¿Se acabó la luna de miel?

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Por Camila Zuluaga @ZuluagaCamila
Por Camila Zuluaga @ZuluagaCamila

¿Qué está pasando con el partido Liberal y su jefe único Simón Gaviria en cuanto a la relación con el gobierno nacional? Esta es la pregunta que surge al ver las últimas declaraciones y la posición asumida por el dirigente y el partido, en torno al proyecto más importante para el presidente Santos en este momento: la reforma tributaria. Antes de entrar a hacer el análisis, vale la pena recordar que durante el desarrollo de la presidencia de Juan Manuel Santos éste se ha acercado especialmente a su partido de origen, el Partido Liberal. Tanto así, que el partido de la U, colectividad creada entre otros por el mandatario, y por la cual salió electo en el 2010, ha manifestado en distintas oportunidades su molestia por la evidente cercanía y preferencia del presidente por los rojos, por encima de los amarillos.

El partido Liberal, después de doce años, volvió a probar las mieles de estar cercano al poder, lo que hace más evidente esa cercanía. Hoy en día cuentan con una participación importante dentro del gabinete y de tal manera han respondido en el legislativo, apoyando y aprobando los proyectos de ley. Por eso es que sorprende lo que está pasando con la reforma tributaria. No es que piense que acompañar al gobierno signifique aprobar y aplaudir todo lo que este propone, lo que sucede es que como así ha sido durante todo este tiempo, es extraño que ahora sea diferente, por lo menos genera suspicacias, no me digan que no.

Veamos entonces por qué es que pienso que algo “raro” está pasando en esa estrecha relación. El representante Simón Gaviria ha manifestado que la reforma tributaría que están pidiendo se apruebe en el Congreso va en contra de la clase media y favorece a la más pudiente. El enfrentamiento ha llegado a tal punto que la discusión se hizo pública a través de las redes sociales, especialmente en twitter, directamente con el ministro de hacienda Mauricio Cárdenas, quién por ahí tuvo que defender y contradecir al representante.

Otro punto que tiene supremamente molesto al gobierno nacional, y que ya rebozó la copa en las relaciones, tiene que ver con la propuesta que hizo Gaviria de incluir en la reforma tributaria, que se le prohíba al sector minero energético que deduzcan del pago de regalías el impuesto de renta. La molestia en el gobierno es absoluta, según ellos, esa propuesta desincentiva la inversión extranjera. La discusión está servida y estaremos atentos a los argumentos de cada una de las partes, en las sesiones extraordinarias ya concorvadas por el gobierno.

Otro episodio que muestra este distanciamiento es el estudio juicioso del congresista Gaviria sobre el escándalo de Interbolsa. En los diferentes debates ha expuesto que hubo una reacción tardía del gobierno nacional con este caso. Acusaciones a la superintendencia y al ministerio de hacienda que hicieron que estos tuvieran que salir a explicar diferentes actuaciones de estas entidades. A eso hay que sumarle que la campaña presidencial de Santos recibió aportes de

personas naturales, quienes son protagonistas del escándalo; por no mencionar que todo indica que el presidente tenía algunos dineros en el fondo Premium en Curazao.

Tal es el corto circuito que el representante Gaviria Llegó a manifestar que después de la experiencia de la reforma a la justicia, que provoco un daño importante en su imagen y llego a amenazar su carrera política por aquella famosa confesión de “no leí la reforma”, que ya hoy en día no hay la misma confianza de antes con el gobierno nacional. ¿Será cierto que la falta de confianza es realmente por lo sucedido con la reforma a la justicia o habrá algo detrás? ¿Estamos frente a una crisis que está llevando a que se acabe la luna de miel o hay cosas más profundas que no se pueden dilucidar tan fácilmente? ¡Amanecerá y veremos!

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