Se volvieron ricos en ahorrar para la educación y tenemos una sociedad que no es empática.

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Por: Juan Pablo Andrade Lee

Es frecuente observar, ahora con el uso masivo de redes sociales; la rampante escalada de fake news y las múltiples personas que caen en ellas; aún más las personas que sin razón lógica enmascaran noticias para crear resquemores y odios infundados –al mejor estilo de la época de la violencia- ahora caemos en el mismo vórtice; violencia en redes, ataques personales y un parámetro similar el de la ausencia o nula utilización de la fundamentación, de la aparente pasión sin razón muchos son víctimas y victimarios de odios y de pareceres.

Pero… ¿todo esto qué relación tiene? ¿Por qué mantener el ciclo de rencor y odio? Sin razón aparente; la ganancia política y los sentimientos que ello conllevan son casualmente colocados en orden para que se cause un efecto cascada, desde el vocero en la tribuna que grita y exacerba el sentimiento, hasta el joven que comparte al creer ciegamente en principios que nulamente comprende; enceguecido al pensar que sólo existe una sola verdad; y quién no esté acoplado a ella merece la destrucción o lo más ruin de la vida.

Posiciones radicales de extrema derecha e izquierda nos hacen pensar en que el logro del poder se hace ciegamente y exacerbando constantemente los sentimientos de quienes no comprenden el valor civil y democrático que debemos acudir no sólo en elecciones, con trapos, banderas, cachuchas y aguacates; todo lo mediático conlleva a acudir a lo más rudimentario del ser humano, la ceguera como bien lo dijo Saramago, la ceguera de pensamiento y de acción.

Recientemente y con la escalada de la pandemia, hemos visto la generosidad de miles de personas en el país que se enfocaron en ver que nuestros problemas radican en la falta de empatía y de humanismo; jornadas de voluntariados, personas comunes que empezaron a ver las necesidades de su barrio, personas que decidieron ayudar, velar por los que menos oportunidades tienen; algo en común sí pudimos llegar a ver: Primero, los corazones bondadosos entregaron lo que en sus capacidades tuvieren para asistir a esos que necesitaron merecen nuestro reconocimiento y ello siempre quedará en la huella social que va a estar atada a los recuerdos de ésta pandemia y en la otra orilla los segundos, quienes sabían hacer lo que siempre guardaron: la desesperanza y el rencor que rampantemente se han visto multiplicadas en los mismos días llenando de injurías y calumniando por doquier, elaborando y encarnando algunos de los pecados dantescos de Alighieri.

¿Pero por qué preocuparnos por una sociedad que se ha marcado en ser poco empática y que todo lo hace por el sentimiento y rencor? ¿Acaso creen que así llegaremos a algún lado?, Simple y sencillo; pensar por sí mismo y usar esa educación que ayude a ilustrar más allá que adoctrinar; comprender la función básica de cómo funciona nuestra nación, conocer mínimamente la constitución; divisiones de poder y para qué sirven, hasta la misma participación ciudadana y sus leyes; pero no, la información light prima y hay quienes prefirieron consumirla por dieta intelectual.

Una sociedad que no piensa en sí misma es aquella que permite que se replique y perpetúe el mismo sentimiento de odio y traición; ojalá éste sea el escenario en el cual las personas valoren lo mucho que ha cambiado la vida dentro de sus familias, para que así no se siga siendo un instrumento de promulgar odios ajenos y perpetuados.

Conflictos que se dirimen mediante la violencia, sin fin y solución, un sistema legal lento; por ejemplo, el año pasado a 2019 ya iban reportados 820 mil investigaciones en Colombia por violencia dentro de los hogares colombianos, sólo un 25% de ellos llegan mantenerse como activos, como siempre la mujer sigue siendo la víctima central, violencia a niños hasta cinco años y casi 30 mil casos de violencia reportados sólo en Bogotá, ¿Es acaso la educación una muestra de resistencia a la misma violencia que se sigue perpetuando en el país?.

Un sistema socio-económico que responde a la violencia como principal medio de violencia, partidos políticos que basan su discurso en la violencia mediática, apoyando la sangre y muerte, el exacerbar las emociones y reconocerlo como estrategia política, asesinatos de líderes sociales, desplazamiento armado, marginación social, educación y salud que en ésta pandemia están en Jaque por su histórica desfinanciación, gremios sociales que claman ante la falta de respuesta del gobierno, desempleo y más serán una bomba de tiempo para éste país que parece haber aguantado todo en la vida, pero que no haya un norte común como país y mucho más esperando una construcción colectiva con posiciones radicales desde la misma bancada ministerial que esperan la solución haciendo jornadas de oración.

Quien crea en que se puede lograr una sociedad que garantiza los derechos humanos, una democracia justa, un sistema judicial apolítico y una economía que combata las desigualdades comprende que tenemos mucho por hacer, las juventudes deben ser el espacio de reflexión, formación y debate en cualquier línea ideológica, dogma o doctrina; lo más libre que se puede ser es el respeto del contrario, el debate en argumentos y la victoria en la razón; cree que la solución no la va a dar un mesías político y que siempre habrá un país donde ahora razonando sí quepamos todos.

Ñapa: ¿Por qué meter al hijo de un paramilitar en una dirección de víctimas? ¿Será que va a responder a las víctimas o a los victimarios?

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