde todos los puntos de vista. Si lo veo como estudiante, me pregunto para qué quiere uno graduarse tan joven si de ahí en adelante todas las obligaciones se multiplican y nunca paran: si pasas a la universidad, la intensidad de estudio es mayor y la presión social es fuerte por la expectativa de lo que vas a ser y del altísimo costo que pagan los padres por la educación superior; si se trata de quienes no tienen dinero o no sacaron el puntaje mínimo para ingresar a la U, se sienten un estorbo o un fracasado, se deprimen y se estresan buscando una oportunidad laboral que no encuentran y, en algunos casos, hasta se vuelven vagos, pandilleros o  delincuentes. Por lo tanto, un año más de colegio sería una tranquilidad para los chicos y una bendición para los padres, pues los tendrán protegidos y entretenidos en lugar de desempleados.

Lo más importante de esta posibilidad que estudian los expertos del Ministerio de Educación, es que con un año más de estudio se espera desarrollar en los jóvenes colombianos habilidades que sin lugar a dudas, les hacen falta,  e incluso los consultores internos y externos analizan “si  lo que aprenden actualmente es inútil”. Muchos dirán que es cierto, pero no se puede tomar a la ligera la afirmación, pues para el que será abogado, sus elementales conocimientos de química en el colegio podrían llegar a aclararle un crimen donde se combinaron ciertas sustancia,  o al profesional de la matemática, aprender sobre castellano puede serle útil a la hora de escribir sus propios libros.

Mejorar a los maestros es otra alternativa que estudia el ministerio. Definitivamente con buenos maestros, todas las materias parecen fáciles y hasta agradables.  Un buen docente sabe despertar la curiosidad, motivar la investigación, estimular el gusto por la lectura y la escritura, te sube la autoestima, te hace creer que eres un genio y que puedes llegar a ser lo que quieras en tu vida. Te orienta para escoger bien tu carrera, te enseña constancia y te hace creer en ti mismo.  De nada nos servirá un año más de estudio o cambiar las materias si los docentes no mejoran.

Crear un año más de educación media tiene un alto costo económico para el Estado: más docentes, más salones e infraestructura general. Con esa demanda de recursos podríamos cubrir estrategias para mejorar a los actuales docentes y ofrecer alternativas complementarias para los jóvenes, como un año cero en las universidades para que nivelen sus conocimientos en el área en la cual creen que van a desarrollar una carrera profesional.

Sea cual fuere la conclusión a la que lleguen consultores y expertos del Ministerio de Educación, sería interesante crear o fortalecer espacios en las instituciones educativas públicas y privadas, como bibliotecas dotadas con libros de todos los géneros literarios, espacios adecuados para la práctica deportiva, salidas pedagógicas, clases de ética y de civismo, así como aumentar el servicio social con el fin de conectarse con un contexto en el cual desarrollan habilidades como la sensibilidad, atención al público, servicio, tener jefes y cumplir metas.

Todos queremos jóvenes felices pero responsables al mismo tiempo, con sueños y con oportunidades de desarrollar sus metas; si para ello el sistema de educación nuestro debe reinventarse, bienvenidas sean las propuestas. Es mejor arriesgarse al cambio, que quedarnos en los pobres resultados que estamos viendo con la educación media actual.

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