ROA, de Andy Baiz, llega a la cartelera de cine nacional

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El equipo de producción de ROA grabó durante más de cuarenta días en el centro histórico de Bogotá y revivió los hechos ocurridos en abril de 1948
El equipo de producción de ROA grabó durante más de cuarenta días en el centro histórico de Bogotá y revivió los hechos ocurridos en abril de 1948

“Los perdedores también escriben la historia”. ROA es la más reciente cinta del caleño Andy Baiz, quien estrena esta producción pasados sesenta y cinco años de aquel 9 de abril que cambió la historia de nuestro país.

A la una y cuarto de la tarde del 9 de abril de 1948 el país jamás volvería a ser lo que era. Esa tarde el pueblo bogotano se levantó en una violenta turba que se regó por todo el país cuando se enteraron del magnicidio.

“Es mucho lo que se ha dicho del caudillo Jorge Eliécer Gaitán, pero es muy poco lo que se sabe de su supuesto asesino: Juan Roa Sierra. Es precisamente esta otra mirada, la del personaje trágico y no la del héroe, lo que me motivó a adaptar la novela El Crimen del Siglo, de Miguel Torres”, afirmó Andrés Baiz.

Satanás fue la primera obra del artista visual, que evidenció el interés del artista por retratar hechos históricos que han marcado trágicamente el acontecer nacional.

ROA, la última pieza del caleño, cuenta la historia previa al conocido momento histórico, en una cuadra de la Avenida Jiménez, avenida rebosante de personas que se dirigen al centro de la ciudad, la que está ubicada en medio de los tesoros históricos y arquitectónicos bogotanos, aquella que ese 9 de abril no tenía nada de peculiar, esa que vio caer el caudillo y que sería testigo también de la muerte de Roa.

Mauricio Puentes –quien hace su debut en la pantalla grande–; Catalina Sandino –la única actriz colombiana nominada a los Premios Óscar–; junto a Santiago Rodríguez son los protagonistas de esta película.

ROA es la historia de aquel que esperó pacientemente ese día de abril, con una pierna reposada contra la pared, a la salida del edificio Agustín Nieto, en la carrera Séptima, número 14-35, aquel hombre que no era un hombre, sino un pueblo, dejara ese lugar para cumplir la cita que le puso el destino.

En la capital, por esos días se celebrara la IX Conferencia Internacional de Estados Americanos. Delegados de diferentes nacionalidades cumplían puntualmente con la agenda programada para dicho evento. Gaitán ingresó a su despacho, ubicado en el número 406 del Agustín Nieto, a eso de las nueve de la mañana, bajo un cielo nublado, ese que por momentos solo deja entrever algunos rayos tímidos de sol. Era una mañana fría, típica de Bogotá.

Baiz junto a Patricia Castañeda se encargaron de escribir el guión, basado en la novela El Crimen del Siglo: una mirada a ese hombre que el destino lo llevó a protagonizar uno de los hechos históricos más importantes de nuestro país.

Durante aquel día se dice que el caudillo atendió varias llamadas. Gaitán era, sin duda, para muchos  el segundo hombre con más poder de la época, el líder único del Partido Liberal y la esperanza democrática de miles de colombianos.

Juan Roa Sierra era el producto del matrimonio entre Encarnación Sierra y Rafael Roa. De su padre se cuenta que fue uno de los autores del frontispicio del Palacio de Justicia y que murió tras una complicada enfermedad respiratoria, presuntamente causada por su oficio como tallador.

Tanto el libro como la película tienen elementos ficticios pero estrictamente ligados a los hechos que dieron inicio al Bogotazo
Tanto el libro como la película tienen elementos ficticios pero estrictamente ligados a los hechos que dieron inicio al Bogotazo

La película narra una historia ficticia basada en hechos reales y busca, ante todo, develar la psiquis del protagonista. En entrevistas, Baiz  ha declarado cómo el filme ahonda en la psicología de dicho personaje y en lo que lo llevó a tomar las decisiones que acabaron con la vida del prócer de la patria.

Juan era el menor de los varones de esa unión, esa que dio en total catorce hijos, de los cuales varios fallecieron.

Roa Sierra, durante sus veintiséis años de vida, se desempeñó como portero de la embajada alemana, hasta que cerró por causa de la guerra. Entonces, se fue a trabajar en la vulcanizadora de su hermano. Cuando salió de este trabajo –el último serio que tuvo– tambaleó en diferentes oficios, hasta que no volvió a encontrar ninguno.

Para 1948 Roa era padre de una niña, fruto de una relación con una mujer conocida como María de Jesús Forero, una mujer separada que había conocido a Juan en el barrio Ricaurte, donde ambos vivieron cuando niños.

La relación terminó en 1947, cuando Roa no lograba ubicarse laboralmente y ya había sucumbido ante sucesivos episodios de depresión, que lo llevaron a un intento de suicidio a pies del Salto de Tequendama.

Consumido en una aparente locura, Juan Roa Sierra pasó sus últimos días encerrado en el cuarto de la casa que compartía con su madre, Encarnación, fervorosa simpatizante de Gaitán: “A escuchar tangos, mirar el techo, a leer folletos de rosacrucismo y a convencerse de que el espíritu de Santander ha reencarnado en él”, cuenta el libro en el que se basa la película de Baíz, El Crimen del Siglo, de Miguel Torres.

En el también se cuenta que Juan Roa creía en la astrología, por ello consultaba regularmente a un astrólogo de origen alemán, quien en una de sus visitas le aconsejó que visitara a Gaitán para que lo auxiliara con un trabajo.

Cuenta la historia, derivada de la sabiduría popular y de los documentos históricos que dejo el denominado Bogotazo, que el caudillo no le puso mucha atención a la visita de Roa. Cuentan también que el caudillo lo único que le sugirió al joven de veintiséis años fue escribirle al presidente Mariano Ospina Pérez para pedirle ayuda. Pero la respuesta a dicha carta nunca llegó; el trabajo anhelado tampoco; así que Roa concentró la culpa de su infortunio en Jorge Eliecer Gaitán.

Lo que paso después aún la historia ni la justicia ni la sabiduría popular pueden asegurarlo. Algunos recuerdan que Roa planeó por su cuenta un plan para matar a Gaitán, y empezó a vigilarlo constantemente. Por su parte, la cinta de Baiz, cuenta uno de los posibles caminos que pudo haber tomado la vida de Roa.

Sin embargo, lo cierto es que Roa, la película es la historia del aquel hombre que fue retenido minutos después de disparar, de ese que terminó arrastrado por la Séptima.

Este fin de semana se estrena a nivel nacional. Su primera puesta en público fue durante el pasado Festival Internacional de Cine de Cartagena.

ROA la película lleva como título el apellido de Juan Roa Sierra, el presunto asesino del caudillo del pueblo Jorge Eliécer Gaitán
ROA la película lleva como título el apellido de Juan Roa Sierra, el presunto asesino del caudillo del pueblo Jorge Eliécer Gaitán

Sinopsis

Una historia ficticia, basada en hechos reales, sobre Juan Roa Sierra, el presunto asesino del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, político y abogado colombiano, candidato disidente del Partido Liberal a la Presidencia para las elecciones de 1950, y con altas probabilidades de ser elegido, gracias a un ferviente apoyo popular.

La historia sucede en Bogotá en los días previos al 9 de abril de 1948. Roa es un hombre ingenuo y supersticioso, un idealista sin oficio estable pero con una familia que alimentar. Cansado de buscar trabajo y convencido de que ha nacido para grandes cosas, visita a su ídolo Gaitán para pedirle ayuda. Sus esperanzas se derrumban cuando Gaitán lo trata con desdén. A partir de ese momento, su ídolo se convierte en su enemigo, y Roa comienza a armar un ingenuo plan para matarlo.

Tras ser casi descubierto, invadido por el miedo, Roa abandona sus ideas locas y endereza su camino. Pero cuando todo parece ir mejorando, el destino le juega una mala pasada: unos misteriosos hombres, que lo han visto vigilando a Gaitán, lo amenazan con matar a su familia si no sigue adelante con su plan criminal.

La explosión de ira de la población de la capital, en la que buena parte de la ciudad fue arrasada, se conoce como El Bogotazo, pero las repercusiones del asesinato de Gaitán se extendieron a través de todo el país y llevaron a Colombia a un periodo conocido como La Violencia, que duró casi diez años y cuyos efectos se siguen sintiendo hasta el día de hoy.

Si Juan Roa Sierra actuó solo o realmente fue partícipe de un complot, sigue siendo aún un misterio.

 

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