Salud: ¿caridad o derecho?

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En las últimas semanas, mucho escuchamos en Cali acerca de la campaña para “salvar la vida de los niños con cáncer del Hospital Universitario del Valle”, una obra social que busca recaudar, a través de un concierto, la suma de $1.300 millones para dotar la sala de Hematooncología pediátrica de la institución de salud más importante del suroccidente del país. Pero la misma campaña nos hace cuestionar sobre las alternativas para buscar los recursos que debería proveer el Estado.

fahada HUV

Esta campaña, que nació en el despacho de la gestora social o primera dama del Departamento, que como se sabe, ocupa una sobrina del gobernador Ubeimar Delgado, plantea una serie de interrogantes sobre el tema cuando nos preguntamos por los recursos del Estado, por los aportes de los aseguradores de salud en el país, incluso por los recursos de fondo de garantías para este sector. ¿Qué es lo que hace que el Hospital Universitario del Valle Evaristo García, un centro asistencial de nivel tres, y que el gobierno departamental recurran a las obras sociales, casi a la caridad pública, para brindar la asistencia que requieren los menores afectados por cáncer en esta unidad recién inaugurada?

El Hospital Universitario del Valle Evaristo García fue construido hace 50 años, cuando no existían protocolos para la atención de pacientes, es una estructura vieja, aunque vanguardista para su época, que no cuenta con muchos elementos que tienen los centros de atención en salud privados, aseguró Jaime Rubiano, director del Hospital.

El HUV tiene un presupuesto asignado de $252.000 millones por año, para su funcionamiento. Esta cifra apenas alcanza para cumplir con algunas de sus obligaciones, pago de personal, pagos a proveedores, compra de insumos  pero es una suma mínima para la inversión que requiere este centro asistencial de tercer nivel.

Para que el Hospital Universitario del Valle posea una planta física adecuada, moderna y en las mejores condiciones, que cumpla con los protocolos y tenga los elementos necesarios para verse y funcionar como una clínica privada, requiere de una inversión de $30 mil millones. “Con $30.000 millones podríamos adquirir los elementos para adoptar los protocolos acreditados como timbres en las habitaciones, lámparas, aires acondicionados, equipos, adecuar la Infraestructura y ser como los hospitales o clínicas construidas hace cinco años, ese es el cálculo”, puntualizó Rubiano.

“Sí existen recursos del Estado, sí contamos con el apoyo y los recursos para la remodelación y ampliación de la sala de niños con cáncer, pero los recursos que entrega el Gobierno para adelantar los proyectos son mínimos y nunca serán suficientes para cumplir con lo que el hospital necesita”, señaló el director del HUV.

Olga Isabel Arboleda, subdirectora de Hematooncología del HUV, explica que “específicamente en la sala de Hematooncología pediátrica, realizamos una serie de obras de reforzamiento estructural, de remodelación de áreas, de adecuación de nuevos espacios para que cumplan con la normatividad; dentro de estas obras se construyeron habitaciones nuevas con nuevas camas, que abren la posibilidad de aumentar la capacidad del área de 16 a 22 camas”, indicó.

La remodelación y adecuación del área de Hematooncolgía se cumplió con recursos del Ministerio de Salud, pero el proyecto solo contemplaba la construcción de la planta física, así que quedó pendiente la inversión en equipos y otros elementos de dotación.

“Estos espacios nuevos requieren de dotación, equipos de monitoreo y biomédicos, camas, que tiene un costo de $4.5 millones cada una, un aire acondicionado especial,  porque en estas salas no se puede instalar un aire normal, todos los elementos que se requieren para funcionar de acuerdo a las normas vigentes”, precisó la subdirectora del área.

La recreación y el esparcimiento son parte fundamental de la recuperación de estos pacientes, porque contribuyen a la salud mental y les dan la fortaleza necesaria para soportar las jornadas de terapias y la larga espera. Estos son los únicos elementos recreativos en esta unidad
La recreación y el esparcimiento son parte fundamental de la recuperación de estos pacientes, porque contribuyen a la salud mental y les dan la fortaleza necesaria para soportar las jornadas de terapias y la larga espera. Estos son los únicos elementos recreativos en esta unidad

También se requiere de otros elementos, que parecerían suntuosos, pero no lo son para los niños y sus madres, que se pasan las horas, los días y las semanas (el promedio del tratamiento inicial para el cáncer es de seis semanas, luego de su diagnóstico), en un cuarto de 3×3 metros, son los televisores modernos, con buena imagen y calidad y el servicio de cable, para que las horas sean más amables y olviden por momentos las razones por las que, madres e hijos están allí internados.

Mensualmente la entidad factura una buena cantidad de recursos, “pero los dineros de los aseguradores de salud no llegan oportunamente al hospital, allí es donde está el principal problema de la institución. No hay recursos porque los aseguradores no cumplen con las normas y no pagan por los recursos prestados”, sostuvo.

Sin embargo, la funcionaria aclara que problemática del hospital va más allá de la dotación de una sala, de las habitaciones, “nosotros tenemos una atención muy grande a población pobre no asegurada y del régimen subsidiado, que es la principal población de la entidad, hacemos todas las atenciones, la facturación, pero las entidades cuando tienen que pagar, no lo hacen”.

Tal es el caso de entidades del régimen subsidiado como Caprecom que, según los reportes financieros de la institución, tiene una deuda con el Hospital que asciende a los $33 mil millones.

“Allí es donde está el problema puntual del Hospital, si los aseguradores de la población que atendemos pagaran lo que tiene que pagar y lo hicieran a tiempo, el hospital no tendría ningún problema financiero”, puntualizó Olga Isabel Arboleda.

Para una adecuada atención a los niños con cáncer en el país, en 2010 el Congreso de la República expidió la Ley 1388, ‘Por el derecho a la vida de los niños con cáncer en Colombia’, con el objetivo de reducir la mortalidad “a través de la garantía por parte de los actores de la seguridad social en salud, de todos los servicios que requieren para su detección temprana y tratamiento integral, aplicación de protocolos y guías de atención estandarizados y con la infraestructura, dotación, recurso humano y tecnología requerida, en centros especializados y habilitados para tal fin”.

En julio pasado el Ministerio de Salud informó que ya se había realizado un programa piloto de seguimiento a menores con cáncer, como política de control y advertencia en sanidad pública, con el fin de dar una respuesta oportuna en todos los servicios a esta población, identificar demoras o fallas en la ruta de atención y genera alertas a las EPS, IPS y Secretarías de Salud para generar una corrección inmediata de la situación y garantizar la oportunidad en la confirmación diagnóstica o el tratamiento previsto.

El Estado trata de garantizar la atención primaria en salud, la ruta de atención, las situaciones críticas que se puedan presentar, de acuerdo con las guías de manejo. Pero más allá de la obligación del Estado están los pacientes, esos niños y sus familias que padecen la enfermedad y las escasas condiciones con las que cuentan, que en muchos casos resultan más críticas que las mismas condiciones habituales en zonas rurales o incluso cabildos indígenas, porque curiosamente, son estas poblaciones las más afectadas por la leucemia, el cáncer pediátrico más común.

Llegar a esta unidad con un diagnóstico de cáncer significa que madre e hijo se internan por el tiempo que dure el tratamiento.

En la sala de hematooncología permanecen internados las madres y sus hijos, durante el tiempo que dura el tratamiento
En la sala de hematooncología permanecen internados las madres y sus hijos, durante el tiempo que dura el tratamiento

Para Nancy Cataño, madre de Dayana, de 13 años, las largas estadías en el hospital son estresantes, porque implica, no sólo cuidar a su hija enferma, sino también dejar a sus otros tres hijos en la casa que habitan en Palmira. En el cuidado de estos menores le colabora la hermana o los vecinos. “Yo solo me comunico por teléfono, porque mi niña requiere toda la atención y a pesar de la edad que tiene, yo no la puedo dejar aquí sola. Ella llora, por la enfermedad está muy deprimida, muy sensible”.

A Dayana, una jovencita que a pesar de su enfermedad y del tapabocas sonríe, le hallaron un tumor en la zona abdominal, hace siete meses, razón por la cual la trasladaron al hospital para una cirugía. Desde entonces han permanecido más tiempo en el Hospital que en su casa.

En un principio Dayana estuvo hospitalizada cuatro semanas, salió por ocho días y comenzó la quimio ambulatoria, ahora tuvieron que regresar por una infección y llevan dos meses de nuevos internadas.

El médico dice que si sigue los tratamientos como se los recetan tiene muchas posibilidades de estar bien. Todo depende de la dedicación de los pacientes y las mamás, para asegurar una recuperación que puede estar por el orden del 40 o 50%.

Mariela Pérez, viajó con su hijo Esteban desde Silvia, Cauca, y hace dos meses vive con él en el Hospital Universitario
Mariela Pérez, viajó con su hijo Esteban desde Silvia, Cauca, y hace dos meses vive con él en el Hospital Universitario

Mariela Pérez, madre de Esteban, un pequeño de ocho años, asegura que la vida le cambió hace cerca de nueve meses, cuando su hijo empezó con fuertes dolores en las piernas y la espalda y mucho cansancio, luego de varias visitas al médico y exámenes el diagnóstico fue leucemia. Desde entonces se trasladó desde Silvia, en el Cauca al Hospital Universitario.

Afortunadamente, dice Mariela, sus otros hijos ya están mayorcitos, pero eso no quiere decir que no se preocupa por ellos, pero sabe que en este momento es Esteban el que más la necesita.

Como ellas dicen “mamá es mamá” y solo una madre es capaz de sufrir con y por sus hijos. Pasar trabajos, dormir en una silla, bañarse de vez en cuando, comer cando se puede y sobre todo, rebuscarse la manera de permanecer junto a su hijo o hija enfermo, mientras la necesite.

Hoy no ha sido un buen día para estos niños, Esteban ha sufrido por el rigor del tratamiento y Dayana no se siente bien por la infección que no cede. Sin embargo, ellos y sus mamás mantienen la esperanza de que las cosas mejoren y puedan volver pronto a casa.

El director del Hospital Universitario del Valle, asegura que campañas como la propiciada por el despacho de la gestora social del Departamento, para contribuir a la dotación de la sala de Hematooncolgía no es la única, dos médicos de la entidad están promoviendo otra campaña para recaudar dos mil millones de pesos para adelantar otros proyectos prioritarios para el Hospital, pero que no son prioritarios para el Estado.

“El cáncer pediátrico más común en nuestro país es la leucemia”: Nathalia Sanclemente, médica área Hematooncología pediátrica, HUV.

Luego de diagnosticado el cáncer en la sangre o leucemia, se inicia un tratamiento de ciclos de quimioterapia que dura seis semanas en promedio, y se siguen protocolos para controlar los efectos quimio-tóxicos en los pacientes.

El tratamiento para combatir la leucemia dura aproximadamente tres años, pero solo existe una expectativa de recuperación completa del 40 % a 50 %.

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