Santos da un giro

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Floro Hermes Gómez Pineda

Twitter: @Florohermes

Este miércoles 11 de marzo, próximo pasado, el señor Presidente de la República, doctor Juan Manuel Santos Calderón, quien en múltiples ocasiones había expresado su indisposición para declarar un cese al fuego contra las FARC-EP antes de la firma de los acuerdos, dijo en entrevista telefónica al prestigioso diario norteamericano The Wall Street Jounal: “No he descartado la posibilidad de un cese al fuego bilateral antes de acordemos otros puntos”.

Sin lugar a dudas, esto significa un giro de elección racional, el cual encuentra explicación, en primer lugar, en el hecho objetivo de alto al fuego unilateral e indefinido que las FARC-EP mantienen desde diciembre 20 de 2014; en segundo lugar, en el acuerdo del pasado sábado logrado con los insurgentes, en el sentido de actuar conjuntamente con efectivos del ejército colombiano, y bajo la supervisión de expertos noruegos, para remover minas antipersonales en varios sitios del país.

Esta actuación conjunta pactada de nuestro ejército con la insurgencia de las FARC-EP demuestra la identificación de los dos cuerpos armados (el regular y el subvertido) con un objetivo en común, una confluencia en un interés, que conduce a reducir tensiones, un signo claro de “desescalamiento del conflicto”, en el sentido explicado por el profesor Vinyamata, al cual me referí en mi columna de enero 24 de 2015: ¿Se aproxima la firma con las FARC-EP?

Tal apuesta por la elección racional de “un cese al fuego bilateral” del señor Presidente de la República, a veintinueve meses de haber iniciado los Diálogos de La Habana, demuestra su habilidad política para hacernos fijar a todos la mirada en el exitoso escenario, sin duda alguna, producto de unas negociaciones de paz que muestran signos de haber alcanzado el punto glorioso de no retorno.

Tan hábil y afortunada vuelta de la mirada hacia ese escenario optimista de éxito, hace que el país aparte la vista del oscuro escenario pesimista producto panorama económico inevitable generado por la caída en los precios internacionales del petróleo, el encarecimiento ininterrumpido no controlable del dólar a lo largo del año corrido, el desfase ineludible con la meta de inflación y el hueco fiscal que nos avoca a una reforma fiscal, que venturosamente acabará con el privilegio de muchas exenciones tributarias, sobre las cuales se soporta nuestro sistema político y económico extractivo.

En conclusión: ante las oscuras perspectivas económicas que escapan al control político del Gobierno Nacional, aparece un horizonte de optimismo que alienta la inminente firma de un acuerdo en La Habana (aun cuando faltan dos puntos de la agenda), el cual liberará grandes recursos económicos hoy comprometidos con la guerra, permitirá al Gobierno Nacional encabezado por señor Presidente de la República mostrar un hecho político de impacto extraterritorial, posibilitará a las FARC-EP el ingreso a la arena política del debate y los votos a través de las elecciones regionales y locales que se realizarán en octubre y será una grandiosa opción para la construcción de una nación ilustrada, libre y en paz.

 

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