Santos haciendo política

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Pablo UribePor Pablo Uribe

Twitter: @pablouribe90

Hace unos días, el presidente Santos se refirió a los movimientos políticos de los que van a salir sus rivales en la campaña presidencial, criticó la alianza entre verdes y progresistas, y la posible –aunque cada vez más lejana- coalición entre conservadores y el uribisimo. Los tachó de ser agrupaciones sin principios, a diferencia de la Unidad Nacional, en donde según él, sí “hay unos principios, hay unos valores y unos programas”, lo cual nos  demuestra el gran sentido del humor que tiene el Presidente.

No fue sino que el presidente Santos dijera esto, para que comenzara la tormenta en la opinión pública, porque básicamente lo acusaron de hacer política ilegalmente. Ya que el presidente aún no ha anunciado formalmente su intención de lanzarse a la reelección, y la ley de garantías no se ha activado, por lo tanto el Presidente no tiene la autorización para participar en política. Para algunos sectores de la opinión pública el presidente Santos, debería de guardar silencio hasta que comience oficialmente la campaña.

En la opinión de estos mismos sectores, éste es otro de los efectos nocivos de la reelección, porque según ellos, el presidente en ejercicio se ve “obligado” a participar en política, cuando debería de estar concentrado gobernando.

Bueno, pues yo quisiera, de la manera más respetuosa, responder a estos cuestionamientos.

Primero que todo, no hay que pecar de inocentes en el sector público, los gobernantes de éste país son todos políticos, es decir, por más de que alguien se quiera vender como el anti político –como Fajardo- pues no lo es, porque para llegar al cargo en que está, tuvo que haber hecho algo de política y eso lo convierte automáticamente en: un político.

Tengamos en cuenta que, lo que quiere cualquier político es poder. Así el objetivo de una persona sea enriquecerse, repartirle cargos a sus amigos o familiares, o hacer de éste un mejor país, se necesita poder para lograrlo. En conclusión, la misión de los políticos es la constante búsqueda del poder.

¿Por qué esta reflexión le aplica a este caso? Pues porque así haya o no haya reelección, cualquier presidente va a buscar mantenerse en el poder o poner a su gente en el poder, así de sencillo y ¿Cómo se mantiene alguien en el poder cuando está en una democracia? Respuesta: haciendo política. Imaginemos por un momento que la reelección no existe, que a Santos se le acaba su periodo si o si el próximo año, el candidato sería entonces el que le sigue en la fila: Germán Vargas Lleras –hay quienes dicen que después de él sigue Simón Gaviria- ¿será que Juan Manuel Santos se va a quedar quieto, mientras ve como su sucesor se enfrenta al uribismo y a los verdes-progresistas? ¡Pues claro que no! Santos no va a permitir que se le vaya la mermelada de las manos, ni que su proceso de paz sea aniquilado o que sus amigos sean sacados de los altos cargos de la nación.

No le echen la culpa a la reelección, que le ha traído más cosas buenas que malas al país, de algo que ha ocurrido y va a ocurrir siempre: que los políticos participen en política. El problema es en realidad la mojigatería de nuestro sector público, que cree que es mejor que los gobernantes de nuestra nación hagan política por debajo de la mesa –que es donde se hacen los torcidos-, cuando deberían de estar haciéndola públicamente y de frente a nosotros: el pueblo colombiano.

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