San Antonio, entre la desidia y el olvido

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San Antonio, el barrio más clásico de Cali, está en peligro de extinción. Las razones: exceso de comercio y turismo ha alterado la vida de esta zona residencial cuyas casas han comenzado a perder su forma y sus fachadas. Vecinos se unen en una sola voz para proteger este Patrimonio Cultural.

 

Por María Fernanda Duarte

En una tarde de abril de 2016, cuando vestidos de negro y a ritmo de sonidos fúnebres, un grupo de jóvenes y vecinos del barrio San Antonio se unieron para alzar su voz y reclamar por la preservación del patrimonio cultural de San Antonio. Sin importar el ferviente sol que hacía, este grupo recorrió todo el barrio para dejar estrellas frente a 30  inmuebles, vaciados internamente o muy intervenidos, los cuales han perdido su riqueza cultural urbana. Con este acto, buscaban concientizar a los ciudadanos sobre los daños que han realizado en el sector  más antiguo y tradicional de Cali. Este acto fue promovido por el grupo de vigías ‘Tutores del Paisaje Cultural de Santiago de Cali’.

 San Antonio, famoso por su arquitectura e historia, se formó en un terreno de calles empinadas, casas de bareque de techo y tejas anaranjadas, casas con ventanas y puertas altas. Su gente caminaba con paso lento y los niños jugaban en la calle. Las abuelas se sentaban horas en los grandes ventanales a mirar la calle solitaria, el vendedor de pandebono o los niños que lloraban, reían o bailaban  al son de los nuevos ritmos que seguramente ellas no entendían.

Las mujeres maduras eran amas de casa, las más jóvenes, modistas y las jovencitas que vestían de última moda y de gran belleza. Los señores se dedicaban a charlar los domingos y en horas de descanso a tomar cerveza. Pero también trabajaban. Había tiendas, zapaterías, vendedores de arepa con chorizo en la colina, carpinteros y pintores de brocha gorda.

Todas las tardes cuando cae el sol, repican las campanas, lo cual indica que es el momento de subir a la colina a sentarse  a observar la gran extensión de Cali. Su gente recuerda esos viejos tiempos cuando eran solo unas pocas casas las que rodeaban la colina. Ahora los grandes edificios rompen la armonía de los techos de tejas. Las parejas se abrazan, los niños corren loma abajo y comienza la misa de las seis.

 “Uno vive aquí como una familia”, dice doña Olga, quien lleva 70 años en San Antonio. “Las calles eran sin pavimentar hace unos 20 años. Como las tapias de las casas son tan bajitas se vive en comunidad, por eso cuando hay fiesta hay que invitar a los vecinos porque todo se oye, todo se sabe”. Doña Olga es ama de casa, tiene setenta años, atiende al hogar.

Sin embargo, todo cambió hace más de 30 años cuando en 1985 el barrio fue declarado Patrimonio Cultural de Cali, debido al trazado urbano, morfología de las manzanas con patios y solares. Eso motivó a muchas personas a que vieran en San Antonio un negocio turístico. “Las casa se fueron pasando de generación a generación. Pero muchas casas pasaron a manos ajenas no interesadas en la reconstrucción y las casas se fueron cayendo o  tumbándose y se volvieron lotes de engorde o parqueaderos. Incluso, hubo basureros. Nuestra preocupación es el deterioro de la Cali vieja”, dice una mujer, quien asegura ser de apellido Osorio, de los que “viven en la carrera 9 entre las calles 4 y 5.

Familias como estas están en contra de los usos que le están dando a los predios, ya que los habitantes de este lugar dice que poco queda del Cali Viejo. “Ya no hay un Cali Viejo, ahora hay un Cali Nuevo, compuesto por el barrio Granada, Jardín, San Fernando. Hoy, no queda nada”.

 Martha Lucia Scafidi Flórez, quien pertenece a los Tutores De Paisaje Cultural De Santiago De Cali (Vigías Del Patrimonio) ha vivido en San Antonio toda su vida y se conoce cómo una casa que habitaba una familia pase en un mes a ser un negocio comercial, entre restaurantes y hostales, los cuales no son de una sola casa, sino de una o dos casas destruyendo por completo el Patrimonio.p1080966-copiar

El Plan de Ordenamiento Territorial (POT), adoptado en diciembre de 2014 Acuerdo 0373, mantuvo a San Antonio como uno de los sectores Urbanos Protegidos de la ciudad, con el fin de preservar la memoria y estilo de vida del barrio ancestral. El POT estableció la clasificación de sus inmuebles por niveles de intervención, determinó las obras permitidas y las normas de manejo en cada nivel, así como los incentivos tributarios y de estratificación, primero para el pago de servicios públicos a quienes conserven sus viviendas en buen estado.

Sin embargo, estas medidas son ignoradas y desconocidas arbitrariamente por muchos propietarios de inmuebles, incurriendo en demoliciones, vaciamientos e intervenciones inadecuadas que vulneran y ponen en riesgo la conservación y estabilidad del sector Urbano de San Antonio “como patrimonio colectivo de la ciudad”. Todo a ello ha sido comunicado oportunamente a las autoridades municipales, sin que las obras ilegales hayan sido suspendidos a tiempo, ni haya sido impuesta las sanciones de ley.

El grupo de Vigías del patrimonio, Tutores del Paisaje Cultural de Santiago de Cali, se ha creado con el fin pedagógico de orientar a los caleños, despertar conciencia, arraigo y sentido de pertenencia, así como promover el reconocimiento y valoración del patrimonio cultural y natural existente en Cali, asegura Humberto Scadifi Flórez, quien es el presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio San Antonio.

Por ello se han unido no solo vecinos, sino también estudiantes y profesores, como es el caso de la docente de artes plásticas, de la Universidad San Buenaventura,  Adriana Mendoza, la cual con ayuda de sus estudiantes organizó otro acto simbólico, llamado ‘Mímesis  cuando los Muros Hablan’,  que se realizó el pasado 21 de mayo por estudiantes de cuarto semestre de arquitectura de la San Buenaventura, con ciudadanos, que pretende recordarles a los caleños la necesidad de valorar su patrimonio histórico y arquitectónico mediante un acto artístico donde la unión del ser humano con su entorno, la necesidad de reconocer como propia esta ciudad jugó un papel muy importante para la historia que se ha desvanecido en medio de su crecimiento, su principal objetivo era pedir cuidado y respeto con el patrimonio.

 “Se puede hablar de una intervención para que algunas joyas de nuestro patrimonio no se caigan, pero no creo que la solución esté en convertirlo en sitios comerciales sin pensar en las familias que han habitado por generaciones en barrios como San Antonio, uno de los sectores de donde nació la Cali que conocemos”, dijo Juliana Ospina, habitante de la zona.

 El barrio San Antonio cuenta con varias influencias y es precisamente esto lo que hace este lugar único y apreciado por turistas y comerciantes. Estas influencias son La Colonia, Art Decó, Neocolonial y La República  cada una aportándole a la historia de la ciudad y del barrio. Según El Duende, artesano de La Colina y habitante del barrio, es una injusticia que muchos predios se los adueñe una sola persona y, lo peor, que dañen tanto sus fachadas como su interior, afectando consigo una historia que  no volverá, ya que muchos de los materiales que se utilizaron para la construcción de estos predios en este tiempo ya no se consiguen.

Benjamín Barney Caldas, arquitecto, profesor universitario, miembro del Consejo Departamental del Patrimonio Cultural del Valle y Vecino del Barrio, escribió: “En el barrio de San Antonio, el único pre moderno que queda en Cali, lo urgente es apoyar la protesta de sus moradores en contra de los englobes, demoliciones, sobre altura y alteraciones de fachadas, pese a estar prohibidos por varios acuerdo de consejo y el POT, y contra la invasión de carros en sus calles debidas al cambio sin permiso del uso de la viviendas, y sobre todo contra la total falta de control por parte de las autoridades, que no entienden que todos esos hechos constituyen delitos tanto como los robos y atracos, pero lo importante es que los propietarios de las casa de San Antonio entiendan la importancia cultural y social del patrimonio”.

La oficina de Ordenamiento Urbanístico manifiesta que el POT de 2014 preserva de forma integral los predios para poder construir o modificar algún predio, primero debe pasar por una normatividad la cual otorga una licencia, esto lo aprueba el comité de patrimonio POT y después se pasa por cualquier de las tres curadurías , la licencia de contratación exige el concepto de patrimonio, pero muchas personas hacen todo ilegalmente y eso provoca algunos daños en los predios de San Antonio.

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Todo este problema ha ocasionado rivalidades entre los vecinos, irrumpiendo así la tranquilidad con la cual se habitaba antes y se reconocía San Antonio. Así están los vecinos que apoyan el turismo y el comercio, toda vez que lo ven como una manera de salir adelante, de evolucionar, los comerciantes quienes se ven “atacados” por la Junta de Acción Comunal y el grupo de Vigías Culturales, manifiestan su inconformidad y han acudido a demandas, panfletos con títulos sugestivos como “San Antonio con la Cabeza Bien Puesta”, circulan por el barrio. Hay una gran cantidad de personas que diariamente realizan campañas una de ella fue colocar frases sobre algunos predios para quienes visitan conozcan la dificultad que hoy pasa el barrio San –Antonio.

 Mercedes, vecina del barrio, dice: “los  dueños de bares-restaurantes, que de manera agresiva, con uso del suelo de dudosa procedencia, están explotando nuestro barrio para ‘hacer billete’, alterando nuestra tranquilidad, generando el caos vehicular en nuestras estrechas calles pasando de residencia patrimonial y cultural a comercial, con graves consecuencias”.

 El dueño de Sisa Atahualpa, uno de los tantos negocios y quien no quiso revelar su nombre, es comerciante y de procedencia ecuatoriana. Sostiene que cumplen con los acuerdos pactados con la comunidad y la policía, es decir, que a partir de las 10 de la noche deben apagar luces y música para no dañar la tranquilidad de los vecinos, pero asegura que el comercio es una estrategia buena para dar a conocer el territorio.

 Finalmente, se puede decir que no solo los comerciantes han sido los culpables que el Patrimonio Cultural de Cali se esté acabando, pues también falta el cumplimiento rigoroso de las normas del POT, empezando por el mismo gobierno Municipal, el cual es el principal violador por acción u omisión de sus propias normas. Se necesita que  San Antonio sea declarado un Bien de Interés Cultural (BIC),  de nivel nacional o al menos departamental, para que así sea no solo Patrimonio Cultural del Cali sino del Valle del Cauca. Algo que nadie ha intentado lograrlo.

Cali antiguo perderá su encanto si no se pone un límite a la construcción y destrucción. Es triste ver caer las casonas del Cali Viejo convertirse en lotes de ‘engorde’ o ‘monstruosos  edificios. Todo era una gran comunidad  y amistad, el viejo barrio se está acabando y la ciudad vieja también.

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